Siguiendo con nuestro recorrido por la historia de los videojuegos, la semana pasada nos quedamos en Spacewar!, un videojuego que nació en el MIT y que fue especial por tres motivos: fue el primer juego en introducirse en un computador comercial (el PDP-1), introdujo cálculos complejos y, además, gracias a la colaboración y al entusiasmo de otros aficionados, se crearon variantes y se mejoraron algunos aspectos del juego. Spacewars!, que fue el primer juego ambientado en el espacio, y sus antecesores (Nimrod, OXO o Tennis for Two), eran videojuegos desarrollados en el ámbito científico como ejercicios prácticos, es decir, sin vocación comercial. De hecho, hasta 1971 no asistimos al nacimiento del primer videojuego con propósito comercial: Galaxy Game.

Galaxy_Game

Galaxy Game, además de ser el primer videojuego con propósitos comerciales, fue la primera máquina recreativa (o arcade) de la historia, es decir, un computador que se emplazaba en un lugar público y en el que, para jugar, había que introducir monedas que proporcionaban un saldo que permitía jugar. Como no, la máquina se instaló en un ambiente que propiciase tanto el negocio como notoriedad, así que se instaló en la cafetería del Tresidder Union, en la Universidad de Stanford, con bastante éxito.

Después del éxito del Spacewar! entre los estudiantes de ingeniería, los computadores seguían siendo caros y tan sólo se los podían permitir las universidades, sin embargo, a finales de 1970, Digital Equipment Corporation (DEC) lanzó el PDP-11, un minicomputador que costaba unos 14.000 dólares que permitió el acceso a la computación fuera del mundo académico. Viendo el éxito que había tenido (y aún tenía) Spacewar!, con nueve años de reinado, Bill Pitts, un recién graduado de Stanford, y su compañero de instituto Hugh Tuck, fundaron la empresa Computer Recreations Inc. con el objetivo de construir réplicas del Spacewar! que permitiesen jugar a cambio de monedas (creando, así, el concepto del videojuego para máquina recreativa).

Bill, que había estudiado computación, se encargó de la programación del juego (partiendo del código del original) en ensamblador y del diseño de la electrónica de los periféricos. Su compañero Hugh, que era ingeniero mecánico, se encargó de diseñar y fabricar la carcasa que albergaría el conjunto. Después de tres meses y medio de duro trabajo, la versión comercial de Spacewar! estaba lista para lanzarse al mundo, sin embargo, en 1971, con Estados Unidos en plena Guerra de Vietnam, el término "guerra" no era nada popular en el ambiente universitario, así que a este fork del Spacewar! lo llamaron Galaxy Game. Esta primera versión del Galaxy Game se realizó en un armazón de nogal que alojaba un computador PDP-11/20 y una pantalla Hewlett Packard 1300A Electrostatic Display. El computador PDP-11/20 (con 8 KB de memoria) costaba 14.000 dólares y la pantalla 3.000 dólares de la época, si a eso se le sumaba el resto de materiales (incluyendo el cajón para las monedas con sus sensores), la máquina tenía un coste de 20.000 dólares de 1971. Cada partida costaba diez centavos de dólar, si bien si los jugadores echaban una moneda de 25 centavos, entonces, tenían derecho a 3 partidas. Además, después de una partida, el superviviente del combate (y ganador), recibía una partida gratis como premio.

Teniendo en cuenta los costes de fabricación, la inversión era muy alta para la época, 20.000 dólares, lo que hace pensar que, a pesar de ser unos emprendedores, su idea era algo deficitaria.

Bill y Hugh fabricaron una segunda versión del Galaxy Game que tenía una interfaz de visualización mucho más potente y que permitía conectar a un único PDP-11 entre 4 y 8 consolas, lo que permitió amortizar mucho más la inversión y, además, convirtió a la máquina en multijugador. El éxito entre los estudiantes fue enorme, provocando colas de hasta una hora para poder jugar y haciendo que alrededor de las máquinas siempre existiese un corrillo de gente de entre diez y veinte personas (algo más los fines de semana).

Desde junio de 1972 hasta mayo de 1979 esta segunda versión del Galaxy Game estuvo en activo en Stanford y tal fue su fama que el 7 de diciembre de 1972, Stewart Brand le dedicó un artículo para la revista Rolling Stone.

Después de siete años de uso, las máquinas fueron estropeándose y, al final, fueron retiradas y desmontadas. Dieciocho años más tarde, Bill Pitts llamó al ex-director del Laboratorio de Inteligencia Artificial de Stanford para comentarle que estaba a punto de tirar un viejo PDP-11 y que, quizás, la Universidad podría tener un lugar para exponerlo o guardarlo. La Universidad de Stanford aceptó pero con la condición de mostrar el Galaxy Game en funcionamiento, así que Bill Pitts aceptó y se puso manos a la obra para reconstruir su vieja máquina recreativa.

En diciembre de 1997, el nuevo Galaxy Game (para dos jugadores) se instaló en el quinto piso del edificio del Departamento de Informática de Stanford y se puso a disposición de los alumnos de la universidad. Posteriormente, por problemas de espacio de la Universidad y reducción de costes de mantenimiento, se trasladó dos años más tarde al Museo de Historia de la Computación de Mountain View, California, donde reside para el deleite de los visitantes del centro.