El mayor problema del coche eléctrico, o al menos uno de la lista de los 8 por los que no recomendaría su compra, es el coste, y éste está influido directamente por el coste de las baterías, costosas e insuficientes en materia de capacidad. Un equipo de investigadores de la Universidad de Beihang en China ha conseguido reunir al grafeno con el azufre para poder crear baterías más económicas, al menos teóricamente.

A pesar de la promesa teórica de las baterías de litio y azufre, su aplicación práctica se ha visto obstaculizada por la baja conductividad eléctrica del azufre y la alta solubilidad del polisulfuro al causar depósitos de sodio en el cátodo causando una gran pérdida de material activo. Esto último tenía una consecuencia desastrosa: la degradación severa de la batería cuando se cargaba con frecuencia.

El azufre es abundante, no tóxico y de bajo coste.

Con este pequeño obstáculo con el que trabajar, la solución pasa por el grafeno de cara a mejorar la conductividad eléctrica de los electrodos. Estas baterías formadas por azufre, litio y grafeno están comenzando a ser tenidas en cuenta gracias a un rendimiento electroquímico mejorado.

El grafeno tiene como propiedades la conductividad eléctrica ultra alta, una buena flexibilidad y una alta estabilidad térmica. Tres cualidades muy importantes para poder diseñar y fabricar las baterías. No obstante, no es una combinación muy fácil de conseguir y todavía están probando la mejor opción para poder crear baterías reales y salir de la teoría.

Los primeros ensayos han demostrado que tras 120 ciclos de carga las baterías siguen manteniendo el 95,9% de su capacidad, un rendimiento muy superior al obtenido con las anteriores versiones y que abre un abanico de posibilidades interesantísimo si algún fabricante se interesa por esta tecnología. Solo el tiempo nos dirá, por el momento nos quedamos en que son una promesa para poder abaratar las baterías.