El fin de semana se filtró la noticia de que Julian Assange, fundador de WikiLeaks, había sido acusado por oficiales suecos de agredir sexualmente a dos mujeres. La orden de captura fue liberada el viernes, pero al día siguiente las autoridades recularon la decisión. Eva Finné, jefa de la fiscalía, consideró que la orden debe ser "reevaluada en el curso de la investigación".

El caso se torna más turbio ahora que ha salido a la luz la negación de los cargos por parte de una de las supuestas víctimas. En una entrevista telefónica, la mujer declaró que "es muy equivocado [decir] que nosotras estábamos asustadas por él. Él no es violento y no nos sentimos amenazadas". Trascendió también que todo el lío se desató por la resistencia de Assange a usar condones.

"No sé que hay detrás. Pero nos habían advertido que, por ejemplo el Pentágono, podía jugar sucio para destruirnos", declaró Julian Assange ante un periódico local, aduciendo que el gobierno de Estados Unidos está detrás de las acusaciones. WikiLeaks ha representado una completa revolución en término de transparencia en la información. Los documentos filtrados sobre la guerra de Afganistán han hecho rabiar a muchos, así que suena muy lógico que Assange tema que algún interés superior lo quiera mandar callar.

Sin embargo, el periodista español Íñigo Sáenz sugiere que tal vez estemos mirando hacia el lado equivocado. Sáenz sospecha más sobre el gobierno de Suecia, que no está muy contento después de que el Partido Pirata Sueco permitiera que WikiLeaks se alojara en sus servidores. ¿Quién está persiguiendo a Julian Assange? Sea quien sea, ya ha comenzado a acomodar sus piezas. Que Assange vaya preparando sus abogados, porque éste es sólo el primer movimiento de una larga partida.