Estamos en el año 2084, el ser humano vive rodeado de tecnología y no tiene mucho que hacer aparte de disfrutar de la vida, por lo que…¿Qué tal si buscamos una excusa estúpida para invadir otros planetas y entrar en guerra?Cuando leí que <strong>Helldivers</strong> había sido programado por <strong>Arrowhead Game Studios</strong> me llevé la mano a la barbilla y empecé a especular. Me sonaban de algo, pero no tenía claro de qué. Finalmente tuve que tirar de Wikipedia para dar con ellos y comprender una clara referencia: <strong>Magicka</strong>. Aquella simpática aventura de acción no reinventó la rueda, pero sí consiguió llevar el juego cooperativo a un nivel superior al que estamos acostumbrados, aderezado además con un toque de humor que por momentos me recordó a la genial saga <strong>“Mundodisco”</strong>, de Terry Pratchett.

Con Helldivers se repite concepto, solo que artísticamente nos vamos al extremo contrario. Dejamos la mitología nórdica para viajar a 2084, año donde la tecnología ha avanzado hasta un punto en el que realizar viajes intergalácticos está a la orden del día. Gracias a estos avances y a la necesidad de los líderes por preservar nuestro legado, el planeta ha sido rebautizado como Supertierra, un auténtico bastión de la libertad. Tampoco se ha dudado en mancillar maravillas como las pirámides de Egipto o la Gran Muralla China, por cierto. Lo que haga falta por hacer que la vida sea lo más plácida posible.

Pero claro, la avaricia y el ansia de poder del ser humano siempre nos ha llevado a ver fantasmas donde no los hay, y aquí es precisamente donde se presenta <strong>la particular excusa de Helldivers para comenzar a disparar</strong>. En claro homenaje a <strong>Starship Troopers</strong>, nos recibe una introducción propagandística de la que se extrae el siguiente mensaje: <strong>alístate al ejército para defender amenazas que no existen</strong>. Un argumento en tono satírico que nos intenta vender los beneficios de la guerra y la supremacía del ser humano, presunto dueño del universo. La mala leche es tan evidente como en la película de Verhoeven, y los eslóganes que camuflan la llamada a las armas como defensa de la democracia son tan explícitos que <strong>soltaremos más de una carcajada</strong>.<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2015/03/helldivers11.jpg" alt="helldivers1" width="1920" height="1080" class="alignnone size-full wp-image-326962" /><q class=alignleft>El elemento diferenciador lo encontramos en las “estrategemas”</q> ¿Cómo se ha trasladado este argumento a un videojuego? La respuesta la encontramos de nuevo en Magicka, la anterior obra del estudio. De ahí se recupera una <strong>cámara aérea similar a la de juegos como Diablo</strong>, por ejemplo, o la necesidad de cooperar para que la misión sea un éxito. Un más que necesario tutorial también está presente, ya que se necesitan asimilar algunos conceptos más allá de los controles habituales. Por una parte, podemos apuntar en todas direcciones, tumbarnos en el suelo, esprintar, golpear cuerpo a cuerpo...acciones comunes que han sido trasladadas con gran acierto a esta perspectiva. Pero el elemento diferenciador lo encontramos en las <strong>“estrategemas”</strong>, unas cápsulas que nos sirven como baliza para guiar los paquetes de apoyo que aterrizan sobre el escenario.

Como si fuera un combo en un juego de lucha, debemos marcar direcciones en la cruceta para pedir uno de estos extras. Hay combinaciones sencillas, como la que usamos para pedir munición, algo básico, pero cuando desbloqueemos el robot pilotable o el vehículo de transporte <strong>nos tocará concentrarnos para no pifiarla</strong>. Estas estratagemas encajan como anillo al dedo dentro del intento de simulación que presenta Helldivers. Sus mecánicas son las típicas que se ven en cualquier juego de acción, pero existe una salvedad demasiado importante: hay fuego amigo. Esto significa que debemos estar especialmente atentos antes de apretar el gatillo. Ya no solo hablamos de despistes fatales que puede tener nuestro compañero por intentar defendernos, sino de una torreta automática a la que le importa muy poco lo que se cruce por delante. <strong>Pies de plomo para un arcade que no lo es tanto</strong>.

Aunque para seguir profundizando en las virtudes de este peculiar handicap, debemos conocer antes las claves de su desarrollo. Para empezar, nos tocará elegir cuál de las <strong>tres razas enemigas</strong> queremos combatir: cyborgs, bichos o iluminados. Cada una de ellas habita en su galaxia particular, y dentro de éstas encontramos una cantidad indefinida de planetas. Así se presentan las misiones, en pequeñas <strong>áreas generadas de manera procedural</strong> que están catalogadas dependiendo de la dificultad del objetivo. Elegimos dónde aterrizar, cumplimos los dos o tres encargos de turno y pedimos la evacuación. De esta manera iremos “repartiendo democracia”, hasta que la balanza se equilibre a nuestro favor y podamos por fin conquistar la base enemiga. Si por el contrario mostramos pasividad o torpeza, nos tocará defender nuestra querida Supertierra.

<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2015/03/helldivers3.jpg" alt="helldivers3" width="800" height="450" class="aligncenter size-large wp-image-326963" /><q class=alignright>Helldivers es un juego pensado para el multijugador</q><strong>Helldivers es un juego pensado para el multijugador</strong>, de ahí la gran cantidad de facilidades de las que dispone. Da igual si jugamos desde una PlayStation 3, 4 o Vita. <strong>Podemos coincidir online gracias a la función cross-play</strong> y hablar por micrófono con su <strong>chat cruzado</strong>. No importa si somos dos amigos en casa y se quiere incorporar alguien más con su Vita desde 1.000 kilómetros de distancia. Todo está permitido. Así no solo se busca facilitar la experiencia por cuestiones numéricas obvias, sino que se potencia la diversión y el buen -o mal- compañerismo. Tirar una cápsula en un mal sitio u olvidarnos de ella puede propiciar que nuestro compañero estalle en pedazos tras el impacto de la caja, y la cuenta atrás de la evacuación alcanza tintes dramáticos si no llegamos a tiempo. <strong>En la obra de Arrowhead se abraza la acción con el humor de una manera brillante</strong>, y ni siquiera es necesario que conozcamos a nuestros compañeros. El simple hecho de estar alerta ante los movimientos de ese desconocido con el que acabas de encontrarte, le da un <strong>plus de tensión muy disfrutable</strong>.

El principal problema de este juego es que, irónicamente, <strong>se queda corto de contenido</strong>. La idea es muy buena, y su ejecución no tiene prácticamente ninguna fisura. Si miramos la evolución del personaje, por ejemplo, no podemos achacar nada: la sensación de progreso pasa por mejorar mejorar traje, armas y estratagemas. Sin embargo, no pasa lo mismo con las misiones. <strong>Los planetas o arenas de combate no invitan a que sean explorados</strong> (más allá de encontrar muestras que nos dan puntos de experiencia), y los objetivos acaban repitiéndose más de lo debido. Ni siquiera poder elegir el lugar de aterrizaje añade un componente táctico relevante. <strong>A Helldivers se le nota mucho entusiasmo y ganas de gustar</strong>, y de hecho lo consigue durante las primeras horas, pero no termina de cuajar. Ojo, lo mismo le pasa a juegos como Destiny (con el que aguanta una comparación por los pelos), pero la diferencia en cuanto a valores de producción puede decidir su atractivo a la larga.

<img src="https://hipertextual.com/wp-content/uploads/2015/03/helldivers2.jpg" alt="helldivers2" width="800" height="450" class="aligncenter size-large wp-image-326963" />

Al estar construido como un mundo persistente, conseguiremos ver en todo momento cuánta influencia tienen los jugadores en cada una de las galaxias. Esto nos permite -siempre que tengamos un nivel alto- adoptar el papel de líder de la milicia, ayudando a los más novatos a adentrarse en terreno inhóspito. De esta forma seremos los primeros en lanzar el estratagema que los resucite, y no dudaremos en prestarles un robot para que la misión no se les haga cuesta arriba. Pero más allá de eso y del buen rato que pasaremos con amigos, me cuesta encontrar la motivación necesaria para volver a jugarlo. Quizás Vita tiene la clave. <strong>El concepto de Helldivers es válido tanto para partidas largas como para un par de incursiones planetarias de no más de 15 minutos</strong>, y ahí está la pequeña de Sony para dar que hablar.

<strong>Técnicamente se comporta muy bien</strong>, sobre todo a nivel de escenarios y animaciones. Los primeros son bastante variados, tanto por diseño como por climatología, y en cuanto a lo segundo, <strong>hay detalles tan insignificantes que nos harán esbozar una sonrisa</strong>. La banda sonora pasa por temas épicos muy corrientes y a veces machacones, y son acompañados por chascarrillos de los Helldivers realmente divertidos. Que no os extrañe escuchar gritos de guerra de lo más absurdos, como un juego de palabras lamentable tipo <strong>“¿quieres té? ¡Pues toma libertaza!”</strong>. Estos diálogos están doblados al español, y toda la interfaz viene perfectamente localizada para no perdernos entre los menús de navegación, la mayoría situados en la nave que sirve como punto de encuentro.

Conclusión

Con Marzo llega un aluvión de juegos muy esperados, y <strong>Helldivers, sin hacer mucho ruido, consigue asomar la cabeza</strong>. Se trata de un original título de acción, principalmente orientado al cooperativo, con un sentido del humor muy ácido y características tan singulares como el fuego amigo, prácticamente el principal aliado de las criaturas rivales.

Llega de la mano de los creadores de Magicka, Arrowhead Game Studios, y presenta una propuesta que funciona a la perfección. Su mayor pega, sin embargo, es <strong>la falta de contenido</strong>. No hay una gran variedad de misiones, por lo que puede tener una caducidad muy temprana para muchos. Por otra parte, la facilidad que da para coincidir con amigos (juego y chat cruzado entre todas las plataformas de Sony actuales), <strong>nos ha regalado una buena cantidad de horas de acción entre risas</strong>.

Pros

  • Acción “realista”, fuego amigo incluido
  • Gran sentido del humor
  • Diseño procedural de los escenarios
  • Facilidad para coincidir en el multijugador

Contras

  • Poca variedad de misiones, se vuelve repetitivo
  • Si no cuentas con amigos con los que jugar, existe el riesgo de encontrarte con algún cretino