Aunque 2011 haya sido un tira y afloja entre los principales servicios y medios de descarga y las grandes corporaciones y discográficas, una de las mayores curiosidades del año nos llegaba hace tan sólo unas semanas en forma de nota curiosa y de canción musical. MegaUpload se rodeaba de un puñado de estrellas de la música y construía no sólo un tema a favor de su servicio, sino en contra de las prohibitivas normas que muchas veces imponen entidades como la RIAA o la MPAA. De una forma simpática, todo acababa unos días después, con Universal eliminando el vídeo con la canción protesta, generando bastante polémica y sin dar ninguna explicación al respecto.

La retirada de la llamada Mega Song generaba todo tipo de reacciones, ya que Universal pedía directamente a YouTube la retirada de la misma, y éstos lo hacían. Kim Schmitz, CEO de MegaUpload, arremetía fuertemente contra Universal acusándoles de criminales, y de derribar una campaña totalmente legal y que no incluía ningún tipo de violación de copyright.

Ahora, MegaUpload pide explicaciones por la retirada del tema y la que lucha en los tribunales por conseguir que se esclarezca la verdad. En las 18 páginas rellenadas en el juzgado de la Corte del Distrito de California del Norte no se especifica en ninguna parte por qué Universal forzó a YouTube a eliminar el vídeo con la canción, una canción que llegó a ser Trending Topic en redes tan importantes como Twitter y que, por supuesto, no le convenía a Universal que estuviera en línea.

En medida que vaya avanzado el caso Universal podría verse en la extrañísima situación de tener que dar unas explicaciones que huelen precisamente a algo que sería totalmente posible con la polémica propuesta SOPA aprobada: Los intereses de una gran corporación (Universal) se han visto dañados por un contenido que no es ilegal pero que aún así ha sido retirado.

Es precisamente esto lo que persigue la Stop Online Piracy Act, dar el poder a las corporaciones para censurar los contenidos de su elección, una censura que llegaría en primer momento a todos los sitios que enlacen contenidos con copyright y que criminalizaría webs totalmente legales, o incluso sitios que vayan en contra de los intereses de dichos peces gordos, dando un paso atrás en el terreno del disfrute de contenidos mediante las nuevas tecnologías.

¿Puede el caso Mega Song alertar más, si cabe, de los peligros que tiene la redacción actual de la Stop Online Piracy Act? Esperemos que sí.