Verde para permitido, rojo para prohibido. Desde chicos, aprendemos a asociar esos colores con lo que podemos o no hacer. Estamos condicionados, por costumbre o conveniencia, a usar este sistema de semáforo. Pues un grupo de defensores del copyright cree que es buena idea usar esta clasificación para etiquetar los sitios que visitamos. Rojo para los que tienen enlaces para descargas, verde para los que están "limpios".

La Performing Rights Society for Music (Sociedad de Derechos de Representación para la Música) sugiere que se implemente un sistema basado en las luces del tráfico para advertir sobre los sitios web que infrinjan el copyright, de modo que el usuario no entre en ellos. Aunque la sociedad está localizada en el Reino Unido, esperan que su idea sea considerada a nivel mundial. Básicamente, sugieren que al pasar el cursor sobre una búsqueda, aparezca un mensaje emergente que te avise que hay enlaces a contenido "prohibido".

Los defensores del coypright aseguran que así el usuario podrá mantenerse en el marco de la legalidad y a raya de cualquier problema. Por supuesto, hay mucho problemas implícitos. El primero es que se refuerza esta asociación semántica de que las descargas son algo malo, en lugar de someterse a debate. Al respecto, Ian Hargraves, profesor de periodismo y opositor de la Digital Economy Act (Acta de Economía Digital), señala que los límites son tan difusos en el consumo de medios que lo mejor sería redefinir los conceptos de "compra" y "propiedad".

Pero en lugar de discutir, esta sociedad de autores se va por la salida convencional: castigar. Y a todo esto, ¿cómo sabrían qué sitio clasifica como rojo o verde? De acuerdo con su propuesta, cada página sería evaluada conforme al número de infracciones de copyright que haga. Así, los sitios tendrían que mantenerse libres de estos enlaces para conservar la etiqueta verde, mientras que los que no lo hagan, se harán acreedores a la nota roja. Para esta razón, habría que formarse un organismo "independiente" que vigile el número de violaciones.

Todo este sistema luce como otro mecanismo de control más, supervisado por las empresas y en respuesta de sus intereses. Por fortuna, la propuesta no marca cómo se implementaría en los buscadores, un agente indispensable para poner en marcha este plan. Los defensores del copyright quieren condicionar la forma en que navegamos. Creo que si a alguien habría que marcarle la luz roja, es a ellos. ¡Pero ya!