El mundo siempre ha estado bajo la amenaza constante de miles de peligros: la gripe aviar, el terrorismo, los desastres naturales y una gran cantidad de eventos que limitan la existencia en el planeta, pero… ¿qué pasa cuando cada una de esas catástrofes y ataques a la humanidad son a partir de la comida? Cuando detrás de la gripe aviar hay una conspiración que remite al pollo o incluso a organizaciones y sectas obsesionadas con traficar aquellos pollos por haber sido prohibido el consumo del mismo. Así empieza Chew.

Escrito por John Layman y dibujado por Rob Guillory, Chew es un cómic publicado por Image Cómics desde el año 2009. La historia gira alrededor de Tony Chu, un ser humano como los demás pero con cierta particularidad a la hora de comer: es cibópata, es decir, tiene la capacidad para saber de dónde provino todo lo come, desde ver cómo mataron a un pollo o incluso qué habría pasado con un cadáver en el peor de los casos.

De una u otra forma Tony es contratado por la FDA (Food and Drug Administration), que viene siendo en la historia una adaptación de la CIA especialmente creada para asuntos de alimentación. En un principio subestimada por tratar casos de comida cotidianos y luego siendo unas de las principales agencias, por tener el origen de cada una de las desgracias de aquel mundo.

Chew construye un universo propio a través de cada una de las desventuras que se plantean en el menú narrativo de este cómic. Con personajes originales como John Colby, amigo y compañero constante del protagonista, quien termina siendo un cyborg un tanto extraño en sus relaciones personales pero con un código ético claro.

La historia podría tratarse de cómo algunos tienen poderes frente a lo que consumen, de las habilidades que les ofrece la comida o incluso de otro tipo de poderes paranormales, pero no es así. Los hechos que se desarrollan son independientes y permiten que cada uno de los personajes tenga elementos propios y hasta cuestionamientos morales, siendo el humor algo importante en cada una de las viñetas, tanto que muchas de las habilidades tienden a ser un chiste o una referencia a la cultura pop.

En el universo de Chew, se toman en cuenta microhistorias que añaden contenido mientras se desarrolla la trama central, hasta tal punto de conocer a personajes como Poyo: un gallo de pelea experimental que termina siendo transformado en un cyborg y se convierte en una de las mayores amenazas contra el crimen.

Otra cuestión particular del cómic, es que no se fuerza lo romántico o las emociones como pasa a veces en las historias. Siendo parte importante del trama el desarrollo de los personajes y las relaciones de los mismos, sin llegar a aburrir al lector.

Sin duda, lo más importante de Chew, es el carácter inesperado de la apuesta a tal punto de no imaginar que en una cita terminará vomitando el protagonista o que un gallo los salve de un momento a otro. Es un cómic que podrían leer en 1 o 2 semanas, dependiendo del caso.

Por último, el cómic llega a jugar mucho con los guiños de la cultura pop a lo largo de la historia, encontrando casos como portadas realizadas en honor a Tarantino. O alucinaciones al consumir cierto producto específico que causa que cambie el estilo de dibujo. Si tienen la oportunidad, lean éste cómic.

Los volúmenes publicados de Chew se encuentran disponibles para su compra en Amazon.

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