Nokia ha publicado sus resultados trimestrales y tal y como se esperaba, no son demasiado buenos. Tampoco es que la espiral de autodestrucción en la que se hallaba sumida fuese a arreglarse de dos patadas pero lo más grave es que su principal apuesta para volver a ser competitivos dentro del mercado de los smartphones y hacer frente al cúmulo de pérdidas, los Nokia Lumia, no están funcionando como se esperaba.

Parece que uno de los principales talones de Aquiles sigue siendo Symbian, que sigue suponiendo un buen porcentaje. Aunque lejos de las pérdidas de 1.400 millones de euros del trimestre pasado, en este segundo la cifra se sitúa 826 millones de euros con unas ventas de 7.500 millones de euros y se aprecia una ligera mejoría con respecto al primer cuatrimestre pero inferiores con respecto al mismo periodo de tiempo el año pasado.

De los 10 millones de smartphones que Nokia ha vendido, sólo 4 millones son teléfonos con Windows Phone, 39% menos que el año pasado en el segundo trimestre, un descenso bastante acentuado y que deja la proporción entre Symbian y Windows Phone con un 60% para el primero y el 40% para el segundo. Y recordemos que Microsoft continúa pagando 250 millones de euros para este trimestre, una cifra que se repetirá para el siguiente aunque tampoco.

Las principales preocupaciones recaen por tanto en Windows Phone, un sistema operativo que cada vez empieza madurar más en la dirección adecuada y que después de ver el adelanto de Windows Phone 8 se perfila todavía como un gran competidor contra iOS y Android. Pero su principal apuesta, los Nokia Lumia, está claro que no están despegando del todo y menos en mercados como el estadounidense donde sólo han vendido 600.000 unidades. Quizá sea un buen momento para replantear los términos de ese acuerdo y empezar a buscar otros fabricantes de teléfonos.