La guerra en el negocio del taxi se está haciendo cada vez más dura. Algunos se posicionan, otros pasan palabra y el resto intenta seguir trabajando a la espera de ver qué pasa.

Por de pronto, en París vimos una serie de desastrosas imágenes en las que un grupo de taxistas cortaba alguna de las entradas principales de la capital para quejarse contra Uber. El conflicto se saldó con algunos disturbios y varios detenidos. Apoyada por algunos y condenada por otros, esperamos que no se repitan esas mismas escenas en Madrid, porque hoy, 18 de febrero, Fedetaxi ha convocado una huelga para quejarse contra las opiniones que tiene la CNMC sobre la situación del ultrarregulado sector del taxi.

La postura de la CNMC

La posición de la CNMC ante el sector del taxi deriva de la modificación del Reglamento de Ordenación del Transporte Terrestre (ROTT) aprobada por el Gobierno, en noviembre de 2015, en la que se incluyen varios aspectos que apuntan a la prohibición de la actividad de empresas como Uber. Esta misma normativa es la que ha estado en negociaciones desde hace cuatro años y se aprobó in extremis con el final de la legislatura de Mariano Rajoy.

Uno de los requisitos de la CNMC es que el sector del taxi tiene que entrar en la dinámica del libre mercadoLa CNMC siempre ha tenido una posición liberal respecto al estado del sector de taxi, por lo que era de esperar que iba a recurrir ciertos artículos con los que no estaban de acuerdo. Entre ellas se especifica la obligación de disponer de un número mínimo de vehículos o formas jurídicas determinadas para operar. La denegación del otorgamiento de licencias si se considera que existe una situación de desequilibrio entre la oferta y la demanda siendo, según ellos, el mayor impedimento para el estado de libre mercado que se requiere para asegurar el mejor servicio para el cliente. Rechazan de lleno los precios establecidos, que no juegan conformes a la oferta y la demanda, y, desde el primer momento, apoyan a las empresas de economía colaborativa. En este caso, y puesto que no hemos podido confirmar con ellos el dato, suponemos que se refieren a plataformas como BlaBlaCar, dado que Uber o Cabify no cumplen con ese perfil de economía colaborativa.

A propósito de Uber, nos hemos puesto en contacto con ellos pero nos han confirmado que no se iba a emitir ninguna declaración previa a la manifestación.

Taxistas: un problema de gremiales

Para comprender la forma de actuar del gremio de los taxistas hay que entender, primero, sus formas de organización. Y el primer punto es que la lógica no va con ellos, lo cual les está lastrando en gran medida.

A la convocatoria de hoy no van a asistir todas las gremiales de taxis por desacuerdos internosDe un conglomerado de profesionales cabría esperar que, pese a tener diferentes plataformas que aúnen los intereses de unos y otros, debería existir una única organización que defendiese cualquier eventualidad que pudiese afectar a todo el sector. Pues bien: no existe. Y teniendo en cuenta que, al contrario de la estructura de trabajo que se tiene en Nueva York en la que el taxi se controla a través de empresas, aquí en Madrid prima el empleado autónomo que en la mayor parte de las ocasiones no está afiliado a ninguna asociación. Y es aquí donde está el verdadero problema de toda esta cuestión; la convocatoria de la manifestación para hoy, 18 de febrero, está liderada por Fedetaxi pero no será secundada por todas las gremiales madrileñas. Julio Sánz, presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, nos explica que ellos no la han secundado porque, al contrario de lo que ha venido pasando hasta ahora, esta ha sido convocada de forma unilateral previa a una reunión para abordar las medidas de la CNMC. Otro ejemplo ilustrativo es el de MyTaxi que aunque no es una gremial, como ellos mismos nos confirman, no van a participar manteniéndose neutrales ante el acontecimiento, remarcando que "lo más importante para MyTaxi es que se llegue a un acuerdo entre las partes que garantice el buen funcionamiento del servicio de taxi".

De forma histórica, las manifestaciones organizadas por alguna u otra federación habían tenido un carácter integrista con el resto de compañeros del sector, sin embargo, y como nos confirman fuentes cercanas a una de las gremiales más destacadas, de aquí a un tiempo la situación se ha complicado y politizado, haciendo que cada uno proteja sus intereses.

Pero el problema no es la rivalidad de las propias gremiales, que también, sino en sus componentes. Hablando con un taxista de la ciudad, que prefiere mantener el anonimato, el cual lleva dos años trabajando y viene de una familia del sector entendemos lo que esto supone para ellos mismos:

"El problema es que existen gremiales en las que los representantes no se eligen por su preparación, sin dudar de su profesionalidad al volante en ningún momento. Al final no nos defiende una persona preparada, con una formación en materia legal y financiera siendo capaz de ir a las salas de reunión y tomar decisiones serias que puedan llegar a algo."

Y esto afecta de lleno tanto a su imagen como a su calado. Una de las mayores quejas de los usuarios son los precios, que se acuerdan entre las gremiales y el Ayuntamiento sin tener en cuenta las comparativas con otros servicios de transporte disponibles y otras medidas financieras. De hecho, en muchas ocasiones, son los propios taxistas los que se quejan. Con un equipo especializado en tomar estas decisiones es posible que la situación mejorase en este ámbito.

Por otro lado, es cierto que la opinión de la CNMC no es vinculante, y solo se trata de un organismo regulador, pero los tiempos están cambiando, hay que poner soluciones sobre la mesa y que un organismo de este calado opine en contra del sector es algo que hay que tener en cuenta.

También se apuesta por alguna solución

En Madrid existen ahora mismo 15.700 licencias de taxi aproximadamente, siendo una de las mayores flotas, no solo de Europa sino del mundo. Por esa parte, la demanda está cubierta con una oferta numerosa. A la que se la han ido uniendo otros players, Cabify y las lanzaderas de los hoteles, que serían los ejemplos más relevantes.

Algunos sectores del taxi están entonando el mea culpa y quieren buscar soluciones a todas esas críticas que se vierten contra ellosCon la entrada de Uber, como servicio plenamente legalizado, y suponiendo que se liberalice el sector se pasa a una mercantilización de un servicio que hasta la fecha es público en su gestión y privado en la ejecución. Pero, y aquí viene la propuesta de nuestro taxista anónimo, todas estas circunstancias, pasen o no, serían el revulsivo para "un sector muy tradicional que debe despertar"; dándose cuenta así del verdadero potencial que tienen esas casi 16.000 licencias.

La huelga, para este conductor, "solo servirá para ensuciar, aún más, la imagen de los taxistas". Y según él, "lo único que la limpiaría sería haciendo más duras las barreras de entrada". No las económicas, sino las que tienen que ver con la cultura o el conocimiento de idiomas intentando emular al tipo de negocio que se lleva en Amsterdam. Cuestiones que ya se están abordando desde hace un tiempo, como nos confirma Julio Sánz, en donde buscan tener una especie de FP de rigurosa actividad para que esto sea una realidad. Al final, para muchos turistas, el taxista es la primera imagen de la ciudad, y para los ciudadanos igual. Es común escuchar críticas contra los taxistas, y es lógico cuando se ha permitido entrar en el negocio a base de talonario en vez de con conocimientos. "Se acabó eso de tener licencias sin cartillas", nos comentan. Y es que, en esto de la imagen los taxistas tienen que trabajar muy duro, dejando claro que la entrada de Uber, que al final recaería en los mismos vicios, no sería la solución a la enorme lista de quejas que se exponen contra ellos.

El problema, mantenido durante muchos años, ha sido que el sector más tradicional del taxi no ha sabido comunicarse con el cliente. Y ahora esa falta de comunicación se les está viniendo encima. "Se han hecho muchas cosas buenas, se hacen y se seguirán haciendo", comenta Julio, "pero no las hemos sabido comunicar". Cosas como las de MyTaxi se venían haciendo desde hace tiempo pero la falta de marketing por parte de ellos ha sido el problema de base. Su objetivo ahora es adentrarse en todos esos círculos de comunicación que ayuden a mejorar su imagen.

Al final, el sector del taxi se tiene que replantear muchas cosas dejando de echar la vista atrás. Si llegase el cambio, pues posiblemente los taxistas "de toda la vida" se unirían para competir en tarifas y servicios contra esas multinacionales.

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