Sobre inventos relacionados con la **fluorescencia** hemos hablado en múltiples ocasiones en ALT1040. Hace solo unos días Santi Araujo nos hablaba del [pavimento pulverizable](http://alt1040.com/2013/11/pavimento-brilla-oscuridad) que serviría para evitar la contaminación lumínica, una idea que se une a la de las [plantas bioluminscentes](http://alt1040.com/2013/05/plantas-bioluminiscentes) para iluminar nuestras calles sin electricidad.

Parece que el uso de la **[bioluminscencia](http://alt1040.com/tag/bioluminiscencia)** se aplicaría únicamente para mejorar la iluminación de las ciudades. Pero la realidad es otra. La imaginación de los científicos ha ido un paso más allá, y ya contamos con el **primer helado fluorescente**, que activa su luminiscencia en el primer lametón.

La idea planteada por **[Lick me I’m delicious](http://www.lickmeimdelicious.com/story/)** puede sonar un tanto esperpéntica. Pero no cabe duda de que resulta original mezclar alimentación con una proteína muy usada en los laboratorios, la conocida como GFP (*green fluorescent protein*).Su fluorescencia se debe a una proteína obtenida de una medusa

Como os explicamos en este artículo sobre las [proteínas fluorescentes](http://alt1040.com/2013/04/proteinas-fluorescentes-para-estudiar-el-cerebro), que fueron **aisladas por primera vez de una medusa**, son utilizadas de manera rutinaria en proyectos de investigación relacionados con el estudio del cerebro o el cáncer.

El fundador de la compañía creada en Bristol (Reino Unido) vio una oportunidad inmejorable de innovar en el ámbito de la alimentación. En una época en la que parece que la I+D y la gastronomía van de la mano (sirva de ejemplo el propio **Ferrán Adrià**), Charlie Harry Francis decidió comprar esta proteína fluorescente a un científico chino y aplicarla en su producto, tal y como cuentan en [The Telegraph](http://www.telegraph.co.uk/science/10442158/Glow-in-the-dark-ice-cream-made-from-jellyfish-costs-140-a-scoop.html).

Así fue cómo nació el primer helado fluorescente, que se activa cuando damos el primer lametón. Como reconoce el propio Francis, la **seguridad** de este producto aún no ha sido examinada, aunque en su [blog](http://www.lickmeimdelicious.com/story/) afirma que «él mismo ha probado este helado fluorescente, sin que tuviera ningún tipo de problemas».Ya han creado un helado con quinina, un componente de la tónica

**Este capricho alimentario no sale barato**. La empresa de Bristol ha estimado el precio del primer helado fluorescente en 140 libras (unos 165 euros), una cifra elevadísima para el común de los mortales. ¿Capricho, necesidad o excentricidad? La respuesta dependerá de los gustos de cada uno, pero de momento parece que las ideas de Francis no se detienen ahí.

La producción del primer helado fluorescente ha conducido a la fabricación de un helado con **quinina**, el compuesto presente en la tónica y que es la responsable de que nuestros *gin-tonic* presenten un extraño color azulado cuando la luz ultravioleta de algunas discotecas inciden sobre estas combinaciones. Francis también afirma en su blog que ahora tratarán de crear el primer helado invisible, y que para ello requiere de la ayuda de científicos expertos.

¿Pasará el futuro de la alimentación por la invención de este tipo de productos? No me cabe duda de la importancia de la **innovación** en gastronomía, pero en mi opinión, este primer helado fluorescente no irá más allá de la anécdota culinaria. En cualquier caso, ¿te lo comerías?

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