Deepfakes es el nombre con el que se ha denominado a los vídeos editados con inteligencia artificial para intercambiar los rostros de las personas. El maluso de la tecnología ha provocado la polémica por utilizar el rostro de celebridades como Gal Gadot o Taylor Swift para vídeos pornográficos. Sin embargo, los deepfakes también pueden tener otros usos interesantes que podrían revolucionar la industria de los efectos especiales.

La película La Liga de la Justicia no obtuvo las mejores críticas y uno de los aspectos más comentados fue el personaje de Superman, interpretado por Henry Cavill. El actor se encontraba en el rodaje de Mission: Impossible 6, en donde se le exigió que se dejara el bigote. Cuando tuvo que grabar algunas de las escenas de la película de DC Comics no pudo afeitárselo y la solución fue eliminar el bigote digitalmente.

Los resultados fueron motivo de polémica porque, lejos de disimularlo, hacían del rostro de Superman algo extraño en algunas escenas, sobre todo en las que hablaba. El arreglo, sin embargo, formó parte de los 300 millones de presupuesto de la película protagonizada por Ben Affleck y Gal Gadot. Los esfuerzos fueron en vano y podríamos decir que la inversión para eliminar el bigote de Cavill pudieron haber costado una décima parte.

El usuario de YouTube Deep Fake ha subido a la plataforma un vídeo en el que él mismo ha editado con inteligencia artificial el bigote del actor, y los resultados son muchísimo mejores que los del equipo de La Liga de la Justicia. ¿El precio? Los 500 dólares que cuesta el ordenador con el que realizó los cambios.

La tecnología es la misma utilizada en los vídeos pornográficos falsos aunque, en este caso, la finalidad no supone la utilización de la imagen de una persona sin su consentimiento. Pornhub ha prohibido este contenido en la página y lo ha descrito como porno no consentido. Por su parte, Twitter anunció que suspendería las cuentas que compartan o creen vídeos pornográficos falsos.

A pesar de que la inteligencia artificial no se ha usado como se debería en estos casos, la eliminación del bigote de Henry Cavill ha puesto de relieve cómo esta tecnología podría revolucionar el sector de los efectos especiales. El usuario de YouTube ha conseguido, por el precio de un ordenador, que el actor no luzca extraño en la pantalla y que el resultado sea muy realista. Este mismo método podría ser utilizado en películas de bajo presupuesto, las cuáles podrían empezar a competir con grandes producciones de Hollywood en lo que a efectos especiales se refiere.

La edición con inteligencia artificial del usuario Deep Fakes no se ha visualizado en la gran pantalla pero, de todas formas, la diferencia sigue siendo bastante notable. Este ejemplo podría ser el principio de un cambio en la industria y de cómo un equipo que ha costado millones de dólares en Hollywood puede conseguir una solución equiparable a la de un joven desde el ordenador de su casa.