Toyota tuvo una muy buena idea a la hora de crear una publicidad viral: juntó a dos grandes diseñadores y a un conductor de automóviles y el resultado no tiene precedentes.

Pierre y Damien, de la empresa Please Let Me Design, y el automovilista profesional Stef van Campenhoudt hicieron una nueva tipografía con el vehículo Toyota IQ creada a partir de movimientos reales del coche.

En el vehículo había cuatro puntos que una cámara capturaba desde arriba. Luego se enviaba información a un software desarrollado por Zach Lieberman que convertía los movimientos en trazos de colores.