Nalia tiene un canal de Twitch en el que juega a videojuegos en directo. Es en este lugar donde hace una de las cosas que más le gustan pero también donde pasa los peores momentos. A través de este canal y de otras redes sociales, Nalia lleva mucho tiempo siendo víctima de acoso. La semana pasada decidió compartir en su cuenta de Twitter las capturas que demuestran este comportamiento, que incluso ha crecido después de esa publicación. Ella es solamente una persona más víctima del acoso en redes sociales y de los famosos haters que, a pesar de las medidas de las compañías tecnológicas, hacen mucho ruido. 

Hemos normalizado ver todos los días comentarios en redes sociales en los que se critica, se juzga y hasta se amenaza. A veces parece que se ha perdido el espacio para una discusión sana. En definitiva, hemos normalizado a los haters. La mayoría de usuarios que son víctimas de esos comentarios en plataformas como Twitter o Instagram los bloquean, otros deciden enfrentarlos. En todos los casos, no deja de ser un infierno para muchas personas. Para Nalia lo ha sido.

Hace pocos días que decidió compartir las capturas que son solo un ejemplo de lo que ha sido víctima desde hace meses. En un grupo de WhatsApp, los integrantes le repiten que los seguidores que tiene Twitch solo ven sus directos porque es mujer. "Me decían que era una puta, que mis seguidores solo se hacían pajas conmigo. Se me murió un familiar y ese mismo día se enteraron y empezaron a reírse de mí mofándose que se había muerto. Venían a mis directos a insultarme", explica Nalia para Hipertextual

Un conocido le advirtió que los miembros de este grupo habían enviado fotos de ella y que iban a editar su cara para subirla en redes sociales. Todo para intentar que quedara en ridículo. Esta fue la gota que colmó el vaso y lo que fue decisivo para que Nalia explicara de manera pública lo que estaba viviendo. "Normalmente no me afecta pero cuando toca lo personal te vuelve vulnerable. Primero me puse el Twitter privado pero luego lo volví a hacer público y pensé 'tengo que ser valiente'. Y si publican esas fotos mías denunciaré", subraya. 

Foto: Joyce Kelly

'Ojalá te mueras' y cambiar de número

Después de publicar el tuit con capturas, recibió llamadas de varios hombres de ese grupo. El acoso llegó hasta tal punto que Nalia se ha cambiado el número. Guarda, no obstante, pruebas de todo lo que le han ido diciendo durante todo este tiempo. Este acoso lo ha vivido a través de un grupo de WhatsApp de unas personas que conocía y con la que tenía buena relación hasta que empezó a tener más seguidores por sus vídeos en Twitch. 

En esta plataforma, Nalia tiene que enfrentarse también a los comentarios de los haters en cada directo. No es normal, lamenta, y por mucho que intentemos no darle importancia todo esto nos afecta. Sin duda, es así. Nalia explica a este medio que se ha planteado dejar su canal porque algún seguidor le ha llegado a decir "ojalá te mueras"

Ahora se siente más fuerte, pero ha tenido que pasar por un ataque de ansiedad y por mucho sufrimiento para poder lidiar con estos comentarios. "Llevaba tres días temblando pero hoy digo que no voy a estar así por gente que es así", reconoce. 

Nalia sabe que esto no acaba aquí. Si sigue sumando seguidores, por desgracia, está expuesta a los haters y a los comentarios de odio. Es consciente de que simplemente por ser mujer en el mundo de los videojuegos, deberá hacer frente a estos comportamientos. "Tengo amigas que tienen que quitarse el chat de voz mientras juegan porque solo reciben insultos", afirma. 

El acoso en redes sociales no tiene fin

No hay duda en que los haters y trolls detrás de estos comentarios que entrañan muchas veces violencia física o sexual buscan que mujeres como Nalia no tengan espacio para alzar la voz. Lo peor es que muchos lo consiguen. Un estudio de Plan International arrojó que en 2020 una de cada cinco niñas y mujeres jóvenes ha abandonado las redes sociales o ha reducido su uso después de ser víctima de acoso. En Facebook, Instagram y Twitter, el 60% de las usuarias encuestadas lo ha sufrido, añade el informe. En 2022, el mismo estudio afirma que ese porcentaje ha subido a un 88%.

Casi la mitad de ellas han sido amenazadas con violencia física o sexual. La mayoría reconocieron que el comportamiento de trolls en internet ha tenido para ellas un precio para su salud mental o que se han sentido inseguras a nivel físico. 

"Expulsar a las niñas de los espacios en línea les quita mucho poder en un mundo cada vez más digital y daña su capacidad de ser vistas, escuchadas y convertirse en líderes", dijo Anne-Birgitte Albrectsen, directora ejecutiva de la organización que publicó el informe.

No es raro que las mujeres jóvenes que son víctimas del acoso en redes sociales las abandonen; tampoco lo es que limiten algunos proyectos que pueden ser carne de cañón para los haters. Hace unos días, la desarrolladora y productora de videojuegos Valeria Castro escribía en Twitter que tuvo una idea para un podcast con una amiga. "Pero a ella le da terror la exposición por los haters y lo peor es que no me sale intentar convencerla porque tiene razón y eventualmente el acoso llegaría y todo es una mierda".

El lenguaje inclusivo, motivo de acoso

Una de las personas que contestó al tuit es Montse M. Sillero, colaboradora y directora de Invisible Movement. En este medio hacen análisis de videojuegos, pero también escriben noticias y experiencias relacionadas con este sector. Una de las ramas de este proyecto es el podcast en el que hacían entrevistas y, entre otras cosas, se centraban en el machismo en el mundo de los videojuegos. 

"Pues qué pena pero es cierto. En #Invisibles pasaba.. aunque a pesar de ello no voy a dejar ese proyecto de lado porque creo que es necesario un podcast con voces femeninas", respondía Sillero a Valeria Castro. En alguno de los capítulos, las colaboradoras hablaban también sobre la representación LGTBQ+ y utilizaban el género neutro. Eso ya era motivo suficiente para ser foco de los haters. "Sabíamos que cuando publicáramos habría comentarios", recuerda Montse a este medio.

Un día era por utilizar el género neutro pero, en general, siempre buscaban el mínimo error o fleco para atacarlas, añade. "Notabas por esos comentarios como solo por el hecho de ser mujeres hablando de videojuegos, ya éramos foco. Los iba borrando pero solían dejar mensajes de ese estilo pero peor. Y se notaba que ni escuchaban el podcast. O si lo hacían solo era buscando el mínimo error", explica. A pesar de que en este caso el acoso fue menor al de Nalia, Montse sí afirma que una de sus compañeras tenía miedo y pidió que se tomaran capturas de los mensajes. El podcast Invisibles ha dejado de estar en el aire temporalmente pero volverá dentro de poco. Lo más seguro es que también vuelvan los comentarios de trolls y haters

El infierno del acoso, también en Instagram

Un informe publicado la semana pasada por el Centro para contrarrestar el odio digital ha profundizado en la gravedad del asunto. El documento ha analizado los mensajes directos de Instagram de cinco mujeres que tienen un número considerable de seguidores. La conclusión reclama que las redes sociales, Meta (Facebook) en este caso, actúen de una manera mucho más contundente contra el acoso en redes sociales. Específicamente el que atañe a las mujeres por los comentarios misóginos y relacionados incluso con la violencia sexual. 

La actriz Amber Heard, la activista Jamie Klinger, la presentadora Rachel Riley, la periodista Bryony Gordon y Sharan Dhaliwal, fundadora de la revista Burnt Roti, dieron el permiso para que se analizaran sus mensajes privados. La cultura de la misoginia, la violencia sexual y el acoso no deja lugar a dudas.

Las medidas que han tomado las plataformas tecnológicas no han frenado el acoso

En la mayoría de los casos, las personas que han enviado estos mensajes no sufrieron las consecuencias por este contenido que viola a todas luces las normas de la plataforma. Instagram contestó al informe afirmando que los usuarios pueden bloquear este tipo de mensajes y que Meta toma todas las medidas posibles para condenar el acoso en redes sociales.

Este tipo de problemas ha perseguido y sigue persiguiendo a todas las plataformas; la regulación sobre el control de los discursos de odio, que inciten a violencia o, en este caso, que fomentan la misoginia, es uno de los mayores retos. 

Responder al acoso en redes sociales o callarse

A pesar de que en los últimos años se han tomado medidas, informes como el publicado la semana pasada demuestran que no son suficientes. El director ejecutivo del Centro para contrarrestar el odio digital afirmó que Meta fomenta un espacio en el que se permite el abuso y el contenido dañino para los usuarios. "El efecto deseado del abuso y el trauma de su constante bombardeo es simple: sacar a las mujeres de las plataformas, de la vida pública y marginar aún más sus voces", dijo al New York Times.

A pesar de que el acoso en redes sociales afecta a todos, este informe resalta cómo las mujeres están más expuestas a sufrirlo. En total, de los 8.000 mensajes directos analizados, 1 de cada 15 violaba las reglas de la plataforma sobre abuso y acoso. De las cinco mujeres que permitieron que se investigaran sus mensajes, algunas han explicado que han decidido no responder a los mensajes e ignorarlos. La activista Jamie Klinger, por el contrario, prefiere contestar y no quedarse callada.

El ataque de los bots y cuentas falsas

Amber Heard, por su parte, dijo que los mensajes directos que ha recibido han aumentado su paranoia y frustración porque siente que no puede hacer mucho para evitarlos. Hasta tal punto que decidió no utilizar su propia cuenta de Instagram. "Cada vez que veo o odio abuso misógino online me enfada mucho, aunque no sea directamente contra mí. Así que imagina si va dirigido a mí", explica en el informe. 

Lo peor es que en algunos casos detrás de estos ataques ni siquiera hay una persona real, son mensajes automatizados que se envían desde cuentas que parecen reales. Sobre todo la gente con muchos seguidores puede recibir en cuestión de minutos cientos de mensajes de odio en redes como Twitter. Aunque el hecho de no haya una persona física detrás no merma el sufrimiento ni la sensación de exposición que provoca el acoso en redes sociales.

Las mujeres siguen en el punto de mira

Las mujeres que han hablado con Hipertextual sobre sus situaciones de acoso o los comentarios de odio que sufren son parte del sector de los videojuegos. Sin embargo, es solo un ejemplo de unas dinámicas que se repiten en todos los ámbitos de las redes sociales. Los trolls y haters no solamente atacan a las mujeres, aunque estas son las más vulnerables y las más expuestas. Las redes sociales no dejan de ser una prolongación de la vida pública y el mismo machismo que existe en las calles, en el ámbito laboral o en las relaciones está también presente en las redes sociales. 

Camino Rojo, directora de Políticas Públicas y Filantropía de Twitter España, dijo a 20 Minutos que contra el acoso o el odio hay que tener tolerancia cero y que la prioridad de Twitter es que todos los usuarios se sientan seguros. "Los delitos de odio están tipificados, tanto dentro como fuera de Internet. Nuestras políticas son muy claras al respecto y animamos a las mujeres a denunciarlo. Para que las mujeres puedan sentirse protegidas continuamos invirtiendo en tecnología para hacer cumplir nuestras reglas de manera rápida y a gran escala", afirmó.

Las redes sociales son una parte de la vida pública y el machismo se vive también en la vida digital

Asimismo, Rojo señaló la importancia de la educación para evitar el acoso en redes sociales y reiteró el compromiso de la plataforma por evitar este tipo de comportamientos. A pesar de este compromiso, para las redes sociales, desde Twitter a Meta, controlar el contenido de odio ha sido uno de los principales retos en los últimos años. Las herramientas con inteligencia artificial y los algoritmos identifican muchos de estos ataques, y las funciones para bloquear o silenciar a usuarios evitan que el problema vaya a más en algunos casos. 

Chanel Terrero

No solo es Chanel o Amber Heard: somos todas

Pero lo seguimos viendo todos los días. Afecta a millones de personas todos los días. Tanto que ya no parece ni siquiera noticia. Hemos visto ejemplos que han llamado especialmente la atrención, como la polémica de este año en el Festival de Eurovisión por la victoria de la cantante Chanel. El acoso que recibió la cantante fue tan fuerte que decidió abandonar Twitter. Hasta ese punto hemos llegado. La realidad como un refugio.

El caso de Chanel y el informe del Centro para contrarrestar el odio digital ponen de relieve cómo el número de seguidores supone un mayor riesgo de sufrir acoso. Amber Heard y Chanel han recibido incontables mensajes pero la situación se repite en esferas más pequeñas también, como en el caso de las mujeres entrevistadas. 

Nalia ha decidido que, a pesar del acoso constante durante meses, va a seguir con sus directos en Twitch. Montse M. Sillero volverá con el podcast Invisibles y todo indica a que volverá a recibir comentarios de odio. Y Valeria Castro no hará, por ahora, el proyecto que quería hacer con una amiga porque no puede convencerla de que los trolls y haters no llegarán. Porque lo harán. Y es imposible que no afecte, que no dé miedo y que no haga plantearse a todas estas mujeres si lo que hacen es motivo para ser víctima de acoso o de comentarios sexuales o vejatorios. Estas son solo tres historias de las millones que vemos a diario y que muestran, una vez más, que el acoso en redes sociales no es aislado y que los haters se puede contar por millones.