Por lo visto, ¿Quién es Anna? (Shonda Rhimes, 2022), la miniserie de Netflix basada en hechos reales de la creadora de otras ficciones de éxito como Anatomía de Grey (desde 2005) o Scandal (2012-2018), está dando que hablar entre los espectadores de la plataforma de streaming. Su historia es la de Anna Sorokin, la estafadora convicta ruso-germana sobre la que Jessica Pressler escribió el artículo “How Anna Delvey Tricked New York’s Party People” para la revista New York (2018), y que es encarnada por Julia Garner (Ozark).

Aunque Netflix le ha pagado 320.000 dólares por los derechos de adaptación a la pequeña pantalla de su aventura como embaucadora de las élites neoyorkinas, a las que les sacó 200.000 con el cuento de recaudar fondos para la Fundación Anna Delvey, la pícara protagonista no tiene ningunas intenciones por el momento de sentarse frente a la recreación de sus fechorías firmada por Shonda Rhimes y su equipo. Así lo ha asegurado en un artículo para Insider: “No parece que vaya a ver ¿Quién es Anna? en el corto plazo”, ha dicho.

La protagonista real no quiere verse desde la cárcel en ‘¿Quién es Anna?’

Netflix

“Incluso si tuviera que mover algunos hilos y hacer que sucediera, nada de ver una versión ficticia de mí misma en este entorno de manicomio criminal me parece atractivo”, ha explicado Anna Sorokin refiriéndose a su encierro por parte del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas del país norteamericano. “Durante mucho tiempo, esperaba que, para cuando saliera ¿Quién es Anna?, habría seguido adelante con mi vida. Imaginé que el programa sería una especie de conclusión que resumía y cerraba un largo capítulo que había llegado a su fin”.

“Después de casi cuatro años de preparación y horas de conversaciones telefónicas y visitas, el programa se basa en mi historia y se cuenta desde la perspectiva de una periodista”, ha continuado exponiendo Anna Sorokin, a la que incluso conoció la actriz Julia Garner en el Correccional del Condado de Orange, en el norte del estado de Nueva York. “Y, aunque tengo curiosidad por ver cómo interpretaron toda la investigación y los materiales proporcionados, no puedo evitar sentirme como una ocurrencia tardía”. Porque todo se ve negro encontrándose entre rejas.