La Fundación Copyleft inició su andadura hace más de un año, y aunque se encuentra en un punto muerto, son los mejores para definir esta forma de administrar los derechos sobre la obra de un autor:

Grupo de licencias cuyo objetivo es garantizar que cada persona que recibe una copia de una obra pueda a su vez usar, modificar y redistribuir el propio trabajo y las versiones derivadas del mismo. Unas veces se permite el uso comercial de dichos trabajos y en otras ocasiones no, dependiendo que derechos quiera ceder el autor.

Desde luego, hay que leer la historia que hay detrás del término, para darse cuenta que se trata de una reivindicación que viene desde lejos. Se trata de una serie de derechos que protegen al autor, pero no restringen el uso de la obra por parte del usuario. Todo limpio, sin grises intermediarios de por medio.

Ahora, parece que volveremos a hablar bastante sobre el Copyleft gracias al documental igualmente titulado que se está preparando...

Es curioso ver cómo Ramoncín sigue interpretando su insultante papel, cuando la evidencia es clara: el usuario es el que manda, y creo yo que no merece ser insultado de esa manera. Como bien se dice en el trailer, ahora se escucha más música que nunca y ello debe ser motivo de regocijo, al menos para los que defienden realmente la cultura.

El documental fue dirigido por Marine Lormant con el apoyo de la asociación Aventuras Sociales, y es una buena muestra de la buena marcha de los proyectos sociales promovidos por organizaciones comprometidas con muy buenas causas, y que deberían recibir más apoyo mediático, económico y político.

Enlace: Copyleft | Vía: Píxel y Díxel