Hoy, 29 de agosto, está previsto el lanzamiento de la primera fase del Programa Artemis, que devolverá a los humanos a la Luna. De momento la nave irá sin tripulación, pero realizará el mismo viaje que en pocos años emprenderán los afortunados astronautas que podrán volver a caminar sobre nuestro satélite. Por eso, los titulares de los medios de comunicación llevan días haciéndose eco de la inminente vuelta de la humanidad a la Luna. En parte no son muy diferentes a los que se pudieron leer en 1969. Sin embargo, sí que hay una gran diferencia: entonces se hablaba de la llegada del hombre a la Luna. ¿Por qué ahora hablamos de humanidad?

Hay varios motivos. En primer lugar, porque está previsto que en esta ocasión el primer paso sobre la Luna lo dé una mujer. Aún no está claro quién será la astronauta elegida. Pero sí que parece bastante probable que, si bien la tripulación será mixta, se seleccionará a una mujer para reproducir lo que en su día hizo Neil Armstrong.

Pero, en segundo lugar, porque a la Luna no viajan solo las personas que la pisan. Incluso en 1969, cuando tres hombres partieron rumbo a nuestro satélite a bordo del Apolo 11, había muchas mujeres detrás de su hazaña. Multitud de matemáticas e ingenieras ayudaron a realizar los cálculos de la trayectoria de la nave o la programación de su sistema operativo, entre otras tareas. Tiene mucho más sentido hablar de la humanidad, porque no fueron solo hombre los que lo lograron. Sin embargo, puede haber cierto dilema en este aspecto.

El hombre como sinónimo de humanidad

Según la primera acepción del diccionario de la Real Academia Española (RAE), el hombre es cualquier “ser animado racional, varón o mujer”. Dado que la descripción de “hombre” como “animal racional” se atribuye a Aristóteles, podría considerarse una definición un tanto arcaica.

Aun así, estando incluida en la RAE, no podemos considerar que sea incorrecto decir que el hombre llegó a la Luna. Al menos no lingüísticamente. Pero el lenguaje evoluciona y la RAE tiende a adaptarse a ello, algunas veces mucho más deprisa, otras haciéndose esperar bastante. A día de hoy pocas personas conocen esa afirmación de la RAE, porque la humanidad se considera mucho más diversa. La evolución del lenguaje está llevando a que, al hablar de hombres, pensemos solo en individuos de género masculino. La humanidad, en cambio, engloba a hombres, mujeres y personas no binarias

Cuando esa mujer astronauta pise de nuevo la Luna, al igual que cuando lo hizo Neil Armstrong, seremos todos quienes hayamos llegado hasta ahí. Porque el objetivo de este tipo de misiones es que la población las vea también como éxitos propios. De hecho, como en otras misiones de la NASA, cualquier ciudadano podía enviar su nombre para que este viajara a bordo de la nave. 

Margaret Hamilton. Draper Laboratory; restored by Adam Cuerden.

Las mujeres que fueron a la Luna

De momento, doce personas han viajado directamente a la Luna. Todos ellos hombres. Sin embargo, detrás de su hazaña ha estado el trabajo de muchas mujeres.

Afortunadamente, esto no es un misterio para la población, gracias a que las historias de algunas de ellas se han llevado incluso al cine. Buen ejemplo de ello es el de la película Figuras ocultas, en la que se describe la historia de las calculadoras de la NASA. Estas eran un grupo de mujeres afroamericanas que fueron contratadas como mano de obra barata para realizar cálculos. Eran matemáticas e ingenieras muy cualificadas. Pero también mujeres negras, por lo que no era necesario pagarles mucho.

Entre ellas se encontraba Katherine Johnson, quien se resistió a ser solo una calculadora más e insistió hasta demostrar su valía al equipo de científicos que estaba realizando los cálculos de la trayectoria del Apolo 11.

También fue crucial el papel de Margaret Hamilton. Esta científica computacional trabajó en el desarrollo del sistema operativo de las misiones Apolo y contribuyó especialmente a la obtención del sistema de excepciones y carga asincrónica. Gracias a este, los alunizajes se produjeron con éxito y sin que hubiese que lamentar incidentes. Todo esto supuso un gran trabajo que se observa en una de sus fotos más icónicas. En ella se ve a Margaret junto a una pila de libros que no es ni más ni menos que todo el código del sistema operativo impreso en doce libros.

¿Y qué decir de JoAnn Morgan? Durante años, fue la única mujer ingeniera del Centro Espacial Kennedy, de la NASA. Y, precisamente por eso, también fue la única mujer que se encontraba en la sala de control el día que el Apolo 11 se envió a la Luna. Por eso, ella también cuenta con una imagen muy icónica, en la que se la ve rodeada de hombres en dicha sala.

JoAnn Morgan en la sala de control.

¿Quién será la primera mujer en la tripulación de Artemis?

En 2019, el Administrador de la NASA, Jim Bridenstine, declaró que la primera mujer sobre la Luna sería una de las que ya formaban parte del cuerpo de astronautas de la agencia espacial. Además, sería alguien que ya hubiese viajado a la Estación Espacial Internacional. Eso, según cuentan desde Space.com, reducía las posibilidades a diez mujeres: Christina Koch, Anne McClain, Jessica Meir, Sunita Williams, Serena Auñón-Chancellor, Tracy Caldwell Dyson, Kate Rubins, Shannon Walker, Stephanie Wilson y Megan McArthur.

De todas ellas, la candidata que se encuentra en más quinielas es Christina Koch. Se trata de la mujer que ha permanecido más días en el espacio, con un récord de 328 días. También formó parte junto a Jessica Meir de la primera caminata espacial compuesta exclusivamente por mujeres. Es toda una pionera, que podría serguir batiendo récords gracias al programa Artemis. Aunque eso aún no lo sabemos. Habrá que ir paso a paso y esperar primero a ver cómo transcurre esta primera etapa en la que toda la humanidad estará un poquito más cerca de la Luna. 

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2 Comentarios

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  1. Faltaría que saquen esa horrible bandera de EEUU también entonces. O de última que la pongan chiquita y una más representativa de LA HUMANIDAD, no de un país que todavía tiene neocolonias e invade cualquier territorio del planeta como si fuesen los dueños del mundo.

  2. Lo siento pero no, la mania de sexualizar todo. Yo cuando escucho «la llegada del hombre a la Luna» no pienso en el Neil Amstrong ni en los otros, pienso en todos los seres humanos. Al igual que si se dijese «la llegada del perro a la Luna» o «la llegada del mono a la Luna»

    Pecamos en exceso de sexualizar todo cuando el sexo no tiene la más mínima importancia