La novela en torno a la compra de Activision Blizzard por parte de Microsoft se prolongará más tiempo del presupuestado, aparentemente. Al tratarse de la mayor adquisición en la historia de los de Redmond, y la más grande también en la industria de los videojuegos, los reguladores están inspeccionando la propuesta con lupa. Sin embargo, los dirigidos por por Satya Nadella no se habían enfrentado a un obstáculo tan complejo como el revelado por el Financial Times.

De acuerdo al citado medio, los reguladores del Reino Unido y la Unión Europea van a tomarse todo el tiempo que sea necesario antes de dar luz verde a la compra. Lo anterior se debe, primeramente, a las dimensiones de la misma y su impacto en la industria de los videojuegos. Y, por otro lado, a las preocupaciones que han externado algunos competidores de Microsoft, principalmente Sony.

Así pues, se presentan dos situaciones complejas. La primera de ellas es que la Unión Europea iniciará una investigación profunda del caso en las próximas semanas; una que conlleva analizar si Microsoft no está incumpliendo las normas antimonopolio. La otra es que, a diferencia de otras investigaciones sobre compras previas en el sector Big Tech, el organismo será más estricto en esta ocasión —y en las que vengan más adelante—. ¿Por qué? Porque consideran que en el pasado no actuaron adecuadamente para frenar el crecimiento desmedido de algunas empresas.

La Autoridad de Mercados y Competencia del Reino Unido (CMA), por su parte, avanzó hacia una fase más compleja de su investigación. Esto después de que Microsoft no presentase los compromisos que pudieron haber disipado las inquietudes del organismo británico. ¿Cuál es esa preocupación? Como seguramente supones, tiene que ver con Call of Duty.

Microsoft tiene un problema llamado Call of Duty

Call of Duty: Modern Warfare 2, Microsoft

Durante las últimas semanas, ha surgido un inesperado cruce de declaraciones entre los de Redmond y Sony. En un principio —durante febrero de 2022, para ser exactos—, Microsoft informó que su intención era mantener Call of Duty en las consolas PlayStation. No obstante, el discurso cambió ligeramente a principios de septiembre, cuando Phil Spencer, director de Xbox, prometió que la disponibilidad de la franquicia en la plataforma de Sony se extendería "por varios años".

Poco después, Jim Ryan, máximo responsable de Sony Interactive Entertainment (PlayStation), reveló que el acuerdo propuesto por Microsoft solo era de tres años.

"No tenía la intención de comentar sobre lo que entendí que era una discusión comercial privada, pero siento la necesidad de dejar las cosas claras porque Phil Spencer trajo esto al foro público. Microsoft solo ha ofrecido que Call of Duty permanezca en PlayStation durante tres años después de que finalice el acuerdo actual entre Activision y Sony."

Jim Ryan.

Esta situación, siempre según la información del Financial Times, encendió las alarmas de los reguladores europeos. De hacerse efectiva, los usuarios de PlayStation perderían el acceso a los nuevos Call of Duty después del periodo señalado. Cuando estamos hablando de una de las franquicias más fructíferas del mundo del entretenimiento, el tema se hace más serio.

Las enormes exigencias de Sony

PlayStation

El reporte indica, además, que Sony quiere que "la comisión obligue a Microsoft a ofrecer garantías de que podrán acceder a todos los juegos 'en igualdad de condiciones y a perpetuidad'". Es una gran exigencia, evidentemente. Sin embargo, optar por esta promesa podría ser una vía de salida para Microsoft en caso de que la presión regulatoria se centre en este tema.

Aunque el camino luce enrevesado para Microsoft, no es ni mucho menos el final de sus intenciones de hacerse con Activision Blizzard. Eso sí, ahora es más probable que el proceso regulatorio se extienda por más tiempo. Su intención era cerrar la adquisición en junio de 2023, un objetivo que podría aplazarse varios meses. La última palabra, claro, la tendrán los reguladores.

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