El SLS, el gigantesco cohete de la NASA que transporta la nave espacial Orion, que permitirá llevar humanos de nuevo a la Luna, ya se encuentra en su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida, para llevar a cabo la primera fase de la misión Artemis I, que arrancará (si todo va bien) el próximo 29 de agosto. El mencionado cohete, según detalla la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, partió el pasado 16 de agosto desde el Edificio de Montaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy hasta la plataforma 39B, ubicada en las mismas instalaciones.

Lo hizo, además, en un viaje de unas 10 horas, pese a que la distancia es de aproximadamente 4 millas (poco más de 6 kilómetros). Es un trayecto considerablemente lento, pero entendible si tenemos en cuenta las dimensiones de la nave espacial (mide más de 100 metros de altura) y toda la estructura que esta debe cargar para que el SLS se mantenga en pie y los operarios puedan realizar sus respectivos trabajos durante el recorrido.

Sí, el también llamado Space Launch System realiza sus recorridos por las instalaciones del Centro Espacial Kennedy de pie. Es decir, en posición vertical, listo para el despegue. ¿Cómo? Gracias a un vehículo desarrollado por la propia NASA: el transporte de orugas.

El transporte de orugas es el encargado de mover el SLS y otras naves espaciales

Transporte nave espacial NASA SLS

El crawler-transporter, o transporte de orugas, es un vehículo diseñado exclusivamente para transportar cohetes desde los diferentes puntos de las instalaciones del Centro Espacial Kennedy de la NASA. Tiene, como su propio nombre indica, un mecanismo de oruga muy similar al que se utilizan, por ejemplo, en los tanques, y cuyo objetivo es mantener en todo momento un desplazamiento estable.

Este vehículo, al que se le coloca una plataforma que permite transportar los cohetes, siguen un recorrido específicamente diseñado, llamado vía de transporte de orugas, y que va desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos, hasta donde está ahora ubicado el SLS; la plataforma de lanzamiento 39B. La NASA, de hecho, lleva utilizando el transporte de orugas desde antes de 1996, fecha en la que el Saturno IB realizó su primer vuelo. Pero el modelo que actualmente está operativo, y con el que se han realizado los diferentes trayectos del SLS, es el Crawler-Transporter II.

El Crawler-Transporter II, considerado como el vehículo más grande del mundo, tiene un peso de unas 2721 toneladas, y se requieren hasta 30 operarios para su funcionamiento, aunque solo una persona lo pilota. Es, en concreto, Breanne Rohloff, de 24 años, la mujer más joven en conducir este vehículo, y la única actualmente, según detalla el Commercial Carrier Journal. Mover la Crawler-Transporter II es una tarea complicada, sobre todo teniendo en cuenta que la velocidad y las maniobras de giro son extremadamente importantes para que la nave espacial que transporta no sufra ningún daño.

Un vehículo gigante y lento, muy lento

Nasa transporte oruga

Para transportar el SLS, por ejemplo, la velocidad máxima que se ha llegado a alcanzar, según indica la Rohloff, es de unas 0,83 millas por hora, poco más de 1 kilómetro por hora. Para que te puedas hacer una idea de lo lento que es, recorrer a pie los 6 kilómetros de distancia que hay entre el Edificio de Montaje de Vehículos y la plataforma de lanzamiento 39B, nos llevaría unos 40 minutos aproximadamente. El Crawler-Transporter II, tardó unas 10 horas.

El transporte de orugas, eso sí, cuenta con diferentes sistemas que permiten no solo un mejor control del vehículo, sino también un traslado más seguro de la nave espacial que está transportando. La NASA cuenta con diferentes sistemas láser, uno de guía y otro nivelación, que se encargan de mantener la plataforma en posición horizontal durante todo momento. Esto es importante, sobre todo, si tenemos en cuenta que en algunos de los tramos hay ligeras inclinaciones.

Pese a ser un vehículo considerablemente lento, es extremadamente potente. Cuenta con dos motores diesel Alco de 16 cilindros, que son los encargados de hacer funcionar hasta 16 motores dedicados a mover las cuatro orugas. Incluye, además, dos generadores diésel Cummins de 1500 kW, que se encargan de hacer funcionar el resto de elementos del Crawler-Transporter II. Como curiosidad, al transporte oruga le sigue un camión especial que, mediante una especie de sistema de riego, se dedica a humedecer los caminos de gravilla para evitar que el polvo que genera la rotura de las rocas a causa de las gigantescas ruedas, se levante.

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