Desde pequeño, mis padres siempre me enseñaron que lo verdaderamente importante era participar. Sí, siempre tendría que esforzarme al máximo para intentar ganar, pero no tenía que dejar que eso me obsesionara. Y es una enseñanza que, a pesar de haber crecido, la sigo aplicando a mi vida diaria: esfuérzate todo lo que puedas, pero no te obsesiones con el objetivo final, porque si no, no disfrutarás nunca con aquello que estés haciendo.

Lástima que esta enseñanza no pueda ser utilizada por los fabricantes de los smartphones.

El mercado de los smartphones, al igual que el de otros muchos productos, es una competición feroz en la que o devoras o eres devorado. Da igual que seas un fabricante histórico como Nokia, un gigante como Samsung, o incluso una marca venerada por muchos como Apple: en esta competición no importa tu currículum o tu reputación, sino que importa el presente y cualquier desliz en cualquier momento puede costarte muy caro.

Nokia, ahora en propiedad de MIcrosoft, es la víctima más representativa de esta nueva era de los smartphones.
Nokia, ahora en propiedad de MIcrosoft, es la víctima más representativa de esta nueva era de los smartphones.

Como es evidente, a pesar de la juventud de los smartphones, la ferocidad de su mercado ya ha sido sufrida en algún momento por algún fabricante, ya sea perdiendo dinero o cuota de mercado. De hecho, sólo hay dos fabricantes (Apple y Samsung) que están ganando dinero de forma constante con la venta directa de smartphones, mientras que el resto tienen beneficios inconsistentes de año a otro, llegando a perder dinero en algunas ocasiones ¿Por qué se produce esto?

Primero hemos de tener en cuenta las cuotas de mercado. Esto ya descarta a smartphones con sistemas operativos de poca relevancia y que son prácticamente experimentos (Firefox OS, Tizen, Ubuntu Phone...). También debemos descartar a Windows Phone debido a su baja cuota de mercado a nivel global y a su irrelevancia en la gama alta, sector donde se consiguen las ganancias principales. La prueba: su último smartphone de gama alta disponible a nivel global, el Lumia 930 fue presentado durante el BUILD 2014, hace más de un año.

Nokia Lumia 930
Inadmisible que el último gama alta para Windows Phone tenga un año de antigüedad.

Luego, una vez descartados todos estos contendientes, nos quedamos sólo con los dos principales protagonistas de la escena móvil: por un lado Android, el sistema operativo de Google presente en numerosos fabricantes debido principalmente a sus licencias "gratuitas", algo que ha empezado a adoptar ahora Windows Phone. Por otro lado, tenemos a iOS, el sistema operativo propiedad de Apple, y que podemos encontrar únicamente en los iPhone y iPad.

Aquí ya encontramos el primer problema. Mientras que Apple tiene tanto control del software y hardware, en Android es "sálvese quién pueda": Google aporta un sistema operativo exitoso de forma gratuita (pero con condiciones que debes cumplir), y depende del fabricante vender el dispositivo. ¿No tienes éxito? Siempre puedes dejarlo y probar suerte con tu propio sistema operativo. Google ya ha vencido haciendo llegar sus servicios a la gente y, con tal de que la gente los siga usando, no le importa qué compañías fabriquen los smartphones.

Google ya ha conseguido lo que buscaba con Android: expandirlo al mayor número de usuarios posibles.
Google ya ha conseguido lo que buscaba con Android: expandirlo al mayor número de usuarios posibles.

Así, en Android para la gama alta hay actualmente dos factores clave íntimamente relacionados: marketing y el valor de la marca. Para poder vender un smartphone de 700 euros de media necesitas que tu marca sea reconocida y, tanto para mantener como para mejorar dicha imagen, necesitas el marketing. En este campo, Samsung es la que más destaca con su marca Galaxy, aprovecha para vender también smartphones de gamas inferiores de forma masiva, las cuales les ayudan a subir más las cifras de ventas y los consecuentes beneficios.

Samsung se lleva el grueso de beneficios por las ventas de smartphones con Android, y el resto se reparten migajas.Esto no significa que el resto de fabricantes en Android esté con los brazos cruzados: Sony tiene su marca Xperia, HTC las marcas One y Desire, LG las letras G y L como distintivos... Sin embargo, los números de ventas y beneficios son evidencialmente favorables hacia Samsung a pesar de estos últimos meses y, unido a su descomunal maquinaria industrial, están claro que aún no hemos visto lo último de la compañía surcoreana.

Pasemos ahora al caso de Apple, el cual es digno de estudio: siendo una de las compañías que menos modelos de smartphones fabrica, en el último trimestre de 2015 consiguió anotarse 75 millones de iPhones vendidos con los consecuentes beneficios. Las cosas son muy simples: un smartphone único cuyo precio mínimo es de 700€ y que la gente acude en masa a comprar debido a su popularidad y al status del iPhone como calidad en fabricación y manejo.

iPhone 6 y 6 Plus, los causantes del récord de beneficios en el último cuatrimestre de Apple.
iPhone 6 y 6 Plus, los causantes del récord de beneficios en el último cuatrimestre de Apple.

Además, este último año Apple ha hecho una jugada muy astuta al mutliplicar por cuatro la memoria interna entre el modelo básico y el intermedio, haciendo más atractivo al consumidor adquirir el de 64 GB a cambio de un desembolso extra de 100 dólares o euros. iOS está lejos de la cuota de uso de Android, pero supera a cualquier otra compañía en beneficios, y sus cifras de ventas e ingresos cada año que pasa.

En resumen, podemos ver dos modelos de negocio claramente diferenciados, pero con el mismo resultado: cuantiosos beneficios de un negocio en el que es difícil sobrevivir y más difícil aún triunfar. Quizás en el futuro las posiciones roten y sean otras compañías distintas de Samsung y Apple las que estén en cabeza, pero para eso deberán antes vencerlas en su propio juego, algo que a día de hoy quizás sea prácticamente imposible para ellas.