Si ya de por si un programa anti descargas me parece poco de fiar, mucho menos confiable es cuando sucede lo ocurrido en Francia. Pongámonos en situación: tu operador de acceso a Internet te ofrece un software que supuestamente evita las descargas ilegales, por el cual te puede cobrar 2 euros (aunque se puede conseguir gratis), pero que no es demasiado seguro, ya que permite ver desde una página web pública algunos datos de tu conexión y además podría enviar datos fuera de la red de este operador ¿como te quedas?

Esto es lo que ha hecho Orange en Francia, donde ha ofrecido un programa anti descargas ilegales a los usuarios para permitirles controlar los ordenadores de sus hogares y cumplir la ley Hadopi.

Pero resulta que este software no tan seguro como dicen, ya que según se ha podido comprobar en los análisis realizados a los binarios del programa dan como resultado algo inquietante para los usuarios que lo han instalado: hasta hace unas horas se podía ver en una página web todas las direcciones IP de los ordenadores que estaban ejecutando esta aplicación.

Si una operadora ofreciese un software como este en España yo tendría muy claro que no iba a pagar ni un sólo céntimo por una aplicación que puede limitar mi conexión a Internet en cualquier aspecto, pero la situación en Francia es algo diferente con las leyes que hay allí y que los gobernantes aquí quieren copiar. En Francia se podría proceder al corte de la conexión a Internet a una persona por descargar contenidos con protegidos por derechos de autor, aunque la revisión aprobada de la ley requería una revisión judicial antes de proceder al corte.

La posición que ha tomado Orange es la que cualquier empresa podría tomar: intentar sacar provecho de una situación para ganar algo más de dinero y de paso ahorrarse otro tanto en el intercambio de tráfico con los diferentes carriers gracias a la disminución de este al bloqueo que realice el programa. La operadora ha jugado con este programa sus cartas y le ha salido algo mal, ha mosqueado a algunos de usuarios y a los que no son. Esperemos que en España y el resto de países no nos tengamos que enfrentar a situaciones como esta por el bien de la neutralidad en la red. Pero ya se dice, cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

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