Días atrás leyendo el artículo de Carlos Rebato acerca de por qué descarga películas me dejó reflexionando acerca del estado actual de la distribución de contenido por parte de los estudios encargados de producir series de televisión.

¿Por qué series de TV? Porque soy un verdadero adicto, me engancha la periodicidad de los contenidos recurrentes que van más alla de dos horas (es decir, las películas, que por cierto, también me encantan), me gusta el formato pero sobre todo me gusta que se ha convertido en campo de acción de mentes extremadamente creativas que nos han dado "obras maestras" como Lost, Battlestar Galactica, Dexter, The West Wing, 24 y muchas otras series.

Pero probablemente este artículo debió llamarse «El deplorable estado de la distribución de contenidos por parte de los estudios y canales de TV» porque estando en las épocas en las que estamos, siguen pretendiendo dos cosas:

  • Que veamos series (o cualquier otra cosa) cuando ellos quieran
  • Las opciones para ver contenido cuando tu quieras se dan después de la emisión original.

Yo entiendo que en tiempos ancestrales de la tecnología (es decir, hasta 10 o 15 años :) era complicadísimo ofrecer una manera viable de que el televidente vea contenidos cuando quiera, porque había una limitante física (no existía la distribución digital porque el internet no estaba generalizado) y no hay viabilidad en lanzar VHS o DVD de cada episodio. ¿Pero estos días? -- ¿No es ridículo tener que sentarse frente a la TV a cierta hora, dejar cualquier otra actividad planeada y ver el episodio de tu serie favorita?

Igual de ridículo me parece tener que esperar a que a una televisora le de la gana de transmitir el episodio para que pueda obtenerlo después de maneras oficiales o no oficiales. El "time-shift" que nos vendieron con los DVRs solo funcionan hacia el pasado y no hacia el futuro (desde el punto de vista del canal de televisión). ¿Por qué no poder comprarlos antes de una transmisión en abierto?

Pero al final no llamé al artículo de esa forma porque no solo son los problemas de distribución de contenidos de los estudios y canales de TV, también tiene relación con mis hábitos y la disponibilidad de la tecnología estos días, los límites legales que derivaron en implantación de esquemas de protección (léase: DRM).

La verdad es que ya casi «no veo TV» en el estricto sentido de la frase, muy pocas veces me acerco al aparato y pongo un «canal» (con excepción de CNN) y las ofertas online (Hulu, iTunes Store) no me ofrecen lo que realmente necesito. Yo entro a The Pirate Bay, EZTV, BT-Chat para descargar los episodios de mis series favoritas y estos son los 5 motivos principales:

  1. DRM: Si descargo del iTunes Store no puedo verlo en Boxee. Si quiero compartir un capítulo con otra persona no se puede. Si quiero descargar el video (para verlo offline) de Hulu no se puede.
  2. Restricciones geográficas: me encanta Hulu, me encanta Netflix, me gusta mucho la aplicación de ABC para el iPad, pero solo funcionan dentro de Estados Unidos. Tengo que pagar extra por usar VPNs.
  3. Inmediatez: Descargar una serie implica poder verla 2 horas después de que su emisión original, comprarla online implica esperar un día, verla en la TV implica esperar meses (si estás fuera de Estados Unidos)
  4. Calidad: Las versiones no oficiales generalmente tienen la mejor calidad, es triste, sí. 720p con sonido 5.1. No se puede decir lo mismo de la mayoría de proveedores "oficiales" de contenido. Mucho menos de la TV, sobre todo si vives fuera de Estados Unidos.
  5. Idioma original: Si pretendes ver una serie de TV en España y algunos países latinoamericanos te toca ver la versión doblada al castellano, la cual mata y destroza la obra.

...y así seguirá siendo hasta el día en que la industria de la TV decida pensar en satisfacer realmente a sus clientes, en vez de solo pensar en ellos mismos.

Foto: Ángel Raúl Ravelo Rodríguez