Motorola tuvo el acierto de aprovechar la cresta del IFA 2014 para hacer un par de anuncios discretos y emocionantes, con la revelación de la segunda generación de sus terminales insignia dentro de cada segmento:el Moto X y el Moto G, así como presentando un par de wearables verdaderamente llamativos, el Moto Hint y el Moto 360. Dejando una mezcla peculiar de sensaciones, no se esperaba algo contundente de ellos, sin embargo la galería mostrada parece componerse de dos mensajes principalmente**: Motorola está jugando a lo seguro,** puliendo los modelos que los posicionaron en el mercado, y a la par siguen la tendencia del mercado, con dispositivos y accesorios que van con la corriente, sin tener una propuesta de valor totalmente clara, por lo que, al menos hoy, queda esta sensación de que le hace falta algo para ponerlos al nivel de otros que han sabido reinventarse, como Nokia.

Si no está roto, ¿mejóralo?

comparacion Moto X y Moto G
Motorola va con una variación de lo que ya mostró. Lo dijimos en su momento al inicio de año, el Moto G es una auténtica bestia para su segmento y sin duda se tratará de uno de los mejores terminales del año, pero lo cierto es que había algunos cuantos detalles que podrían agradecerse para tener una experiencia plena y absoluta, esos elementos breves que no le valieron nuestra evaluación de un 10 perfecto en Celularis. Su cámara tenía un desempeño cumplidor a secas y su pantalla era insuficiente por momentos, de manera que la versión de segunda generación del Moto G termina siendo una gran evolución, pero al mismo tiempo se siente que este debió ser el primer modelo original de esta línea, siendo más o menos el mismo caso para el Moto X, que en su momento fue una fórmula arriesgada y ahora va con una variación de lo que ya mostró, cambiando la madera por piel.

Motorola hizo un movimiento que nadie se esperaba y se convirtió en virtual rey del segmento de gama baja y media para terminales Android, la expectativa en torno a su siguiente movimiento, obligado a consagrarlos en ese terreno del mercado, era bastante elevada, y la innovación la terminamos encontrando en otro lado, con un par de wearables que aún así, irónicamente, se presentan justamente porque es la moda en la industria y nadie ha de quedar fuera de esa fiesta.

Moto Hint y Moto 360, acierta en la manada

Por fin un smartwatch cuyo diseño luce común. El Moto Hint luce muy bien y promete una experiencia única, a pesar de que su planteamiento puede llegar un poco incomodo en aquellos usuarios no acostumbrados a utilizar su smartphone como reproductor musical. Lo cierto es que se mueve en esta tendencia contradictoria y en auge, donde los nuevos wearables buscan la mayor autonomía relativa posible con el teléfono, para realizar funciones de apoyo relativas a los smartphones, tales como hacer llamadas o subir contenidos a Facebook. Es aquí donde el Moto 360 pone el otro factor de la ecuación, al mostrar por fin un smartwatch cuyo diseño podría mezclarse perfectamente con el de un reloj común, con toda la potencia de Android Wear:

¿Un adiós al smartphone? Aún no.

Es en este punto donde Motorola deja ver un poco de su apuesta para el futuro, pero todavía sin hacer ese salto definitivo que marque un cambio absoluto en la industria. La interacción entre el Moto Hint y el Moto 360 debería ser algo necesario, hasta luce obvia, sin embargo eso prácticamente destinaría al smartphone a quedarse en casa para prescindir de él, en un punto donde los wearables no son el negocio principal de esta compañía, y donde el terreno no parace estar completamente listo para el siguiente paso.

Este par de juguetes de Motorola, y a reservas de lo que Apple pueda presentarnos en algunos cuantos días, parecen reafirmar la firme intención de esta empresas, por mantener a los wearables dentro del mercado por mucho tiempo, aunque los usuarios tendrán como siempre la última palabra al respecto. Falta también bien el siguiente capítulo de este drama, con la alianza entre esta compañía y Google para desarrollar el Nexus 6, donde la expectativa insinúa que podría esperarse un movimiento igual de innovador en apariencia, pero discreto en el fondo.