Julius Blank

Cualquier dispositivo electrónico está compuesto por una placa que contiene diversos circuitos integrados, es decir, una placa en la que vemos unas "cucarachas" de color negro con múltiples patas que contienen en su interior un dado de silicio sobre el que se fabrican circuitos electrónicos, normalmente, mediante fotolitografía. Hoy en día un circuito integrado, además de estar muy extendido en uso, no es un componente excesivamente caro (dependiendo de la complejidad del circuito) y se fabrica en grades cantidades, sin embargo, cuando nacieron en los años 50, el proceso de fabricación a gran escala era un problema complejo al que contribuyó alguien que, desgraciadamente, nos dejaba el pasado sábado: Julius Blank.

Julius Blank fue un pionero de Silicon Valley que, junto a siete brillantes jóvenes (que formaron el grupo de los 8 traidores), fundó el primer fabricante de circuitos integrados, Fairchild Semiconductor. Blank, que falleció por causas naturales a los 86 años, era un ingeniero mecánico que nació y estudió en Nueva York hasta que a mediados de los años 50 se trasladó a Mountain View (en lo que conoceríamos como Silicon Valley) a trabajar en el Shockley Semiconductor Laboratory, un laboratorio fundado por el co-inventor del transistor William Shockley que recrutó a 12 jóvenes doctores para iniciar el desarrollo de la fabricación de circuitos basados en transistores.

Traitorous-Eight

En 1957, debido al carácter autoritario de Shockley, ocho de estos jóvenes doctores decidieron marcharse de la empresa y aplicar sus ideas para desarrollar la fabricación de circuitos integrados a un coste razonable fundando su propia compañía. Así que Julius Blank, Victor Grinich, Jean Hoerni, Eugene Kleiner, Jay Last, Sheldon Roberts, Robert Noyce y Gordon Moore (éstos últimos, posteriormente, fundarían Intel), decidieron unirse para fundar Fairchild Semiconductor, una empresa que aún sigue funcionando tras más de 50 años de funcionamiento. La empresa fundada por los 8 traidores, que fue como se les conoció, sería la semilla de la que germinarían otras muchas empresas que sembró el negocio tecnológico en Silicon Valley.

Los 8 contaban, únicamente, con 3.500 dólares de su bolsillo para desarrollar un proceso de fabricación industrial de transistores de silicio utilizando obleas en las que se fabricasen múltiples transistores que, posterioremente, se separarían y se encapsularían (el proceso que todos conocemos actualmente). El presupuesto se les quedó corto y buscaron financiación hasta que Fairchild Camera and Instrument Corporation invirtió 1,5 millones de dólares con la opción de comprar la compañía en 8 años si ésta tenía éxito. El 1 de octubre de 1957, Fairchild Semiconductor nació y comenzaron a producir transistores siendo su primer cliente IBM con un pedido de 100 transistores a 150 dólares la unidad.

Tuvimos que crear mercados que no existían y tuvimos que construir equipos que tampoco existían

Una vez que los pedidos se dispararon, Blank montó una cadena de producción en Hong Kong, estableciendo una de las primeras cadenas de producción de circuitos en Asia. En 1969 abandonó Fairchild para hacerse consultor externo, hasta que en 1978 fundó otra empresa, Xicor, en la que estuvo en la directiva hasta que fue comprada en el año 2004 por 529 millones de dólares.

Según comentaba esta semana Gordon Moore, co-fundador de Intel:

Julius Blank se hizo cargo de la cadena de producción, del equipamiento y todos esos aspectos de los que ninguno teníamos idea alguna. Él disponía la maquinaria a utilizar y contrataba a los técnicos necesarios. Era un gran ingeniero

Julius Blank y los demás componentes del grupo de los 8 traidores demostraron ser unos auténticos emprendedores de los que nacieron grandes empresas como Fairchild, Intel, Advanced Micro Devices y National Semiconductor, grandes compañías tecnológicas que aún siguen teniendo su hueco en el sector tecnológico.

Parecía que iba a ser una aventura interesante. Nadie jamás llegó a soñar en esos días el gran calado que tendrían esos chips hot en día. La gente aún nos sigue preguntando cómo pudimos hacerlo posible. Éramos demasiado estúpidos para pensar que no podía hacerse, así que fuimos y lo hicimos

Julius Blank moría el sábado en Palo Alto, California, a los 86 años de edad mientras disfrutaba de su jubilación tras haber contribuido enormemente al sector de la microelectrónica y la fabricación de microchips.

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