En la próxima película de The Avengers, veremos un artefacto singular. Se trata del Guantelete del Infinito, capaz de convertir a cualquiera en un ser omnipresente y todopoderoso, con la voluntad total sobre el tiempo, el espacio, la mente, el alma, la realidad y el poder. Menuda amenaza que le espera al equipo de superhéroes más poderoso de la Tierra -- por lo menos, del lado de la casa de las ideas.

The Infinity Gauntlet es, sin temor a equivocarme, una de las sagas clásicas de la editorial. Publicada en 1991, forma parte de los grandes sucesos en el Universo Marvel. Thanos, un tirano galáctico, ha logrado juntas las seis gemas que dan poder al guantelete. Con el control total sobre el universo entero, se enamora de la Muerte, quien le desprecia constantemente. En su afán por ganarse su afecto, decide borrar la mitad de la existencia con un sólo chasquido de dedos. Un movimiento y, de pronto, la vida en todas partes ha sido partida en dos.

No obstante, este desplante no consigue siquiera inmutar a la Muerte. Alrededor del cosmos, todas las fuerzas se unen para planear un contraataque de proporciones inimaginables: Galactus, Kronos, las entidades del Amor y el Odio, el Orden y el Caos, e incluso la Eternidad se conjuntan para atacar. Los héroes de la Tierra, mínimos, insignificantes, son los peones de un juego que no alcanzan siquiera a comprender. Saben que sólo son una distracción, polvo entre el polvo celestial, pero aún así, atacan con el arrojo que --probablemente-- distingue a los terrestres del resto de sus vecinos planetarios.

Thanos tiene todas las de ganar, pero como todo gran villano, comete un error ínfimo. Será Warlock, quien después, le demuestre que sus fracasos son causados por sí mismo, por esa traición inconsciente que le hace pensar que no es merecedor de ganar. Destino cruel y patético para el ser más poderoso del Universo, que su alma sea más pequeña que su sed de triunfo. Sin embargo, su error --aprovechado por su sobrina, Nebula, quien toma control del guante-- no empequeñece a Thanos, sino que lo pone en la justa dimensión. "El poder supremo no es para cualquiera", sentencia, ante la enloquecida Nebula, incapaz de soportar la omnisciencia.

The Infinity Gauntlet refleja la ambición y el deseo de poder, pero también sus riesgos y perdiciones. Thanos, como ser supremo, es caprichoso e insaciable, pero es inteligente, sagaz y calculador. Al final, de vuelta a su estado original, conversa con el nuevo portador del Guante. El poder infinito es una maldición y Thanos, sabio tras perderse en los abismos insondables de la supremacía, sólo le aconseja y le agradece. Ahí, entre los pequeños, quizá ha hallado algo que lo haga grande.

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