Elon Musk comprará Twitter por 44.000 millones de dólares. Este es, salvo otra sorpresa, el titular más importante de internet en 2022. Previo al anuncio, ya existían reportes sobre la preocupación de los empleados de Twitter. No solo por la falta de información oficial de sus superiores, también por cómo el nuevo dueño perjudicaría su empleo. La compañía es consciente de que la adquisición podría provocar un acto de rebeldía, pero se han protegido de ello.

De acuerdo a Bloomberg, Twitter bloqueó cualquier modificación en su plataforma, una medida que se mantendrá vigente hasta el próximo viernes 29 de abril. ¿Qué significa? Ningún empleado puede realizar cambios en el funcionamiento de la red social, por más mínimo que sea. La única excepción es que dichos cambios estén relacionados con alguna decisión crítica a nivel negocio. Por otra parte, las alteraciones deberán ser aprobadas por un vicepresidente de área. De lo contrario, no tendrá luz verde para iniciar su despliegue.

Desde luego, las personas que revelaron esta información al citado medio —seguramente empleados— prefirieron mantenerse en el anonimato.

Estas acciones evitarán, por ejemplo, que un trabajador intente rebelarse estropeando alguna característica para expresar su descontento por la compra. "Twitter impuso la prohibición temporal para impedir que los empleados se 'vuelvan deshonestos' por estar molestos por el trato", indica Bloomberg.

La incertidumbre rodea a los empleados de Twitter

Y es que, actualmente, al interior de la compañía se vive un ambiente de incertidumbre porque nadie sabe qué es exactamente lo que planea hacer Elon Musk. Tan solo la transición de empresa pública a empresa privada conlleva cambios significativos en la administración y forma de trabajo. Sin olvidar, claro, que la apuesta de Musk por la "libertad de expresión" puede generar que algunos puestos laborales ya no sean necesarios.

Cabe señalar que esta no es la primera vez que Twitter emprende este tipo de precauciones para eludir un inconveniente serio con sus trabajadores. En el pasado han hecho lo mismo durante otros eventos de relevancia local o mundial, tales como el Super Bowl —imagina que la plataforma deja de funcionar en plena transmisión del suceso deportivo más visto de Estados Unidos—.

Aunque las medias de Twitter son comprensibles, también lo son las preocupaciones de sus empleados. Desde que la oferta de compra se convirtió en una opción real —el fin de semana—, algunos trabajadores comenzaron a pedir explicaciones a sus superiores, pero las dudas no fueron resueltas. Algunos recurrieron a la red social para preguntarle directamente a Parag Agrawal, actual CEO de Twitter, mientras que otros hicieron preguntas a Elon Musk. No obstante, fueron ignorados por ambos bandos.

Hasta el momento, los trabajadores de Twitter no están completamente seguros de poder mantener su empleo. Además, se desconoce si Elon Musk echará por la borda los esfuerzos realizados en años recientes; sobre todo en el desarrollo de políticas y sanciones para evitar el discurso inapropiado. Uno de sus mayores temores es que Twitter se convierta en una plataforma donde predomine la desinformación y la toxicidad.