2014 se cerró, entre otras cosas, con la consolidación de dos ideas en el mundo del software. Dos formas de entender la era post-PC y la convergencia entre dispositivos: smartphones, tablets, ordenadores portátiles, ordenadores de sobremesa, convertibles, incluso videoconsolas. Por un lado, la idea de Microsoft: un sistema operativo, una tienda de aplicaciones, una experiencia transversal entre todos sus dispositivos. Por el otro, la idea de Apple: dos mundos muy relacionados pero separados entre sí, el móvil y el de escritorio, iOS y OS X con software específico para cada plataforma.

Estos aires de renovación me llevan a pensar si no sería buena idea para Microsoft librarse de lo que ha acabado convirtiéndose en casi un estigma: el peso de la marca "Windows", cuya herencia histórica le deja con un espacio incómodo en el mundo de la tecnología: el de la plataforma por defecto, la resignación ante la falta de alternativas que no sean complicadas de entender para el usuario medio (como distribuciones basadas en Ubuntu o limitadas a un hardware de una sola marca que además tiene un precio medio superior (OS X y Apple, claro).

Estas Navidades hice un pequeño experimento con familiares nada habituados a hablar de tecnología. Les decía que para su patrón de uso del smartphone suelo aconsejar un Lumia 535 o 635, y cuando les decía que tenía Windows Phone, su respuesta era similar en todos los casos: "¿Windows? Pero eso tendrá virus, ¿no? Y como acaba yendo igual que el ordenador...". No les culpo: Windows (no Windows Phone) ha tenido históricamente bastantes más errores que aciertos de cara al usuario, pese a haber posibilitado para muchos el acceso a un ordenador y a todo lo que ello conlleva.

"One" sería una forma genial de transmitir la nueva filosofía de Microsoft: one experience, one platform, one store.

Este año, la marca "Windows Phone" desaparecerá cuando llegue Windows 10, la primera versión que cumple la premisa de ser universal: una familia de productos, una plataforma, una tienda. Volviendo a lo anterior: ¿y si en algún momento "Windows" pasase a llamarse "One"? "One" es una marca atractiva y apetecible para muchas marcas: OnePlus One, HTC One, Nexus One... Pero Microsoft lleva un tiempo capitalizando este término:

  • OneDrive
  • OneNote
  • Xbox One

Con Internet Explorer, más de lo mismo. Decir "Internet Explorer" evoca a los tiempos donde decir que sólo era útil para descargar otros navegadores era algo casi irrebatible. Ya no es así, pero no es fácil escapar de una herencia tan dura. Y sobre todo, hace falta tiempo. Microsoft ya se encargó de lanzar algunas campañas bastante divertidas para lavar la imagen de su navegador, como esta de hace un par de años parodiando al clásico hater:

Más tarde también lanzó otra campaña tirando de una de las mejores formas que tiene cualquier fabricante de vendernos algo: la nostalgia.

Pero lo cierto es que en pleno 2014 todavía salió a la luz que Microsoft no descarta renombrar a Explorer. Como con Windows, tampoco sería una idea descabellada renombrar ambos productos, y en mi opinión "One" sería una marca idónea que daría nombre a hardware, sistema operativo y software asociado. Como "Lumia", que da nombre a los smartphones de Microsoft Mobile, pero también a aplicaciones (Lumia Camera, Lumia Panorama, Lumia Storyteller...) o a las actualizaciones de software para Windows Phone (Lumia Black, Lumia Cyan, Lumia Denim...).

Por seguir soñando, podemos imaginar que se aplica el maravilloso rediseño de marca Microsoft que propuso Andrew Kim hace un par de años. Si no lo visteis en su momento, es imperdible.