En 1987, de la mano de Paul Verhoeven, llegaba a los cines de todo el mundo la película RoboCop, una película distópica en la que la corporación OCP utiliza el cuerpo un policía caído en acto de servicio para desarrollar un cyborg, un nuevo policía que mezclaba la potencia de un robot con la experiencia de un policía real: RoboCop. El argumento de la película, de la que por cierto se está haciendo un remake, es pura ficción pero, quizás, no estemos tan lejos de ver un robot actuar de policía o al menos esa es la intención de un proyecto de investigación que está llevando a cabo Universidad Internacional de Florida junto a Reserva Naval de la Marina de Estados Unidos.

Aunque pueda parecer algo sacado del mundo de la ciencia-ficción, comienza a ser habitual el uso de robots para realizar tareas de vigilancia (Corea del Sur los usa como "funcionarios de prisiones") y, siguiendo esta misma senda, el Discovery Lab de la Universidad Internacional de Florida pretende desarrollar un programa que permita usar robots controlados por agentes de policía que sufran algún tipo de discapacidad o por veteranos de guerra.

Estos "avatares" (que se basan en la telepresencia, es decir, en el control remoto) podrían utilizarse en labores de patrulla y vigilancia, aprovechando el expertise de policías y soldados que, por sus heridas o secuelas, no puedan prestar servicio de manera activa. El proyecto, que se desarrolla con la Reserva Naval de la Marina de Estados Unidos, ha recibido 20.000 dólares de financiación además del préstamo de 2 robots de desarrollo (robots programables de propósito general) valorados en medio millón de dólares (procedentes del IHMC). La idea es bastante interesante es una buena forma de reutilizar el conocimiento de soldados y policías que no pueden prestar un servicio activo de manera directa y que, de otra forma, no podrían contribuir (ni continuar con la labor de sus vidas).

El objetivo es que estos robots puedan patrullar por las calles, acudir a una llamada recibida en emergencias, poner multas de aparcamiento o, incluso, realizar tareas de vigilancia y patrulla en el perímetro de instalaciones de especial protección (como centrales nucleares).

El mayor reto de diseño al que nos enfrentamos es el mismo reto al que se enfrenta cualquier agente de policía que patrulla las calles cada día. El telebot debe tener un aspecto lo suficientemente intimidatorio y autoritario para que la gente siga sus instrucciones porque, al final, quien está detrás del robot es un agente de policía que lo controla. [...] Por otro lado, debe aparentar cercanía como para que un niño perdido de 3 años se acerque al robot para que éste le ayude a encontrar a su madre

Por ahora, el proyecto se centrará en la programación de los robots antes que en el diseño de uno hecho a medida y, con esa idea, van a trabajar con las dos unidades cedidas por el IHMC (dos robots que se han usado en aplicaciones militares y en entornos industriales). Además del aspecto técnico, que un robot se ponga a patrullar por las calles tiene implicaciones legales que también deben ser estudiadas y requerirán, seguramente, de una regulación especial.

Parece que RoboCop o Avatar no están tan lejos de la realidad como quizás podríamos pensar y, sin lugar a dudas, es una importante iniciativa que el conocimiento y experiencia de los agentes de policía retirados no se pierda.