Hoy el diario colombiano El Tiempo publica los vídeos que las FARC han dado como prueba de supervivencia de varios de sus secuestrados, entre ellos, la excandidata a la presidencia Ingrid Betancourt, a la que además permitieron escribir una carta a su madre, que también ha sido publicada y que deja clara la angustia y el infierno que viven los secuestrados por la guerrilla:

Como te decía, la vida aquí no es vida, es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo o sobrevivo en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con lo cual puedo pensar que tengo una casa. Tengo una repisa donde pongo mi equipo, es decir, el morral con la ropa y la Biblia que es mi único lujo. Todo listo para salir corriendo. Aquí nada es propio, nada dura, la incertidumbre y la precariedad son la única constante. En cualquier momento dan la orden de empacar y duerme uno en cualquier hueco, tendido en cualquier sitio, como cualquier animal [...] Me sudan las manos y se me nubla la mente y termino haciendo las cosas dos veces más despacio que lo normal. Las marchas son un calvario porque mi equipo es muy pesado y no puedo con él [...] Pero todo es estresante, se pierden mis cosas o me las quitan, como el bluyin que Mela (Mélani) me había regalado en Navidad, con el que me cogieron. Lo único que he podido salvar es la chaqueta, ha sido una bendición, porque las noches son heladas y no he tenido más que echarme encima.

Mientras la política y los intereses propios siguen provocando la desunión respecto a un tema tan delicado, tal y como dice el editorial de hoy de El Tiempo, esas personas se pudren en la infravida del cautiverio. Son 16 rehenes que no tienen una pronta solución a mano, y que son utilizados como moneda de cambio por las FARC para hacerse notar y recordarle a Colombia un verdadero drama terrorista. Pero la propia Betancourt, desde la tristeza y el sufrimiento, sienta cátedra sobre lo que debería hacerse en su país:

En Colombia todavía tenemos que pensar de dónde venimos, quiénes somos y a dónde queremos ir. Yo aspiro a que algún día tengamos esa sed de grandeza que hace surgir a los pueblos de la nada hacia el sol. Cuando seamos incondicionales ante la defensa de la vida y de la libertad de los nuestros, es decir, cuando seamos menos individualistas y más solidarios, menos indiferentes y más comprometidos, menos intolerantes y más compasivos. Entonces ese día seremos la nación grande que todos quisiéramos que fuéramos. Esa grandeza está ahí dormidita en los corazones. Pero los corazones se han endurecido y pesan tanto que no permiten sentimientos elevados. Pero hay mucha gente que yo quisiera agradecer porque están contribuyendo a despertar los espíritus y a engrandecer a Colombia.

En la web de El Tiempo se encuentran las pruebas de supervivencia de todos los secuestrados, y que fueron intervenidas por la Fiscalía y posteriormente difundidas, una actuación que evidentemente no ha sido vista con buenos ojos, ya que como dijo Chávez ayer, era poner en peligro la vida de esas 16 personas. La madre de Betancourt, mientras, anuncia acciones legales ante dicha actuación.

Parece que el de hoy, no es un buen día para la paz y la libertad...