Netflix informó esta semana que perdió 200.000 suscriptores durante el primer trimestre de 2022, lo que ha significado la primera caída de la plataforma en una década. Sin embargo, lo peor aún estaría por venir ya que estima que durante el segundo trimestre sufrirá una sangría de otros 2 millones de usuarios. Además, el desplome de un 35% en el precio de sus acciones ha provocado que, de la noche a la mañana, se esfumen alrededor de 54.000 millones de dólares de su valor de mercado. La situación no es buena, claramente, y la plataforma ya está estudiando medidas para revertirla; entre ellas, cambiar su estrategia en torno al lanzamiento de contenido original para enfocarla en la calidad de los títulos y no en la cantidad.

Pero migrar de un esquema cuantitativo a uno cualitativo requiere que Netflix adopte una mayor disciplina financiera. Según publica The Wall Street Journal, la compañía ha decidido renovar los acuerdos de producción priorizando los títulos originales que pueden ofrecer un mayor retorno, y no los de mayor alcance. Para ello se analizaría principalmente la relación entre la audiencia de un programa y su presupuesto.

De esta manera, Netflix apunta a lanzar una menor cantidad de películas y series propias en 2022, en comparación con los 500 títulos estrenados en 2021. No obstante, eso no necesariamente implica que vaya a reducir el gasto para producirlas; la compañía todavía piensa incrementar en 20.000 millones de dólares la inversión para producir contenido durante este año. La idea no es ajustarse el cinturón, sino ser más inteligentes al elegir hacia dónde dirigir el dinero disponible.

Esto supondrá un desafío para la plataforma, en especial al lidiar con los principales referentes del cine y la TV estadounidense. Al fin y al cabo, en Hollywood se habían acostumbrado a que Netflix gastara cifras millonarias sin pensar demasiado en el resultado a obtener. Que la plataforma ahora plantee cortar lazos con los títulos que no ofrezcan grandes retornos, independientemente de su recepción en la crítica, es un punto de especial preocupación para los productores.

Netflix debe aprender a ver más allá de su ombligo

Existe consenso en la industria del entretenimiento de que Netflix se durmió en los laureles, en relación a la creciente competencia en el mundo del streaming. Que la plataforma lidere en número de suscriptores a nivel global habría llevado a que no le de verdadera importancia al crecimiento de sus rivales, que han sacado a relucir algunas armas muy fuertes. Disney+ lo ha hecho con el Universo Cinematográfico de Marvel y Star Wars; HBO Max, con los estrenos en simultáneo a la cartelera del cine (o con muy poca diferencia de tiempo); y Paramount+ ha jugado una carta interesante por propuestas como Halo y Star Trek: Picard, por solo mencionar algunos casos.

No obstante, Netflix sostiene que la razón detrás de su reciente caída es porque los usuarios comparten las contraseñas de sus cuentas. La plataforma asegura que las cuentas compartidas le están costando unos 100 millones de suscriptores adicionales, y que allí es donde debe enfocar sus esfuerzos. Y si bien es cierto que si lograra atraer a —al menos— una fracción de esos individuos y convertirlos en clientes genuinos haría una gran diferencia, parecería estar enfocándose en el árbol y no en el bosque.

El desdén de Netflix hacia sus competidores se habría convertido lentamente en un grave problema. Según declaró el productor Jeffrey Fierson, la plataforma ni siquiera planificaba estrategias para evitar que algunos de sus lanzamientos coincidieran con el estreno de títulos importantes de otros servicios de streaming; el ejecutivo lo vivió en carne propia cuando su serie Daybreak debutó en Netflix casi en simultáneo con The Mandalorian en Disney+.

"Si hay algo que diría que es culpa de Netflix, es que son una isla. Es posible que no vean lo que sucede fuera de sus paredes, o que lo sepan y la arrogancia sea tan grande que no les importe", le manifestó a WSJ.

Una revisión sobre el contenido producido fuera de la plataforma

Que Netflix planee lanzar menos series y películas originales, pero de más calidad, no es la única idea que la empresa está contemplando. En su afán por ser económicamente más responsables, sus principales directivos también analizan reducir el gasto destinado a contenidos de terceros.

Una de las medidas implicaría reducir hasta en un 25% el presupuesto para nuevos programas creados por estudios que no pertenecen a la plataforma. Pero eso no sería lo único; también apuntarían a cambiar el método para licenciar dicho contenido a largo plazo.

Hasta ahora, Netflix se garantizaba los derechos al pagar una prima por sobre los costos de producción. La misma consistía de una cifra que comprendía entre el 20 y el 35% del presupuesto total de una serie, por ejemplo. Sin embargo, ahora propondrían abonar una suma fija para evitar que los números se vayan por las nubes en caso de un aumento de costos.

Ya veremos si el cambio de estrategia da resultados en el mediano plazo. Lo cierto es que Netflix se prepara para el cimbronazo del segundo trimestre de 2022, con la esperanza de remontar desde el segundo semestre. De momento, los usuarios finales no se toparán con grandes cambios, más allá de la implementación de un plan más económico y con anuncios; pero sí pueden esperar un catálogo de estrenos un poco menos congestionado que el de 2021.