Hace cuatro meses, celebramos la llegada de MyTaxi porque nos permitía pedir un taxi y pagarlo desde la propia aplicación de nuestro smartphone iOS o Android sin tener que sacar la billetera en ningún momento. Citamos otros servicios como Über, Cabify o eTaxi y nos alegrábamos de ver competencia en un entorno tan incipiente como el pago por móvil de taxis. Aunque lo de pedir un taxi desde nuestro smartphone todavía no está demasiado extendido entre los viajeros, está claro que no hay hueco para todas las compañías. Y con este panorama llega Hailo a España, otra aplicación para evitar ese gesto tan analógico que todos hemos hecho alguna vez en mitad de la calle.

La diferencia de Hailo con respecto a sus competidores es que parece ser una alternativa que satisface a taxistas y clientes. A día de hoy, la mitad de los famosos taxis negros de Londres (unos 18.000) usan Hailo y, según nos confirma Caspar Woolley, fundador y COO de la compañía, de noviembre de 2011 a noviembre de 2012 se hicieron más de 500.000 servicios en la capital británica. La empresa también ha recibido suculentas rondas de inversión millonarias -la última, para el despliegue en Nueva York, valorada en 30,6 millones de dólares-, así que, para no quedarnos solo en las cifras, nos fuimos hasta la sede londinense de Hailo para comprobar qué tan bien funciona la aplicación un año y medio después de su nacimiento.

Funcionamiento

La aplicación de Hailo es gratuita y está disponible en la App Store y en Google Play. BlackBerry y Windows Phone se quedan fuera porque, según nos comentan los fundadores, prefieren concentrar sus esfuerzos en los dos sistemas operativos que aglutinan la mayor cuota de mercado (Android y iOS sumaron un 92,3% del total en el primer cuatrimestre de este año). Hailo funciona en todas las ciudades con la misma aplicación, o sea que no tienes que descargar una diferente si viajas a cualquiera de las ciudades en las que está disponible en la actualidad (Londres, Dublín, Toronto, Chicago, Boston, Nueva York, Madrid y, pronto, Barcelona).

Cuando ejecutamos por primera vez la aplicación, se nos pide que nos creemos una cuenta para poder pedir un taxi. Damos nuestro nombre, mail, número de móvil y establecemos una contraseña. A pesar de que tenemos la opción de pagar en metálico al taxista que nos atienda, lo más cómodo es ingresar nuestro número de tarjeta de crédito y, como en el caso de MyTaxi, olvidarnos de la billetera.

El proceso para pedir un taxi se divide en cuatro pasos:

  1. Establecemos lugar de recogida. Usando el GPS y Wi-Fi de nuestro dispositivo y la tecnología de Google Maps, la aplicación nos ubica automáticamente en el mapa, aunque podemos afinar nosotros desplazando a Barty, la particular mascota azul de Hailo, o escribiendo la dirección exacta.
  2. Método de pago. Antes de seleccionar si pagaremos en efectivo o con la tarjeta que hemos asociado a nuestro perfil, la aplicación nos mostrará la dirección de recogida que seleccionamos en el paso anterior, por si nos hemos equivocado.
  3. Taxi en camino. La aplicación buscará el taxista asociado con Hailo más cercano a ti. Es el sistema quien elige al taxista, no el usuario. Una vez que el taxista ha confirmado el servicio, aparece una cuenta atrás con el tiempo estimado en el que llegará a recogernos, así como su foto, la matrícula del taxi y la valoración media que le han dado los usuarios. Mientras tanto, podemos ver qué ruta está siguiendo en tiempo real a través del mapa de la aplicación. Si se retrasa por algún motivo, la aplicación ofrece la posibilidad de llamar al conductor para preguntarle. Podemos cancelar el servicio sin cargo durante el primer minuto.
  4. Pago. Una vez que hemos llegado al destino, el taxista indicará en su aplicación -los conductores tienen una propia, distinta a la de los viajeros- cuánto marca el taximetro y sumará la propina -de la que hablaremos enseguida-. Justo después, nos aparecerá el recibo en nuestro Hailo; valoramos de 1 a 5 estrellas su servicio y aceptamos el pago.

Hailo
Los 4 pasos para pedir un taxi en Hailo

Como vemos, el funcionamiento de la aplicación es bastante simple. Durante nuestra visita a Londres, usamos el servicio desde diferentes puntos de la ciudad y, en general, no tuvimos ningún problema para tomar un taxi. Se nota, como es lógico, que, en zonas como Oxford Street o Piccadilly Circus, donde la densidad de taxis es mucho mayor, el tiempo de espera difícilmente supera los 2 minutos. En calles no tan céntricas tuvimos que esperar, como mucho, entre 5 y 7 siete minutos, y a diferentes horas del día -incluida la noche-. La aplicación no falló nunca y los conductores ya estaban familiarizados con ella, así que, en ese sentido, la experiencia con Hailo fue buena.

No obstante, tiene cosas que mejorar. Para empezar, el hecho de que, por defecto, la aplicación incluya una propina mínima del 5% al conductor. El usuario puede entrar en su perfil, modificarla hasta el porcentaje deseado o eliminarla, pero creo que la compañía debería centrarse en opciones más útiles, como indicar si viajas con mascota -no todos los taxis admiten que viajes con tu perro, por ejemplo- o cuántas personas viajarán. Con el paso del tiempo y si consigue una gran base de usuarios, la aplicación podría indicarte datos como el tiempo medio que han tardado otros usuarios desde una zona aproximada a otra o el precio habitual de ese trayecto. No es algo descabellado y, de hecho, Hailo guarda un historial de tus viajes y de los del conductor, así que 'solo' sería necesario procesar los datos.

El taxista es lo primero

Estamos acostumbrados a leer aquello de 'el cliente siempre tiene la razón', pero en Hailo tienen una opinión distinta. La compañía fue fundada en Londres en 2011 por tres hombres de negocio y tres taxistas con muchos años de experiencia. En vez de ponerse directamente en el lado del consumidor, como suele ser habitual, decidieron cambiar las tornas y centrar la mirada en el taxista. Caspar Woolley, fundador que citamos varios párrafos más arriba, nos comentaba:

Para conseguir usuarios contentos, es necesario primero tener a los taxistas contentos. Imagina que conduces un taxi 12 horas al día, que te pasas gran parte del tiempo buscando clientes y que, encima, tienes que pagar impuestos por pertenecer a una radioemisora. Con Hailo hemos conseguido que el encuentro entre taxista y cliente sea menos incómodo gracias a algo tan simple como poder ver su fotografía y nombre al solicitar el servicio. Además, hemos creado una manera para que los taxistas tengan más clientes y no tengan que pagar casi nada por ello.

Y, probablemente, ahí puede estar la clave: que el taxista promueva Hailo y lo vea como una herramienta aliada. Cuando tomé un taxi con Hailo en Madrid, donde lleva pocas semanas en funcionamiento, lo primero que me preguntó el conductor es si la gente conocía ya la aplicación. Cuando le dije que no, me dio varios códigos de descuento válidos para nuevos usuarios. Claro, él es el primer interesado en que la aplicación sea cada vez más usada.

¿Qué gana Hailo de esto? Depende de la ciudad, pero, en Madrid o Dublín, por ejemplo, se queda con un 10% de comisión de cada servicio que realice el taxista. En Estados Unidos es el usuario quien paga la comisión, que suele ser entre uno y tres dólares, dependiendo de la carrera. Teniendo en cuenta que la aplicación Hailo para taxistas proporciona información tan valiosa al conductor como atascos, 'zonas calientes' en las que se prevén muchos clientes, estadísticas para gestionar ingresos o la posibilidad de comunicarse con otros compañeros al estilo red social, es una opción que, como taxista, no me pensaría mucho. Como me dijo el taxista madrileño que me dio los códigos, 'prefiero pagar una comisión pequeña por un servicio que no tener ningún servicio, o tener que pagar los 3000 € iniciales que cuesta darse de alta en una radioemisora'. Estoy seguro de que esa cifra de euros no es del todo precisa, pero está claro que Hailo reduce al máximo los costes de entrada para los nuevos taxistas, que solo se tendrán que ocupar de las tasas municipales y la licencia.

De Londres a todo el mundo

Hailo, que viene de la expresión inglesa 'hail a cab' (llamar a un taxi), está siendo lanzada ciudad por ciudad, sin que haya solapamientos. En el caso de España, primero le ha tocado el turno a Madrid . A Barcelona llegará en los próximos días. Hasta ahora, Hailo ha ido llegando, por este orden, a Londres, Dublín, Toronto, Chicago, Boston y Nueva York. En casi todas ha tenido disputas con las asociaciones de taxis -en Madrid, Hailo sigue peleándose con las radioemisoras para que los taxis de la aplicación también puedan ofrecer servicio desde el aeropuerto a la ciudad, aunque en el sentido contrario no hay problemas-, pero su expansión sigue adelante.

Los fundadores nos comentaron que su objetivo es llegar a la mayor cantidad de países y ciudades de todo el mundo. Están convencidos de que lo conseguirán porque, según nos dicen, más allá de las culturas y posibles diferencias en cada lugar, todos los taxistas buscan mejorar su situación laboral y todos los usuarios quieren el servicio más inmediato y eficaz posible. Desde luego, Hailo tiene cosas que mejorar y nuevas estrategias que aplicar -ofrecer la opción de compartir taxi es tan solo una que los fundadores nos comentaron como 'muy posible'-, pero la empresa va por buen camino. Por lo pronto, ya está previsto el lanzamiento en Tokyo para septiembre. ¿Será el siguiente paso Latinoamérica?

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