Suena a algo que ya hemos vivido, pero la realidad es que el tema es nuevo. Al menos para Cabify. El unicornio español por excelencia acaba de anunciar su entrada en el segmento de los precios cerrados para su servicio dedicado al taxi.

Hace solo unas semanas que Madrid aprobaba su Tarifa 9, o tarifa de precio cerrado, para el sector del taxi. Dicha tarifa sería igual que la polémica Tarifa 3 que tantos problemas trajo para Uber en Barcelona en mayo.

Era una de las novedades más esperadas en la nueva regulación que vendría a equiparar a uno de los sectores más tradicionales con las nuevas tendencias del mercado. La regulación incluía, además, la opción de viajes compartidos.

Estos cambios fueron, sin embargo, acogidos con grandes diferencias por el sector. Para unos supone una rendición a las grandes empresas, lideradas por Uber y Cabify, y a su dominio a la baja de los precios. Una posición muy defendida desde Barcelona, región donde el taxi ha mantenido más poder en los últimos años. Para otros supone la entrada del taxi, y sus aplicaciones ahora activas, a una mejora en la competición en el mercado.

Sea como fuere, Cabify ya ha entrado de lleno en la guerra de los precios cerrados bajo lo que contempla la normativa. Con precios establecidos por la administración, la nueva regulación apunta a que el usuario siempre pagará el precio más bajo por trayecto. Esto es que, independientemente del uso de la aplicación, el taxímetro siempre deberá estar activo en el momento del servicio. Ante una diferencia de importes, siempre se recurrirá al más bajo de los dos. Esto añade, además, que las aplicaciones no podrán imponer sus precios, estos estarían controlados por la propia Administración.

Precio cerrado para el taxi, ¿pero esto no se ofrecía antes?

Lo cierto es que ya en 2017 se hablaba de precio cerrado, vinculado al sector de las VTC, generalmente. Un sistema no exento de queja, puesto que aunque el precio fuese conocido de antemano este siempre estaba sujeto a variaciones circunstanciales recogidas en sus términos y condiciones. Era un precio cerrado parcial.

En cuanto al taxi, en este punto, Cabify apunta a que no ofrecía precio cerrado en su relación con el sector más tradicional puesto que no estaba amparado por ninguna normativa.

Sin embargo, sí que es cierto que Uber –en su relación con el taxi tanto en Madrid desde 2019 como en Barcelona– y FreeNow –como uno de los mayores abanderados del taxi en España– llevan ofreciendo la modalidad de precio cerrado desde hace tiempo. De hecho, FreeNow se estrenaba en estas lides justo en el momento de cambiar de nombre desde su antiguo MyTaxi. Esa nueva tarifa cerrada, a la que pronto se sumó Uber -una vez comenzaron sus tratos con el taxi en la capital–, era una prueba piloto que terminó por quedarse y ya cuenta con dos años de antigüedad.

No existía una normativa como la actual, efectivamente, pero sí una letra pequeña detrás de la nueva modalidad. El precio cerrado que, hasta la fecha, FreeNow contaba con una suerte de subvención por parte de las compañías. Ante una disparidad entre el taxímetro y la aplicación, la tecnológica asumía la "pérdida" abonando al taxista dicha diferencia. Las compañías atraían clientes que, de media, pagaban un 15% menos y los taxistas mantenían ingresos.

Ahora, "con el cambio de regulación, el taxímetro se para cuando alcanza el precio cerrado que se ha ofrecido a través de la app. De este modo, ahora no existe ninguna diferencia que cubrir y el taxista es remunerado de acuerdo a la ley, que no permite que reciba más que lo fijado por la tarifa", apuntan desde FreeNow.

Uber, por su parte, solo entró en el precio cerrado una vez la Tarifa 9, en sus albores, entró en vigor en Madrid. Allá por noviembre de 2019. Desde entonces, Cabify ha estado trabajando en su propio algoritmo de gestión de precios.