Bajo fuertes protestas contra la OTAN y un clima de tensión internacional debido a la situación de Grecia y el incierto destino del euro, este fin de semana inició la Cumbre del G8 en la ciudad de Chicago. No conformes con el descontento social que han provocado las propuestas de propiedad intelectual que se han impulsado en el último año, los líderes del G8 hace oídos sordos a la necesidad imperante de transformar el régimen de propiedad intelectual, al reafirmar en su Declaración de Camp David su compromiso para mantener las medidas de austeridad intelectual para proteger a los monopolios que se benefician de ella:

Dada la importancia de la propiedad intelectual (DPI) para estimular el empleo y el crecimiento económico, afirmamos la relevancia de altos estándares para la protección de derechos de propiedad intelectual y su vigilancia, a través de instrumentos legales internacionales y acuerdos de asistencia mutua, así como a través del seguimiento de procesos, mejores prácticas en los códigos voluntarios del sector privado, y la mejora de la cooperación en aduanas, al mismo tiempo que se promueve el libre flujo de información. Protegeremos al salud pública y la seguridad de los consumidores, también nos comprometemos a intercambiar información de sitios farmacéuticos rogue de acuerdo a las leyes nacionales y compartiremos las mejores prácticas para combatir los medicamentos falsificados.

Es necesario garantizar que los medicamentos falsificados no lleguen a los consumidores, sin embargo, como ya se ha explicado varias veces, son necesarios instrumentos legales para cada situación; los acuerdos que ponen en el mismo saco infracciones al copyright y delitos graves como la falsificación de medicamentos, además de no ser útiles, son peligrosos y amenazan la distribución y el acceso a medicamentos genéricos.

Los instrumentos legales internacionales de asistencia mutua, que promueven la cooperación y mejores prácticas del gobierno con los sectores privados se llaman ACTA, TPP, Six Strikes, HADOPI, etc… La propiedad intelectual en su forma actual, es el equivalente a las inútiles medidas financieras de austeridad.

Hace unas semanas, European Digital Rights, alertó acerca de las medidas que el G8 estaba tomando ante el muy posible colapso de ACTA:

Un documento filtrado del G8 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos) indica fuertemente que los países líderes detrás de ACTA están trabajando bajo el fundamento de que ACTA esta en serios problemas y necesita ser fundamentalmente pensada y trabajada nuevamente — y en su forma actual incluso abandonada.

Pero al parecer el G8 fue incapaz de analizar, si quiera un poco, acerca de la falta de legitimidad que enfrenta el régimen de propiedad intelectual y las consecuencias que provocará que sigan ignorando el rechazo a la tendencia actual de criminalización social y privatización de la justicia, impulsada para garantizar la protección de los privilegios de una minoría.

Imagen OXFAM