El director y músico Rob Zombie corría dos riesgos al tratar de adaptar la serie de culto de Los Monsters. Por un lado, convertir el reboot en un nuevo tributo lleno de nostalgia dedicado únicamente a los fans más cercanos de la serie original. Al otro extremo, caer en los clichés inevitables que suele incurrir toda producción que desea celebrar a otra.

Para evitar el riesgo de ambas cosas, el realizador tomó un camino intermedio. Convertir la conocida premisa de la icónica serie de Los Monsters en una burla satírica de un negrísimo humor a las sitcoms o comedias de situación. Además, añadió una parodia a toda regla a las películas serie B, de la que toma la estética y el ritmo. 

De modo que la conocida historia de la familia de monstruos clásicos, que trata de sobrevivir a la clase media norteamericana, se convirtió en algo inclasificable. Pero en particular, en el centro del delicado equilibrio de un guion que debía sostenerse sobre una cuidadosa dosis de mordacidad. 

Los Monsters

Desde la estética chillona a la disparatada historia que narra, la película de Los Monsters está más interesada en la burla forzada a lo tenebroso, que en profundizar en cualquier punto de su argumento. Tanto como para dejar a un lado el interés en una premisa única. ¿Qué cuenta exactamente la película del realizador? En realidad, el guion va de un lado otro sin verdadera sustancia.

Puntuación: 2 de 5.

Monstruos clásicos, pero sin personalidad

Rob Zombie no logra encontrar el punto medio en una fórmula que requiere una habilidad muy precisa durante su ejecución. Al contrario, Los Monters es una combinación sin solidez, que mezcla lo entrañable con lo satírico. 

Lo cual podría ser efectivo, de no ser porque esta precuela, que narra como Herman Monster conoció a su adorada Lily, fuera menos lineal e inclinada al ridículo. Resulta desconcertante, que Los Monsters se desplomen justo por lo que parece ser la intención primordial del director.

La búsqueda de homenajear de forma amorosa a una serie que se convirtió en una pequeña rareza querida de la televisión norteamericana. Pero Rob Zombie no lo logra y convierte el argumento en un caos disparatado sin el menor interés, incluso como curiosidad cinematográfica.

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Chistes, monstruos con nostálgica pero sin personalidad 

Lo que más sorprende de Los Monsters es la falta de personalidad del guion. Eso a pesar de la cariñosa mirada al programa original desde varios puntos de vista. Pero el argumento no apunta a otra cosa que a una construcción llena de guiños y referencias, que no se sostiene sobre elementos sólidos. Si en la serie original, la familia monstruosa era un epítome de rarezas entrañables, en la nueva versión es un chiste sin la menor gracia.

Para la ocasión, el ya conocido blanco y negro del metraje original se transforma en un escenario colorido de tonos sobresaturados. El efecto rompe la delicada ilusión que la película pueda ser heredera de la serie original y la acerca más a una estética paródica. Una idea que podría tener un objetivo al menos visual de brindar su propio espacio a la historia.

‘Los Monsters’, crítica:  una copia barata y superficial del clásico 

Rob Zombie pierde muy pronto el pulso para sostener su premisa como una totalidad. Para el director, el homenaje no proviene en recordar los puntos más reconocibles de Los Monsters, como icono de una comedia inocente. En realidad, juega con la intención de un trasfondo mucho más malicioso y contemporáneo, más relacionado con la idea de lo peculiar como un privilegio de pocos. 

La conocida historia de Los Monsters convertida en monotonía

Así que Herman pasa de ser un amante padre de familia, a una criatura de laboratorio con el cerebro de un comediante obsesionado con el triunfo. Lily, por su parte, se transforma en una beldad tenebrosa que sucumbe a los encantos de este monstruo torpe de humor desagradable. Todo transcurre de forma precipitada, sin demasiadas explicaciones. El guion de Los Monsters deja claro que no las necesita o que, en cualquier caso, no las ofrecerá. 

Desde la estética chillona a la disparatada historia que narra. Los Monsters está más interesada en la burla forzada a lo tenebroso, que en profundizar en cualquier punto de su argumento. Tanto, como para dejar a un lado el interés en una premisa única. ¿Qué cuenta exactamente la película? En realidad, el guion va de un lado otro sin verdadera sustancia. Bien podría ser la historia de Herman, mientras intenta lograr el estrellato o la desesperación del padre de Lily, un viejo vampiro que ahora debe temer por la estabilidad familiar. 

‘Los Monsters’, crítica:  una copia barata y superficial del clásico 

Una y otra vez, Rob Zombie intenta trasladar una mirada satírica acerca de lo que nuestra cultura considera amor y normalidad, sin lograrlo. Lo cual, convierte a la historia de las criaturas temibles convertidas en una corriente familia norteamericana, en menos que una anécdota.

Los monstruos en Los Monsters que no causan risa

Durante la primera media hora de la nueva película de Los Monsters, el director rinde homenaje, casi de manera accidental, a Mel Brooks y su Young Frankenstein. El ambiente en la lejana Transilvania, de color neón, es tan desagradable que resulta casi agotador. Rob Zombie desea dejar claro casi de inmediato que su película no se toma en serio. Que esta oda, sin sentido y sustancia, es solo una burla a un concepto mayor que no termina de mostrar y que, al final, desaparece por completo. 

‘Los Monsters’, crítica:  una copia barata y superficial del clásico 

Pero incluso, ese aire provocador es tan torpe y ambiguo, que el humor se convierte en una agridulce parodia sobre el fracaso. A medida que la película transcurre —incluso con cameos encantadores como el de Cassandra “Elvira” Peterson— es evidente que el director perdió el sentido de su relato. Al menos, la habilidad para llevarlo en una dirección central. El realizador jamás logra sobrellevar el obstáculo de una comedia que no produce risa, justo por intentar provocar risas sin tener las herramientas necesarias. 

Al final, y solo casi en sus últimos diez minutos, esta precuela que también funciona como reboot, logra alguna conclusión. Pero mostrar a la monstruosa familia como la cultura pop la recuerda, es un triunfo menor en medio de un desastre argumental de grandes proporciones. Sin duda, el mayor problema de esta producción caótica que intenta crear un escenario burlón casi por accidente. 

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