Parece que últimamente los servicios de atención al cliente de diversas empresas alrededor del mundo, están muy graciosos. El primero que lo sufrió en sus carnes fue Antonio Bandín Moreno, que vio como su factura del gas llegó a nombre de Antonio Gilipollas Caraculo. Finalmente, Gas Natural pidió disculpas y reconoció que se trataba de un hecho puntual motivado por una empresa subcontratada a la que han anunciado que denunciarán.

La más reciente gracia ha sucedido en Francia, donde a Mohamed Zaidi, cliente del servicio de acceso a internet de Orange, le otorgaron una contraseña para su conexión, realmente desagradable:

Sin embargo, desde que se abonó en primavera ha tenido sucesivos problemas con el correo electrónico. Zaidi ha tenido que contactar con su proveedor de Internet en varias ocasiones, pero, según afirma, "nunca se ha irritado" en sus reclamaciones o conversaciones.

Con el fin de resolver estos contratiempos, hace unas semanas recibió una carta de Orange donde se le facilitaba la nueva dirección de correo electrónico y la contraseña de acceso a la conexión de Internet. Cuál fue su sorpresa cuando leyó la clave que le habían asignado: "Sucio árabe", en francés "sale arabe". Unas líneas después, se podía leer: "Gracias por su confianza".

De momento, la compañía admite el error, y promete disculparse públicamente y pagar al afectado una indemnización. Claro, aquí es donde se evidencia la mala leche de los servicios de atención al cliente de estas grandes empresas, seguramente provocada por las malas condiciones de trabajo que se suele tener en el sector. La lástima es que sean los usuarios los que terminen pagando los platos rotos, en ocasiones, de una manera tan desagradable.

Enlace: Su contraseña es 'sucio árabe'