La investigación que la Unión Europea ha llevado a cabo sobre Google desde 2010 llega por fin a su fin. Cuatro años después de que la Comisión comenzara sus análisis sobre las malas prácticas de la compañía de Mountain View, han decidido poner fin al pleito con un acuerdo que contenta a ambas partes.

La Unión Europea no multará a Google. Como compensación, la multinacional se ve obligada a abandonar su posición de monopolio, ya que según la propia UE y las 18 quejas recibidas, Google utilizaba su propio buscador para restar la visibilidad de sus más directos competidores, una práctica entendida por Europa como desleal.

Según la nota de prensa comunitaria, Google garantiza ahora que abrirá sus filtros de búsqueda, de manera que mostrará servicios ofrecidos por la competencia. De esta manera, Google debería ofrecer a partir de ahora los productos de búsqueda de servicios especializados (por ejemplo, en el caso de que estemos buscando vuelos, alojamientos o restaurantes), de manera diferenciada de los propios servicios ofrecidos por Google.

En palabras de Joaquín Almunia, Comisario de Competencia de la UE, "la misión de la Comisión ha de ser la de proteger a los consumidores para que gocen de los máximos beneficios, no de proteger o favorecer a los competidores. De esta manera, Google y su competencia se verán obligados a innovador en los productos que ofrecen a sus usuarios".

Podríamos pensar que el acuerdo entre Google y la Unión Europea podría quedarse en papel mojado. Sin embargo, un aspecto importante de este pacto incluye que la actividad del buscador será monitorizada por una comisión independiente, que vigilará que el acuerdo se cumpla en todo el área económica europea (EEA) durante los próximos 5 años.