Hace una semana comenzábamos nuestro viaje por el mundo descubriendo algunos lugares singulares del planeta, aquellos rincones donde la ciencia seguía explorando y tratando de descubrir los misterios que allí se encontraban.

Hoy continuamos nuestro paseo, aunque sea virtual, para seguir indagando sobre zonas curiosas que llamen la atención de la investigación, bien porque puedan suponer avances científicos en el futuro, bien porque sus misterios aún supongan un quebradero de cabeza para los investigadores. ¿Te animas a acompañarnos en este viaje?

Los misteriosos círculos del desierto de Namibia

En la película Señales, protagonizada por Mel Gibson, comienzan a aparecer unos extraños círculos en las cosechas, cuyo origen es desconocido. Haciendo un paralelismo, la investigación aún trata de resolver el misterio de otras circunferencias parecidas que están en el sudoeste de África.

Lugares singulares
Stephan Getzin (Wikimedia)

Iniciamos por tanto nuestra primera parada en la República de Namibia, un singular país situado al norte de Sudáfrica. Allí se han encontrado extraños círculos en el desierto, carentes de vegetación. Como explicaban en Materia hace un tiempo, el pueblo Himba atribuía el origen de esas misteriosas circunferencias a la obra de espíritus.Son varias las hipótesis que tratan de explicar los misteriosos círculos

Pero los también conocidos como círculos de hadas siguen provocando a día de hoy discusiones acaloradas entre los científicos. ¿Por qué se producen? ¿Cuál es su origen? Las hipótesis no han dejado de crecer en los últimos años. Por ejemplo, un trabajo publicado en Science culpaba a las termitas de ser las responsables de estas circunferencias.

Otro estudio más reciente, difundido en PLOS One, aludía al comportamiento vegetal y la competencia entre especies por la organización espacial, como factores críticos en la formación de los círculos de hadas. No son las únicas explicaciones: desde hace cuarenta años, los científicos también le han echado la "culpa" a las avestruces o la existencia de posibles minerales radiactivos.

Sea como fuere, lo cierto es que nuestra primera parada encabeza la lista de lugares singulares para la ciencia. La investigación aún trata de resolver el extraño misterio que encierra el desierto de Namibia.

La mejor supercomputación, encerrada en una capilla

En nuestro viaje alrededor del mundo, nos trasladamos ahora desde el sur de África hacia Barcelona. En la capital catalana no encontraremos esta vez un rompecabezas científico, sino un rincón peculiar que alberga el MareNostrum, considerado como el mejor supercomputador español, y uno de los más potentes de Europa.

Lugares singulares
Josep Tomàs (Flickr)

El Barcelona Supercomputing Center, considerado la "joya de la corona" de la bioinformática española, se encuentra situado en la capilla Torre de Girona, ya desacralizada, construida a principios del siglo XX en el Campus Nord de la Universidad Politécnica de Cataluña. Sin duda, un lugar curioso que alberga un supercomputador muy potente, implicado en proyectos como el Human Brain Project.

Cruzamos el charco, dirección Isla de Pascua

Nos trasladamos ahora en nuestro vuelo cruzando el océano Atlántico hasta llegar al medio del Pacífico. Allí se encuentra la Isla de Pascua, perteneciente a Chile, y que presenta una población cercana a los cinco mil habitantes.

Este territorio misterioso, conocido destino turístico por su belleza natural, presenta también una misteriosa historia cultural. Y es que allí se encuentran los moai, característicos símbolos de la Isla de Pascua, en forma de monumentales estatuas de piedra. Desde hace años, conocer cómo fueron transportados hasta allí es un misterio para los investigadores.

Lugares singulares
Olivier (Flickr)

Según un estudio recogido por National Geographic, y dirigido por investigadores de la Universidad de Hawai y de la californiana Universidad Estatal de Long Beach, los moai podrían haber sido trasladados durante 11 millas (aproximadamente, 18 kilómetros) mediante un sistema de cuerdas y gracias a la tracción humana.

Mientras la ciencia sigue explorando posibilidades, los indígenas Rapanui siguen manteniendo de manera firme su teoría: las gigantescas estatuas de piedra caminaban.

Las extremas bacterias de México

No cambiamos de continente, pero nuestro viaje esta vez nos lleva a México. Allí los microbiólogos pueden realizar lo que se conoce como bioprospección, de manera similar a lo que ocurre en el parque de Yellowstone. Las bacterias de hábitats extremos pueden ayudarnos a tener un planeta más sostenible

En varias regiones podemos encontrar bacterias interesantes, que pueden servir en el futuro a la investigación. En particular, podríamos contar gracias a los estudios de bioprospección, con un planeta más sostenible.

Y es que México es cuna de algunos hábitats muy interesantes para los microorganismos extremófilos, como el sitio geotérmico de Los Azufres y las fumarolas del volcán Paricutín en Michoacán, o el lago alcalino de Parangueo y el río Lerma en Guanajuato.

Los científicos exploran estos lugares singulares para hallar posibles bacterias que puedan vivir a temperaturas o pHs extremos, de forma que en el futuro podrían ser usadas para limpiar regiones contaminadas.

Última parada, hacia los antibióticos del futuro

Terminamos nuestro segundo viaje por los lugares singulares de la ciencia, redescubriendo un sitio que podría ser la esperanza de la medicina. Y es que uno de los problemas más importantes de salud de los próximos años será ver cómo podemos combatir aquellas bacterias resistentes a los antibióticos.

Lugares singulares
Debido a que el uso tradicional de estos medicamentos ha dejado de ser efectivo en algunos tipos de infecciones, como los producidos por varias cepas de Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, los científicos buscan nuevas alternativas para combatir a estas bacterias. La solución podría estar en los bacteriófagos, un tipo de virus fascinantes probados en la Unión Soviética durante décadas con buenos resultados.

Tras la II Guerra Mundial, en la que los países occidentales tendieron a usar antibióticos como la penicilina, investigadores del Instituto Eliava (en Tiflis, Georgia) probaban con éxito bacteriófagos para tratar infecciones. Como explicaban en Naukas, estas potentes herramientas no son más que virus de bacterias capaces de romperlas de una manera extremadamente rápida y efectiva.

Bajo el principio de "los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos", los científicos estudian ahora si los bacteriófagos no solo son efectivos, sino si son seguros. Para ello, han de pasar las pruebas de los ensayos clínicos, pero por ahora hay depositadas muchas esperanzas en ellos.

Nuestra última parada en Georgia, por tanto, podría abrirnos las puertas a la medicina del futuro: el tratamiento de las infecciones con virus de bacterias, que evitarían, por su extrema rapidez, que la bacteria pudiera mutar para hacerse resistente.

Termina nuestro viaje por hoy, con la esperanza de que los lugares singulares de la ciencia promuevan el avance de la investigación. Ya sea con nuevas posibilidades terapéuticas, desarrollos computacionales o conocimiento, lo cierto es que el planeta Tierra sigue albergando rincones fascinantes.