Una de las experiencias más "extrañas" cuando despertamos es darnos cuenta de si recordamos lo que hemos soñado unas horas antes. En ocasiones, nuestro cerebro es capaz de archivar perfectamente todas las vivencias que hemos experimentado mientras dormíamos. Nuestra vida nocturna, en cierta manera, son sueños, como diría Calderón de la Barca.

¿Pero qué ocurre cuando unos días después somos incapaces de recordar nada? ¿Por qué a veces podemos revivir a la perfección nuestros sueños y otras nos es imposible? ¿Y a qué se deben las diferencias individuales para ser capaces de contar lo que hemos soñado durante la noche?

La clave estaría, según científicos del Lyon Neuroscience Research Center, en un pequeño rincón del cerebro, más conocido como union temporoparietal. Al examinar esta zona en individuos que sí recordaban los sueños y en otros que afirmaban no hacerlo, los investigadores vieron que en las primeras personas esta región cerebral estaba más activa.

sueños
Sransom2 (Wikimedia)

La unión temporoparietal actúa como un auténtico núcleo de información entre diversas regiones de nuestro cerebro. Su trabajo, publicado en la revista Neuropsychopharmacology, también indica que las personas que mejor recuerdan sus sueños tienden a descansar menos.

Para comprobar si su hipótesis era cierta, los investigadores utilizaron una técnica conocida como tomografía por emisión de positrones, que permite "fotografiar" la actividad de nuestro cerebro, incluso cuando permanecemos dormidos. Su estudio no solo sugiere diferencias en la memorización de los sueños, sino que la producción de estos también puede variar en función de este pequeño rincón del cerebro.

Aunque aún existen muchas incógnitas sobre la ciencia de nuestros sueños, lo cierto es que este proyecto despeja algunas dudas sobre por qué podemos (o no) recordarlos a la mañana siguiente. Si eres una persona capaz de revelar todos los detalles de lo que soñaste anoche, quizás sea porque este rincón de tu cerebro es muy activo.