Para mis amigos soy lo que denominan un consumidor nato de series. Adoro verlas y en mi apretado calendario diario es más fácil encontrar un hueco para un capítulo de veinte minutos que para una película de noventa minutos. Hay muchísimas personas como yo que llevamos siete, ocho o diez series a la vez y prácticamente sólo vemos eso por televisión. Sin embargo, con el tiempo descubres que es cada vez más y más difícil encontrar buenas series que no hayas visto. Por ello, y anticipando este problema, os queremos traer una lista con series de comedia geniales, y que no son tan típicas ni tan conocidas como How I Met Your Mother, Friends, Seinfeld o Frasier, pero cuentan con la misma (o incluso más) calidad.

Shameless (US)

Empezamos con una mítica que, pese a haber llegado a España y Latinoamérica, no ha contado con suficiente apoyo para calar entre el público. Basada en la serie homónima de origen inglesa, la versión estadounidense de Shameless supera a la serie en la que se inspira (como The Office), y es de lo mejor que podemos encontrar en televisión en términos de comedia gamberra. El argumento se centra en la familia disfuncional de Frank Gallagher (interpretado por un magistral William H. Macy), un padre alcohólico y drogadicto que derrocha su dinero mientras sus seis hijos aprenden a cuidarse por sí mismos.

La perfección de Shameless se basa en que nadie en la serie intenta ser otra persona: todos aceptan lo que son.

En Shameless encontrarás peleas entre familiares, egoísmo puro y duro, pensamientos absurdos y poco racionales, muchas palabrotas y desnudos... En resumen, todo lo que una familia no aspira a ser. Cuentan con un guión extraordinario, y aunque bajo mi opinión la quinta temporada ha sido un poco inferior respecto a las cuatro primeras, sigue por encima de muchísimas series actuales con un reparto de actores que consiguen meterte dentro de la familia Gallagher y lo que sienten cada uno de sus miembros. Recomendable al 100%.

Parks And Recreation

Parks And Recreation podría definirla como una serie de extremos. Siendo de un estilo muy similar a The Office, desde el principio "Parks & Rec" ha buscado diferenciarse, y estando ya en su séptima (y última temporada) se puede decir que lo han conseguido. Lo mismo podemos encontrar a una apasionada del gobierno como su protagonista, Leslie Knope (interpretada por la genial Amy Poehler), como a Ron Swanson, que sólo valora el capitalismo puro y duro, considerando que el gobierno es una entidad inútil y debería ser erradicado. Y esto es sólo en los dos primeros personajes.

Todos los personajes son buenos, pero Ron Swanson será recordado mucho tiempo después de que acabe la serie.

Tenemos también a Andy Dwyer, interpretado por un entonces desconocido Chris Pratt, April como arquetipo del cinismo y desinterés, o Tom Haverford como el "dandi" de la sección de Parques de la ciudad de Pawnee, Indiana (donde se desarrolla la serie), además de muchísimos personajes esporádicos o secundarios que odiarás o con los que te encariñarás. De hecho, si tuviera que recomendar una serie ahora mismo para ver en pareja sería esta, porque tiene la proporción perfecta entre humor absurdo y momentos tiernos que consigue enganchar desde los primeros capítulos.

It's Always Sunny in Philadelphia

Si se fijan, las series basadas sobre un grupo de amigos son siempre lo mismo: se llevan genial entre todos ellos, superan sus diferencias sin represalias posteriores y los intereses de sus amigos van por delante de los propios. Por ello, series como It's Always Sunny in Philadelphia son un agradecido soplo de aire fresco al catálogo de series. Situada en la ciudad que figura en el título, se basa en la historia de cuatro "amigos" que se denominan "The Gang" (La Panda) y que poseen un bar irlandés llamado Paddy's Pub.

It's Always Sunny in Philadelphia cuenta una historia realista y dura a la que le saca el toque humorístico: eso es lo que la hace tan perfecta.

La serie es en general pesimista con la vida: situaciones en las que siempre pierden algo o a alguien, títulos para los capítulos súper crudos y descriptivos, enemistades frecuentes de todos contra todos, todo ello con una banda sonora que parece sacada de una película de Benny Hill y que está solamente para retratar lo absurdo de la situación que podemos ver a lo largo de sus diez temporadas. Un apunte extra por si no te animas para ver esta serie: a partir de la segunda temporada se une al elenco el magistral Danny DeVito como padre de dos de los protagonistas, y es uno de los mejores papeles secundarios en una serie de la historia reciente.

Arrested Development

Esta serie guarda un lugar especial en mi corazón, y es que no sólo es una serie atípica, sino que además fue muy poco popular incluso en EEUU, de dónde procedía. Con sólo cuatro temporadas (la última de ellas en Netflix y la cual es para olvidar), Arrested Development se ha convertido en una serie de culto para muchos sólo por el gran elenco de actores de comedia que tiene: Jason Bateman, Will Arnett, Jeffrey Tambor, Jessica Walter, un jovencísimo Michael Cera o Tony Hale, entre otros.

Arrested Development es el equivalente de El Padrino: es una de esas series que tienes que ver antes de morir.

Pero más allá de su gran elenco o el hecho de que no fuera querida por muchos, Arrested Development es amada por la absurdez de sus situaciones cotidianas, sus situaciones mítica (el baile del gallina interpretado por los diferentes miembros del elenco es algo indescriptible) y por su genial guión plagado con diferentes líneas temporales en un mismo capítulo que cobran sentido únicamente al final del mismo.Si te animas a verla, mi consejo es que no pongas fe en la última temporada y te centres en las tres primeras. Por lo demás, es una de esas series que recomiendas a todo el que esté dispuesto a escucharte.

Archer

Y para finalizar, otra serie de comedia gamberra. Archer podría pasar como la típica serie que pondrías a un niño pequeño: serie de dibujos en la que el protagonista es un súper espía que trabaja en una organización secreta dedicada a salvar el mundo. Sin embargo, las características aptas para menores acaban ahí, ya que el protagonista Sterling Archer es un hombre infantil, mujeriego, alcohólico y adicto al peligro que trabaja en una agencia de espionaje comandada por su propia madre, una antigua espía que surgió en los inicios de la Guerra Fría.

Si eres de los que te ofendes con cualquier cosa, no la veas: no hay un tema que no sea ridiculizado en Archer.

El resto de personajes complementan a la perfección esta maravilla de serie. Lana Kane como la definición opuesta de Archer: una espía competente, luchadora por los derechos y con conciencia, Cyril Figgis como el contable de la organización con sus propios problemas, un científico llamado Krieger con unos orígenes misteriosos que se desvelan conforme avanza la serie, y Pam y Cheryl como guinda al pastel, dos personajes que al principio de la serie pasan desapercibidos, y que se han acabado convirtiendo en partes fundamentales de una de las series de dibujos con el humor más bestia y absurdo que podemos encontrar.