El veredicto en el último juicio de infracción de patentes entre Apple y Samsung ha llegado con un resultado mixto para las dos empresas:

Por un lado el jurado se puso del lado de Apple en dos patentes, incluyendo la de deslizar para desbloquear pero también consideran que Apple ha violado una de las patentes de Samsung: funcionalidad de reproducción y organización de fotos o video en dispositivos portátiles, adquirida a Hitachi.

La gran diferencia entre una y otra victoria es que el jurado consideró que Samsung violó patentes con conocimiento de causa y Apple lo hizo sin saber que estaba copiando una tecnología patentada. Aún así el jurado determinó que los daños y perjuicios a reponer en forma económica para las dos empresas son porcentajes pequeñísimos en comparación a lo que se pedía originalmente:

  • Samsung deberá pagar a Apple 119 millones de dólares.
  • Apple deberá pagar a Samsung 158.400 dólares.

Todo es una re-mezcla y el sinsentido de las patentes de software

Toda creación es una re-mezcla de cosas que ya existen. Aquello que creemos que es original en realidad parten de ideas nuevas que nacen de las viejas. Todo lo que vemos, lo que escuchamos, todo lo que consumimos, todo lo que usamos constituye inspiración para nuevas creaciones.

Es cierto e indiscutible que Apple revolucionó el mercado de los dispositivos móviles con el lanzamiento del iPhone, pero no fue la idea de un nuevo teléfono "más inteligente con pantalla táctil" lo que causó un cambio total, fue la ejecución. La combinación del software, hardware, el diseño, su rapidez, su forma de presentarlo, la forma en que se vendió y los acuerdos logrados por Apple con las operadoras para mantener control del dispositivo. La innovación en su significado más estricto: un nuevo producto que realmente encuentra una aplicación exitosa imponiéndose en el mercado a través de la difusión.

Pero la innovación, cuando hace disrupción en el mercado, por las mismas leyes de este genera competencia, la cual también toma ideas viejas y las convierte en nuevas a su propia manera. Es lo que hace Samsung. ¿A veces se pasa de la raya? Por supuesto, pero está en el ADN de las compañías tecnológicas coreanas el copiar despiadadamente todo aquello que funciona, sobre todo porque el compás moral en términos de propiedad intelectual es distinto al que se tiene en Estados Unidos o Europa. Eso no significa que Samsung hace todo mal, lo contrario, una empresa no podría tener tanto éxito sin el lanzamiento de productos buenos que también innovan y genera un buen nivel de competencia. El Note 3 o el Galaxy S5 son dos grandes ejemplos.

A eso hay que sumarle el gran problema y sinsentido de las patentes de software, el cual tiene ciclos de innovación mucho más rápidos. Aplicar las mismas reglas de patentes del hardware al software es un error en el sistema de propiedad intelectual actual llevamos arrastrando por mucho tiempo y perjudica más que beneficia. Detiene la innovación, generalmente es usado para poner barreras a la competencia.

Apple y Samsung deberían encontrar coincidencias, hacer acuerdos y permitir que el mercado decida quien es el mejor. Además compiten en un campo tan grande y con tanto margen de crecimiento que luchar para que uno deje de usar las ideas en papel raya en la ridiculez.

El veredicto de este juicio confirma esto último, las ideas por las que se están demandando cada vez valen menos y su aplicación por terceros cada vez perjudican menos a la compañía que patentó la idea, porque la innovación no se detiene.