Esta es la 2a. parte de «Internet es copyleft». Sus comentarios críticos ayudarán a convertirlo en un documento más valioso. Estaré atento a ellos.

Web: Información para todos

En el año 1989, Tim Berners-Lee trabajaba para Centro Europeo de Reacciones Nucleares (CERN) cuando creo la tecnología que hoy en día hipervincula una incontable cantidad de información colocada sobre Internet, un tejido complejísimo que hoy llamamos World Wide Web (WWW), o simplemente, “la Web”.

Berners-Lee observó que si bien la Internet existente mejoraba las oportunidades de colaboración entre investigadores, estos no contaban con mecanismos adecuados para contener y presentar información. Fue bajo estas circunstancias que ideó e implementó los tres pilares que sostienen la Web:

  • Un servidor de páginas web. Es decir, un software que entrega páginas web a sus solicitantes; navegadores web, en su mayoría.

  • Un lenguaje informático llamado HTML (HyperText Markup Language) que utiliza etiquetas para componer documentos hipervinculados, los cuales son procesados por el navegador web para su presentación en pantalla.

  • Y el protocolo HTTP para controlar la transmisión, entre el servidor y sus clientes a través de la red, de ese nuevo formato de representación de la información que son las páginas web.

Una vez que fueron plasmadas en documentos RFC para su discusión colectiva, las ideas de Berners-Lee hicieron eco en miles de investigadores. Con esto, Internet fue catapultada rápidamente fuera del ámbito meramente científico. Y la Web ha servido desde entonces para conectar, a través de la información y la comunicación, la vida diaria de millones de personas: un beneficio con miras a ser universal, libre y gratuito.

La Red, ¿a quién le pertenece?

¿A quién le pertenecen Internet y la Web? Sabemos que los autores intelectuales de las redes que componen Internet, los protagonistas de la historia que algunos llamaron Revolución de la Información, son investigadores ampliamente reconocidos agrupados alrededor de la IETF.

Pero, ¿son ellos los dueños de Internet o las empresas o universidades para las que trabajaron? Más aún, ¿para quién trabaja la IETF? En su documento RFC 3935 se menciona:

Queremos que Internet sea útil para las comunidades que comparten nuestro compromiso por la apertura y la imparcialidad. Adoptamos conceptos tales como control descentralizado, empoderamiento del usuario final y la distribución de recursos para ser compartidos…

La IETF pone su énfasis en la competencia técnica, el consenso simple y la participación individual, que necesita ser abierta para recibir aportación desde cualquier fuente…

Con esto, la IETF clama que su trabajo, “hacer que Internet funcione mejor”, es la suma del esfuerzo de muchos, en el entendido de que Internet es el procomún digital más importante que posee la humanidad. Esto quiere decir que al cumplir con su trabajo, la IETF no sólo expande las fronteras de la investigación y desarrollo en el tema, sino que también le entrega a la humanidad una mejor plataforma para comunicarse.

El bien común que la IETF ofrece al mundo está en las ideas, no en su implementación. Aunque cada documento RFC procura describir ideas que ya han sido probadas en la práctica, la IETF sólo preserva los conceptos de fondo que luego pueden servir para su implementación por particulares. Así, por ejemplo, podemos encontrar que los protocolos TCP/IP tienen versiones específicas implementadas para cada sistema operativo en cada equipo que requiera conectarse a Internet, aún cuando las ideas detrás de cada una de esas versiones pueda ser la misma.

La mayoría de las ideas discutidas en documentos RFC son protocolos de comunicación. Donde un protocolo es una idea que resuelve un problema concreto, es decir, es un algoritmo, una descripción paso a paso para guiar, en este caso, la transmisión confiable y robusta de información a través de la red. Bien relacionados entre sí, el gran conjunto de protocolos usados en Internet han permitido la comunicación entre millones de equipos de cómputo durante más de tres décadas.

Los protocolos suelen ser implementados en software o hardware por empresas para su venta en productos específicos, o bien por universidades o particulares para su estudio, experimentación o mejora. Empresas como Cisco, IBM o Verizon realizan investigación y desarrollo de protocolos de comunicación, muchas veces de la mano de importantes centros de investigación en todas partes de mundo. Sin embargo, esto no los convierte de ninguna manera en los dueños de la red, gracias al esmerado trabajo de la IETF en la difusión y mantenimiento de tecnologías abiertas para todos, en vez de entregarlos al frenesí de los patentadores de ideas.

La 3a. parte aparecerá el próximo lunes. Hablaremos sobre código fuente, software y el conocimiento implicado en ellos.

Nota: Este post forma parte de una serie de cinco. Léelos todos accediendo al tag «Internet es copyleft».