En la presentación del Moto G, Motorola afirmó que su dispositivo era capaz de realizar diversas tareas cotidianas con más velocidad que smartphones de gama alta como el Samsung Galaxy S4. Durante la presentación del Moto E, Motorola volvió a repetir la comparación, aunque en este caso era aún más sorprendente, pues el Moto E es un dispositivo con un hardware aún más inferior que el del Moto G. Y, a pesar de ello, también era supuestamente capaz de superar al Samsung Galaxy S4 en las tareas más cotidianas.

Tras dos afirmaciones como esta seguidas, era momento de comprobar si realmente Motorola llevaba razón o, como hacen muchas compañías del sector en las presentaciones de sus productos, esos datos eran un poco ficticios. Para ello, Tom Rich (conocido «YouTuber» de tecnología) comparó el Moto E con el Samsung Galaxy S5, un dispositivo aún más potente que el Samsung Galaxy S4 (utilizado por Motorola para realizar las comparaciones). ¿Cuál es la sorpresa? El Moto E de solo 119€/$129 es capaz de superar en fluidez y velocidad al Samsung Galaxy S5 de 699€/$699 en las tareas cotidianas.

Podemos ver cómo el Moto E abre ligeramente más rápido aplicaciones cotidianas como la cámara o Google+. Asimismo, el scroll en aplicaciones como Google+ y la velocidad de carga de las imágenes y los posts es ligeramente mejor en el Moto E que en el Samsung Galaxy S5. No por mucho, pero lo es. Eso sí, en tareas más intensivas como juegos y similares, las diferencias de hardware son insalvables y el Samsung Galaxy S5 sí demuestra su superioridad.

Motorola sigue apostando por la optimización y la mejor experiencia de usuario

Moto X

Que el Moto E sea capaz de superar al Samsung Galaxy S5 (aunque sea por décimas de segundo) en la carga de aplicaciones populares y en fluidez de scroll en varias ocasiones no es fruto de la casualidad. Motorola, a diferencia de la mayoría de fabricantes Android, lleva apostando varios meses por la optimización del software para lograr la mejor experiencia de usuario posible. Ya lo pudimos ver de primera mano con el Moto X, pero sobre todo en el Moto G, un smartphone de unos 170€ que ofrecía un rendimiento superior a muchos dispositivos de gamas más altas. De hecho, yo mismo afirmé que con un dispositivo como el Moto G, el usuario medio ya no necesita nada más.

Este empeño en optimizar y mejorar la experiencia de usuario es la que permite a Motorola reducir los costes de hardware y fabricación, ofrecer una experiencia de usuario tan buena (que supera en ocasiones a la del mismísimo Galaxy S5) y poblar así el mercado de la gama media y baja con sus dispositivos. Justo lo opuesto al resto de fabricantes, que siguen añadiendo más núcleos y más GB de RAM como si de una bolsa de patatas sin fondo se tratase. En cambio, Motorola pretende que esa bolsa de patatas, aunque tenga menos patatas, nos deje con un mejor sabor de boca que las mil patatas de cualquier otra bolsa. Y no sé ustedes, pero yo creo firmemente que ese es el camino correcto.