El asesinato de los padres de Bruce Wayne es uno de los sucesos de mayor importancia en la historia de Batman como superhéroe, tanto en los cómics de DC como en las películas que los adaptan.

En la primera aportación de Tim Burton (1989), el que apreta el gatillo es Jack Napier, el Joker de Jack Nicholson; en Batman Begins (2005) y Batman vs. Superman: El amanecer de la Justicia (2016), el responsable se llama Joe Chill y le interpretan Richard Brake y Damon Caro; y, en The Batman (2022), el misterio se ha desentrañado con el Carmine Falcone de John Turturro pero aún persiste para las continuaciones de Matt Reeves.

El origen del impulso justiciero del caballero oscuro lo encontramos en el número treinta y tres de Detective Comics, escrito por Bill Finger y Gardner Fox y dibujado por Bob Kane (1939). La violencia contra sus padres de un delincuente no identificado llevó a Bruce Wayne a jurar “vengar sus muertes pasando el resto de su vida luchando contra todos los criminales”.

Pero hubo que esperar al número cuarenta y siete de Batman, obra de Finger y Kane (1948), para conocer el nombre del asesino: el mismo Joe Chill de la aproximación de Christopher Nolan y la de Zack Snyder.

Variaciones sobre la muerte de los padres de Batman

DC Comics

Tal como cuenta Thomas Bacon en Screen Rant, “Batman se enfrentó a un impenitente Chill y lo desenmascaró en un intento de asustarlo y sacarlo de una vida delictiva. Irónicamente, cuando Chill acudió a otros criminales en busca de ayuda, estaban furiosos porque uno de los suyos había creado a Batman y lo mataron a tiros antes de que pudiera compartir la identidad secreta de Batman”.

Sin embargo, este mítico momento de DC Comics, semejante al del homicidio de Ben Parker para Spider-Man en las publicaciones de Marvel, ha sido revisitado otras veces durante las últimas décadas para aportarle ciertos matices que lo enriquecen o que incluso lo modifican de alguna manera, aprovechando en ocasiones las posibilidades jugosas de los universos paralelos y los viajes temporales.

Descubrimos en el número 235 de Detective Comics, de Bill Finger y Sheldon Moldoff (1956), que Joe Chill actuaba a las órdenes de Lew Moxon, un jefe mafioso de Gotham que quería vengarse de Thomas Wayne por no cumplir con el juramento hipocrático, cuando le pidió que le curase tras haber sido herido por la policía, y haberle entregado a esta, al sistema judicial y a una temporada a la sombra.

Y, en el número 208 de Batman, ideado por E. Nelson Bridwell y con las imágenes de Gil Kane (1968), nos presentan a la señora Chilton, que cuida del joven Bruce Wayne en habitual ausencia de su tío Philip, proporcionándole una educación. Y, años después, con su pupilo hecho un hombre, se entera del crimen de su hijo Joe, que se había acortado el apellido por pura estética delincuencial.

La variaciones en las últimas décadas

DC Comics

En Zero Hour: Crisis in Time, con guion e ilustraciones de Dan Jurgens (1994), el hombre murciélago se desplaza a una realidad alternativa en la que él murió en lugar de sus padres, y Joe Chill no empuñaba la pistola. Y, en el número cincuenta de Batman/Superman, firmado por Michael Green y Mike Johnson (2008), Thomas Wayne sabe gracias a Jor-El de su futuro asesinato y lo acepta porque es preciso para la fructífera heroicidad de Bruce.

Por otra parte, en el número cuarenta y siete de Batman, elaborado por Tom King y Tony S. Daniel (2018), el superhéroe Booster Gold retrocede en el tiempo para impedir la tragedia de los Wayne y, por el estruendo amenazador de una pelea suya, acaba empujándoles por miedo al callejón fatídico. Y, en la serie limitada The Three Jokers, de Geoff Johns y Jason Fabok (2020), el archienemigo multiplicado por tres intenta convertir a Joe Chill en otro Joker.

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