Dice la Wikipedia que la bicicleta es el vehículo más popular en todo el mundo. Hasta tiene día oficial. El 3 de junio. Se inventó en el siglo XIX como alternativa a los carros tirados a caballo, que había sido lo más habitual durante siglos. Eso sí te lo podías permitir. La alternativa era ir a pie. La bicicleta logró hacer más llevaderos los viajes cortos. Y los largos. Ya en 1935 se hizo el primer viaje documentado en bicicleta recorriendo Europa, Asia y Estados Unidos. Por mar fue en barco, claro está. Y otra curiosidad, las primeras bicicletas eran sin pedales. Algo que hoy vuelve a estar de moda. O al menos hay quien apuesta por ello.

Las bicicletas actuales son todas muy similares en cuanto a su forma y estructura básica. Cambian los materiales de fabricación, las marchas, el sistema de frenado y/o el tipo de neumático. Pero vista una bicicleta, podrías reconocerlas todas. No era así en los primeros años de la bicicleta, una época en la que el ingenio no siempre era práctico. Surgieron modelos con ruedas gigantescas, o con una rueda gigantesca y otra diminuta. Bicicletas a las que era difícil subir y bajar, pero que tuvieron relativo éxito. Incluso las había más cómoda, con dos ruedas traseras y una delantera.

Hoy en día tenemos bicicletas para todos los terrenos imaginables. Para pasear, para hacer piruetas en el aire, para subir por la montaña sin despeinarnos, para recorrer largas distancias, para romper récords de velocidad… Y todas emplean pedales. Gracias a los pedales, reducimos el esfuerzo necesario para mover la bicicleta. Por eso es más cómodo ir en bici que andar. Salvo que vayas cuesta arriba. Actualmente hay pedales de distintos tipos: simples, con agarre, plegables, magnéticos…

Es más. Si buscas en internet bicicletas sin pedales, encontrarás modelos para los más pequeños de la casa. Modelos muy cómodos en los que vas sentado y solo tienes que mover los pies para moverte. Pero a medida que crecemos, nuestros padres nos proporcionan bicicletas con pedales. Primero con tres o cuatro ruedas, para no caer al suelo en nuestros primeros pedaleos. Y, finalmente, aprendemos con dos únicas ruedas. Pero los pedales siempre están ahí. Así pues, si el pedal es tan importante para mover la bicicleta, ¿por qué surgen bicicletas sin pedales? ¿Genialidad o extravagancia?

YouTube video

Fliz

Empezaremos por Fliz, un modelo de bicicleta sin pedales nacido en Alemania. Su página oficial, hospedada en Blogger, está en alemán. La primera vez que se publicó algo sobre esta bicicleta fue en el verano de 2012. También hay menciones a ella en 2013, 2015, 2017 y 2018. Desde entonces, poco más sabemos del proyecto. Había un prototipo, que hemos podido en fotografías. Incluso hay algún que otro vídeo con la bicicleta Fliz en movimiento. Pero si intentas comprarlas, lo tendrás complicado.

Los responsables de la idea son Tom Hambrock y Juri Spetter, dos ingenieros alemanes. Tal y como cuentan en la página del proyecto, se inspiraron en una de las primeras bicicletas sin pedales moderna, del fabricante alemán Laufrad. “Hemos creado un concepto de velocípedo de movilidad saludable y ecológica en un espacio urbano superpoblado”. Lo que hace la bicicleta Fliz es unir el ir en bici con el andar. Y es que tienes que mover los pies para que la bicicleta se mueva. A medida que va alcanzando cierta velocidad, puedes subir los pies y ahorrar energía.

Aunque en vídeos y fotografías podemos ver claramente cómo es la Fliz, no está de más describirla. En lo tradicional, consiste en dos ruedas idénticas. La delantera, con el tradicional manillar con frenos. Pero todo cambia en la parte central. No hay asiento. Y la barra central está colocada encima de nosotros, donde encontramos un arnés al que tenemos que atarnos para ir más cómodos. Vamos, que si montas en una Fliz, irás colgado.

Si estás interesado en adquirir una de estas bicicletas sin pedales, lo tendrás complicado. Puedes probar suerte contactando con sus creadores. En su página oficial encontrarás una dirección de correo electrónico. Pero buscando en tiendas de bicicletas, es imposible encontrarla. Es más, en Quora, una plataforma de preguntas y respuestas, alguien pregunta por qué no tuvo éxito. Y las respuestas la ponen de vuelta y media. Básicamente critican el tener que caminar con ella, su tamaño exagerado, que no tenga espacio para llevar nada encima, la maniobrabilidad

Bicicletas sin pedales para los más mayores
Fuente: Sollso / Laufrad

Laufrad

El nombre de Laufrad es relativamente popular en Alemania. Este fabricante de bicicletas tiene, según dice su página oficial, más de 30 años de experiencia en la fabricación y venta de bicicletas infantiles, de carretera e incluso eléctricas. Y en su catálogo podemos encontrar bicicletas sin pedales. Obviamente, para los más pequeños y no tan pequeños. Pero también tienen un modelo para los más mayores. Literalmente.

Su creador es el octogenario Albrecht Schnitzer. Si bien tuvo la ayuda de su hijo, Heinrich Schnitzer. La idea fue tan bien recibida que crearon su propia empresa, Sollso, que manufactura esta bicicleta a Laufrad, que es quien las vende en sus tiendas física y online. Está disponible en seis colores y puedes adquirir complementos como bolsas de viaje. Desconozco si venden bicicletas sin pedales fuera de Alemania.

La idea detrás de esta bicicleta sin pedales, fabricada en fibra de carbono y con ruedas de aluminio, es ofrecer a las personas de más edad una alternativa para facilitar su movilidad y que no impliquen un estigma como ocurre con los andadores. El resultado, una bicicleta para la que no es necesario saber ir en bicicleta. Es decir, como tienes que mover los pies para moverla, no hay problemas de equilibrio. Por lo demás, es una bicicleta normal y corriente, con frenos y sillín donde sentarse. Simplemente, no tiene pedales ni cadena. Pesa aproximadamente 4,5 kilogramos y admite hasta 100 kilogramos de peso.

Una bicicleta con pedales cercana a los patinetes actuales
Fuente: Levicle

Levicle

La innovación tiene sus riesgos. Hemos visto dos ejemplos. Uno que salió mal y otro que salió bien. Con Levicle tampoco fue como era esperado. Llegó en mal momento. Pero merece mención por tratarse de una bicicleta sin pedales que se parece mucho a los patinetes eléctricos que vemos hoy en día por muchas ciudades. Los hay con sillín que están más próximas a las motocicletas que a los monopatines o patinetes originales. Vamos, que el invento iba bien encaminado pero le faltaba el motor eléctrico para haber funcionado en el mercado. La competencia de los patinetes era demasiado fuerte.

El responsable de Levicle es el inventor y emprendedor neozelandés Tom Mackenzie. Tras varios prototipos de bicicletas sin pedales, que recuperaban modelos del siglo XIX con ruedas de distinto tamaño, acabó por diseñar un modelo de bicicleta muy cercano a los patinetes. Se trataba de una bicicleta en la que ibas cómodamente sentado. Solo tenías que mover los pies de vez en cuando por el suelo para impulsar la bicicleta Levicle. Ideales para moverte por la ciudad e ir al trabajo o a cualquier lado con poco esfuerzo.

Para encontrar financiación, el proyecto se publicó en Kickstarter en 2015. Y obtuvo 28.260 dólares neozelandeses, más de los 25.000 que necesitaba. Con todo, solo vendió 23 modelos de esta bicicleta sin pedales. Los que les correspondían a los 23 patrocinadores que más dinero pusieron de un total de 76 patrocinadores. El stock planeado era de 200 ejemplares. Había dos modelos, uno para niños y otro para adultos. Entre sus ventajas, además de la comodidad, eran muy compactos y ligeros, ya que estaban fabricados en aluminio.

Abundan las bicicletas sin pedales eléctricas
Fuente: SitGo

SitGo

En Países Bajos encontramos la empresa SitGo, responsable de dos modelos de bicicletas sin pedales, la Classic y la Ultimate. Se trata de bicicletas que, de un vistazo, tienen todo lo que cualquiera bicicleta debería tener. Simplemente han eliminado la barra central, los pedales y la cadena y han colocado una base para colocar los pies cómodamente. Precisamente en Países Bajos hay mucha tradición de moverse en bicicleta, gracias a su orografía. Y las bicicletas sin pedales por terreno llano son mucho más apetecibles. Un poco de impulso y a disfrutar del paisaje. Pero es que, además, son eléctricas.

La idea de estas bicicletas nace en 2013 pero bajo el nombre SitGo surge en 2018. Y para hacer de estas bicicletas sin pedales un vehículo eléctrico, unieron fuerzas con otra empresa neerlandesa, W-Tec / EML. Según indica en su página web, “puede utilizarse en la vía pública y, gracias a su bajo escalón y a sus neumáticos de 24 pulgadas, es muy adecuada para personas con problemas de movilidad”.

“Bastidor reforzado, alimentación de 24 a 36 voltios, batería extraíble en el portaequipajes, el motor se ha trasladado de la rueda delantera a la trasera, lo que proporciona una conducción mejor y más estable, y el encendido automático de las luces en la oscuridad. También hay muchas opciones de extras como: horquilla de suspensión, estribo más ancho incluyendo la opción de extra ancho, batería más potente y soportes para bolsas para el portaequipajes”.

Por lo demás, estas bicicletas se venden, principalmente en los propios Países Bajos. Puedes probar a comprarlas online, pero desconozco si envían el producto a otros países. A esto hay que añadir su precio. Aproximadamente unos 2.575 € en el modelo Classic. Y el modelo Ultimate aparece en tiendas online a un precio de 3.149 €. Un buen desembolso para una bicicleta sin pedales. Eso sí, en esta ocasión, eléctrica.

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2 Comentarios

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  1. Su uso solo tiene sentido en los niños pequeños, siempre que tengan frenos, porque hace años se me cruzo un crío que iba cuesta abajo delante del coche y me dio un buen susto.
    La cara de terror de la madre – que llevaba otro crío de la mano y otro en un carrito, se me quedó grabada.
    No cruzamos palabras.
    El crío iba tan feliz.

  2. Es decir, ninguna ventaja si no vives en Holanda y/o no tienes problema de equilibrio. Y lo demás no son bicicletas, estáis intentando vender la moto, literalmente, con las bicis eléctricas: motos con pedales. Y nada, al yayo ya le quito los pedales y con lo que ahorramos evitando la pijada esa nos damos un banquete…