Hace un par de meses os escribí sobre un time lapse que mostraba cuanto tiempo podía aguantar una bicicleta en las calles de Nueva York. Este experimento, promovido por Hudson Urban Bicycles y titulado “365 días en la vida de una bicicleta en Nueva York”, dio un resultado inesperado, la bicicleta permanecía durante casi doscientos días a la intemperie, eso si, las piezas iban desapareciendo poco a poco. Sin embargo ese debe de ser un caso digno de estudio porque lo habitual es que las bicicletas desaparezcan rápidamente.

El cineasta Casey Neistat ha realizado un pequeño documental donde aparece robando su propia bicicleta. Lo hace a plena luz del día, de forma muy descarada, sin esconderse, totalmente solo y ayudándose, en cada ocasión, de un instrumento diferente: una sierra, una cizalla, una palanca y una pequeña sierra eléctrica. El objetivo de Neistat era demostrar que a la gente le daba igual lo que él estaba haciendo. La conclusión es que podemos cometer un delito delante de todo el mundo y salir impune. Nadie intenta detenerlo, nadie le dice nada; es más, casi ni le miran. Así que él consigue siempre su objetivo, robar la bicicleta y marcharse pedaleando.

En un momento dado, Casey le pide a un amigo afroamericano que perpetre el robo para comprobar si la gente actúadiferente con un negro. Nada, el joven no tiene ningún problema a la hora de robar la bicicleta. El final tiene mucha miga.

No es la primera vez que Neistat lleva a cabo este pequeño experimento social. En 2005, harto de que le robasen, hizo un vídeo junto a su hermano Van donde mostraba lo sencillo que era hacerse con un bici ajena en la ciudad de los rascacielos.

Por muchas cadenas, candados y cerraduras que les ponga es que imposible proteger la bicicleta. A Neistat incluso le robaron la suya frente a una comisaría por eso él repite la hazaña, dejando en evidencia lo fácil y casi sonrojante que resulta burlar a la ley.

En la ciudad de Nueva York existe el carril bici, es amplio, abarca casi toda la ciudad y está muy transitado. En los últimos años el número de usuarios creció un 20%. Lo cierto es que moverse en bicicleta por la Gran Manzana es cómodo y te libera de los atascos y del concurrido transporte público pero si cada vez que dejas tu bici aparcada para tomar un café te la roban dejas de recurrir a ese medio de transporte.

Este hombre debe ser un auténtico apasionado de las bicicletas, hace unos años, cuando un policía le multó por no circular por el carril bici, realizó otro vídeo donde demostraba lo difícil que es mantenerse dentro del susodicho carril.