Pedro Sánchez ha aprovechado su asistencia al 'Wake Up Spain', la segunda edición del Foro Económico Español, para anunciar un nuevo plan estratégico para la recuperación y transformación económica (PERTE) destinado a la industria de microchips y semiconductores. Este proyecto contará con una inversión pública de 11.000 millones de euros y permitirá a España situarse "a la vanguardia del progreso industrial y tecnológico", tal y como ha detallado el presidente del Gobierno.

La nueva medida anunciada por Sánchez, además, tienen relación con la ley de chips que ultima la Comisión Europea. Pero, ¿en qué consiste realmente este nuevo plan del gobierno? ¿Dónde irán destinados los 11.000 millones de euros? Y lo más importante, ¿es suficiente esa inversión pública para cumplir los objetivos de la UE?

El plan estratégico para la recuperación y transformación económica (también conocido como PERTE), es una medida que tiene como objetivo impulsar la economía del país en determinados sectores a través de una colaboración público-privada. Es decir, con una parte de inversión procedente de los fondos europeos, y otra parte de las empresas privadas. Actualmente, hay nueve PERTES aprobados por el Gobierno —entre ellos, uno enfocado al desarrollo de los vehículos eléctricos—, y dos anunciados que están pendientes de aprobación, en los que se incluye el PERTE de semiconductores.

Este, concretamente, cuenta con una inversión pública de 11.000 millones de euros, y está está destinado a potenciar la industria del desarrollo de semiconductores, chips, y aquellas "tecnologías relacionadas", según ha detallado el Gobierno de España. La escasez de semiconductores a causa de la elevada demanda de dispositivos es, precisamente, uno de los principales problemas del sector tecnológico, y tanto compañías como gobiernos, o incluso, la Unión Europea, están haciendo lo posible para mitigar esta crisis.

La Ley Europea de Chips, una medida clave para potenciar el desarrollo de semiconductores en Europa

De hecho, la inversión anunciada por Pedro Sánchez para el desarrollo de semiconductores está relacionada con la Ley Europea de Chips que propuso la Comisión Europea a inicios del mes de febrero. Ley que tiene como objetivo evitar depender de China y de aquellos países que cuenten con una gran relevancia en la fabricación de chips. ¿Cómo? Creando fábricas e invirtiendo en tecnologías dentro del suelo europeo.

"La Ley Europea de Chips será un punto de inflexión para la competitividad mundial del mercado único europeo. A corto plazo, aumentará nuestra resiliencia frente a futuras crisis, al permitirnos anticipar y evitar interrupciones de la cadena de suministro. A medio plazo, contribuirá a convertir a Europa en líder industrial en este sector estratégico".

Asegura Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

La Ley Europea de Chips, además, también incluye diferentes medidas que pretenden garantizar el suministro para la producción en Europa. Todo ello se resume en un objetivo claro: que un 20% de la producción mundial de semiconductores proceda de Europa.

Objetivos claros, pero con un inconveniente

Ahora bien, ¿es suficiente el plan de inversión de España para conseguir los objetivos marcados por la Comisión Europea? Más allá de si la cantidad destinada es suficiente o no, no hay duda de que el nuevo PERTE de semiconductores anunciado por Pedro Sánchez es una buena noticia, tanto para el sector de los semiconductores, como para la transformación económica del país.

No obstante, debemos tener en cuenta que una de las claves de este proyecto es dejar de depender de compañías que provienen de Asia o Estados Unidos. Compañías que, precisamente, también están apostando por expandir sus negocios a otros mercados con tal de apaciguar la escasez de chips y cumplir con la elevada demanda. La china TSMC, por ejemplo, confirmó su intención de abrir una fábrica de semiconductores de 5 nm en Arizona, Estados Unidos, y también se ha aliado con Sony para la construcción de una planta en Japón con una inversión de 500 millones de dólares.

Hay compañías que, afortunadamente, también apuestan por expandirse en suelo europeo. Una de ellas es Intel, quien recientemente anunció una inversión de 17 mil millones de euros para la construcción de una fábrica de semiconductores en Magdeburgo, Alemania. Un plan que si bien beneficiará considerablemente a Europa y algunos de los países miembros, está un poco lejos de los objetivos de la Comisión Europea que es, recordemos, dejar de depender de las compañías