Hace un año quien no estaba entusiasmado con los NFT estaba, o bien pensando que aquello no tenía sentido, o intentando explicarle a alguien en qué consistía para ver si entre los dos llegaban a una conclusión. La palabra Web3 era la expresión de moda, sin que nadie supiera muy bien explicarla, y holdear Bitcoin era el equivalente actualizado de invertir en oro, pero en un oro que daba una rentabilidad más propia de una startup inflada. 

Doce meses después, Bitcoin ha pasado de los 50.000 dólares de valorización con los que arrancó el año a rondar la barrera de los 15.000. Los escándalos, primero de NFTs, y luego de exchanges y de criptomonedas en sí mismas, han destrozado la confianza que el mundo cripto se había ido ganando poco a poco fuera de sus habituales entusiastas. Hasta la estada de FTX con Sam Bankman-Fried a la cabeza —al que se llegó a definir como el caballero blancodel mundo cripto— representa un hundimiento para el que cuesta encontrar precedentes. 

Ahora se habla de «Criptoinvierno» y de “contagio”. Para algunos, lo que ha pasado es el reflejo de que bitcoin y compañía no era un valor tan fuerte frente a las subidas de tipos de interés y la inflación que ha sufrido el contexto económico a raíz de la Guerra de Ucrania y la crisis aún heredada de la pandemia. Para otros, lo que se está cayendo son las estafas que habían crecido en torno a un mercado al alza y que seguirá repuntando cuando se purgue. Otros creen que lo que ha pasado es un juego de trileros a nivel casi conspiranoico para tumbar una serie de patrones que amenazaba la forma en la que nos habíamos relacionado con el dinero y quien lo domina.

Si nos paramos a pensar, al final, los debates cripto siguen siendo los mismos. Con la diferencia de que mucha gente se ha arruinado por el camino, y que algunos de los grandes nombres de la industria han demostrado ser puro humo.

Así se ha cuajado el colapso cripto

Evolución de la valoración de Bitcoin

Hay un antes y un después en el colapso de la stablecoin algorítmica TerraUSD y el ecosistema Terra en mayo de este año, momento desde el que los principales jugadores de cripto cayeron como fichas de dominó: Three Arrows Capital, Voyager Digital, Celsius Network, FTX o BlockFi.

Antes, las estafas relacionadas sobre todo con el mundo NFT ya estaban ahí. El hackeo a Anxie Infinity fue una buena muestra.

Los golpes siguieron llegando, pero no todo fueron caídas, al menos al principio. La Super Bowl, uno de los mayores acontecimientos deportivos de EE.UU., contó con anuncios llamativos y llenos de celebridades para empresas de criptomonedas como Coinbase, Crypto.com y la ya mencionada FTX, que seguía en la cresta de la ola. 

Todo el mundo recordará, por ejemplo, el anuncio de Matt Damon para Crypto(.)com.

El Salvador, con Bukele en la presidencia, quería ser la primera nación cripto. Se hablaba del gran cambio de Ethereum desde el proof of work al proof of stake. Binance iba por el camino afianzándose como el mayor actor corporativo, mientras Coinbase entraba en bolsa. Ambas marcas daban su brazo a torcer para cumplir con los fiscos de los estados en los que querían operar.

El mundo cripto se normalizaba cada vez más.

Pero con todo, los precios de las criptomonedas siguieron cayendo. Y con cada nuevo escándalo, más caía. Bitcoin se desplomó más de un 60%, liderando una caída de los activos digitales que borró unos 2 billones de dólares en valor de mercado total desde los máximos alcanzados en noviembre de 2021. 

Descentralización sobre el papel: contagio de crisis en la realidad

Uno de los principios fundamentales de las criptomonedas, y de la blockchain, es la idea de descentralización: que ninguna entidad esté al mando y que ningún actor pueda desestabilizar al resto. Lo que 2022 demostró, más de una vez, es que el ecosistema de estos activos digitales está mucho más interconectado y concentrado de lo que incluso sus mayores participantes podrían haber imaginado.

El ecosistema Terra operaba con dos tokens principales: Luna, una criptodivisa, y TerraUSD (UST), una stablecoin que intentaba mantenerse a 1 dólar manteniendo una relación con la cantidad de Luna en circulación. En mayo, UST comenzó un declive constante alejándose de su vinculación al dólar, hundiendo finalmente ambas monedas hasta cero. Las ondas de la implosión hicieron eco en todo el mercado, preparando el terreno para más explosiones en las semanas y meses siguientes.

Aquí va algunas muestras de todas las conexiones que se han ido descubriendo este año y que han hecho que todo el sector cayera:

  • Muchas empresas invirtieron en Terra o en su empresa matriz Terraform Labs, normalmente mediante la tenencia de tokens Luna o stablecoins UST. Entre ellas se incluyen empresas como Hashed, Jump y Pantera, así como las ramas de inversión de Coinbase, Binance y Galaxy Digital.
  • Galaxy Digital fue uno de los mayores perdedores conocidos del colapso de Terra. La empresa, fundada por el multimillonario Michael Novogratz, registró pérdidas trimestrales de 555 millones de dólares en agosto. A finales de año, Galaxy recibió otro golpe, al revelar una exposición de unos 77 millones de dólares a FTX.
  • Binance realizó una inversión de 3 millones de dólares en el proyecto Terra en 2018. El valor de los tokens que recibió se elevó hasta 1.600 millones de dólares, dijo el CEO Changpeng Zhao, lo que sugiere una gran pérdida cuando Luna se derrumbó.
  • Los hackers robaron alrededor de 600 millones de dólares de Ronin, la plataforma de puente blockchain conectada al juego en línea Axie Infinity. Después supimos que Binance invirtió en su creador Sky Mavis cuando recaudó 150 millones de dólares para ayudar a tapar el agujero.

Y llegamos al germen de la caída de FTX: Binance reveló un plan para vender 529 millones de dólares del token FTT de FTX en noviembre, después de que un informe mostrara que gran parte del balance de la casa comercial hermana de FTX, Alameda Research, estaba compuesto por el token. El movimiento provocó la caída del valor de FTT, mientras que las retiradas de FTX se dispararon. Binance entabló conversaciones para adquirir los activos de FTX esa misma semana, pero retiró su oferta poco después al ver que aquello era un agujero negro.

La caída de FTX reveló a su vez otro castillo de naipes entre fondos cripto como Three Arrows, Digital Currency, Genesis o BlockFi, Gemini o Celsius, todos ahora en liquidación o en horas muy bajas.

La justicia debe investigar ahora cómo indemnizar y saber qué ha pasado con miles de millones que se han volatilizado. Puede ser la mayor estafa de la historia.

El reto, ver qué sale vivo del mundo cripto

¿Hay alguna solución toda esta crisis? Tanto los escépticos como los más acérrimos seguidores esperan más normas y más regulaciones, especialmente en el ámbito de la protección del consumidor. 

Para algunos, la tesis de la purga que dejará a Bitcoin, Ethereum y las criptomonedas más fuertes como las únicas, se está produciendo. Dicen que solo es una crisis más en la historia de Bitcoin. Para otros, las primeras Central Bank Digital Currency (CBDC), criptomonedas ligadas a bancos centrales y estados, se harán fuerte, al combinar una tecnología que casi nadie que la estudia duda de que tenga buenas aplicaciones y el respaldo de los que siempre han apuntalado la vieja economía. 

Pero, con lo que cambia todo en apenas un año, quién sabe.

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