Con el creciente interés que existe a nivel mundial sobre las criptomonedas, los NFTs, el blockchain, la descentralización y la web3, es común toparse con términos confusos o difíciles de comprender. A la gran mayoría nos ha pasado lo mismo; encontramos un tema que nos atrae, pero cuando ingresamos a hilos de Twitter o canales de Telegram relacionados no entendemos nada. Afortunadamente existe mucha información disponible en la web, y hoy trataremos de echar luz sobre algo que está generando mucha atención: las organizaciones autónomas descentralizadas, o DAO.

El concepto detrás de las DAO existe ya desde hace bastante tiempo, aunque ha ganado especial relevancia en los últimos años. Si buscamos una definición “de manual”, podríamos decir que son organizaciones que se rigen a través del código; se basan en lo que se conoce como smart contracts —contratos inteligentes— y en su mayoría se ejecutan en el blockchain de Ethereum.

Haciendo honor a su nombre, las DAO (sigla que proviene de Decentralized Autonomous Organization) parten de la idea de ser organismos sin una figura conductora específica, como sí es el CEO en una empresa convencional. Además, se presentan como transparentes, de acceso abierto, democráticas, y sin jerarquía.

Como mencionamos anteriormente, la columna vertebral de una DAO es el smart contract. Ese contrato incluye las reglas que se han definido para su funcionamiento, y también funciona como “caja de seguridad” para las finanzas del grupo. La ausencia de una autoridad centralizada se sustenta en el proceso de votación que protagonizan sus integrantes; esto significa que nadie puede tomarse la atribución de actuar en nombre de la DAO si no cuenta con la aprobación de los demás. Y nadie puede cambiar el contrato inteligente cuando ya se encuentra activo, pues todo queda registrado de forma pública y verificable en el blockchain.

Claramente, lo que les acabo de mencionar es una versión súper simplificada de lo que implica una organización autónoma descentralizada, pero sirve para abrir el camino.

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Las DAO y los tokens de gobernanza

Como les contaba en párrafos anteriores, un punto clave de las DAO es que todas las acciones a realizar se someten a un proceso de votación. Para ello se utilizan comúnmente los tokens de gobernanza, que se entregan a los integrantes a través de distintas vías. Algunos los reciben como contraprestación por aportar liquidez a un proyecto —es decir, inyectar dinero o su equivalente en criptomonedas—; otros los obtienen en plataformas de intercambio descentralizadas, pues no existe ningún tipo de limitación para negociarlos. Así, al contar con estos tokens los usuarios están habilitados a votar.

Si bien esta última es la modalidad de participación que más se ve entre las DAO, no es la única que existe. Otras organizaciones se valen de un sistema basado en acciones que no se pueden comprar directamente, sino que se debe solicitar permiso para sumarse a través de alguna propuesta en concreto.

Una de las organizaciones autónomas descentralizadas de más éxito y reconocimiento internacional es MakerDAO, que está a cargo del desarrollo de Dai, una criptomoneda estable o stablecoin. Dicho organismo dio a conocer recientemente un caso que sirve para ejemplificar a la perfección cómo funcionan estas entidades basadas en los smart contract.

Lo que ocurrió fue que una persona publicó en el foro de Maker que había cometido un grave error por el cual había "quemado" 10 millones de Dai —es decir, 10M de dólares—. Esto significaba que las criptomonedas habían sido enviadas a una dirección desde la cual el usuario no las podía recuperar por sus propios medios; sin embargo, sí existían los medios técnicos para que la propia DAO pudiese recuperarlos y restituirlos a su dueño. Pero para que ello sucediese era necesario contar con la aprobación a través del voto ejecutivo.

Por ello, tras confirmar que los Dai en cuestión efectivamente pertenecían a la persona que denunciaba el "extravío", MakerDAO puso la propuesta a votación. Así, de unos 85 mil tenedores del token $MKR, más de 58 mil dieron el sí para la recuperación y devolución de la millonaria suma.

Si quieren leer la historia completa, pueden hacerlo en el siguiente hilo de Twitter:

The DAO, el gran fiasco que redefinió el futuro de Ethereum

Técnicamente, The DAO no fue la primera organización autónoma descentralizada, pero sí irrumpió con mucha fuerza allá por abril de 2016. En su momento fue noticia porque se lanzó tras una muy exitosa campaña de financiamiento colectivo (crowdfunding) con la venta del token $DAO; al punto tal que se recaudaron 11.5 millones de ETH, lo que por entonces equivalía a 150 millones de dólares, tomando en cuenta que el Ethereum valía alrededor de 13 dólares.

Logo de The DAO

Sin embargo, al poco tiempo de su lanzamiento se descubrió que existían múltiples problemas de seguridad en el código de The DAO. Y en junio del mismo año, antes que las vulnerabilidades se pudieran solucionar, la organización fue víctima de un hackeo a través del cual se drenó el equivalente a 50 millones de dólares en Ethereum de su "bóveda".

El caso de The DAO provocó una polémica discusión que tuvo un resultado inesperado. Parte de la comunidad desarrolladora de la red de Ethereum se inclinó por un hard fork para "deshacer" el robo y recuperar los fondos; esa bifurcación nos ha entregado lo que conocemos actualmente como ETH, mientras que la versión del blockchain original se convirtió en Ethereum Classic (ETC).

Pero más allá de haberse recuperado los fondos robados, The DAO ya estaba condenada al fracaso. En cuestión de meses, las principales plataformas de intercambio dejaron de operar con el token DAO y la organización quedó condenada al ostracismo.

Las DAO como fenómeno social

Algo que hace tan fascinantes a las DAO es que no se necesita de un espacio físico para comenzarlas. Un servidor en Discord, un canal de Telegram o una cuenta de Twitter pueden ser el punto de partida para la conformación de una nueva organización autónoma descentralizada. Esto explica por qué cada vez nos encontramos con más ejemplos de organismos de este tipo que se gestan a partir de un movimiento que vive plenamente en el plano digital, pero con implicaciones sobre la vida real.

Tal vez el caso más representativo de esto sea el de ConstitutionDAO. Estamos hablando de un grupo de personas que se reunió para comprar la última copia original de la Constitución de Estados Unidos en manos privadas. La iniciativa experimentó un furor sin precedentes que captó la atención de todo el mundo; así, logró recaudar más de 48 millones de dólares en apenas un par de días para participar de la subasta del histórico documento en Sotheby's.

Y si bien la DAO no logró el objetivo de comprar la Constitución —aunque por un breve momento se creyó que sí—, se convirtió en una demostración cabal del impacto inmediato que iniciativas de este tipo pueden lograr, para bien y para mal. Es que, en primer lugar, el de ConstitutionDAO fue el caso de crowdfunding más grande jamás realizado que se haya pensado para la compra de un objeto físico. Pero también sufrió las consecuencias de su meteórico ascenso, y se sumió rápidamente en el caos.

Esto se debe a que esta organización autónoma descentralizada no tenía un plan alternativo. Sus creadores confiaban en que serían capaces de comprar el documento sin encontrar mayor resistencia, algo muy alejado de lo que ocurrió en realidad. Y después del fallido intento de adquisición se tomaron algunas decisiones polémicas, como la de abandonar el token $PEOPLE para adoptar uno nuevo llamado $WTP (We the People). Así se desató una fuerte discusión en el Discord de ConstitutionDAO, pues el cambio no se sometió a votación, sino que fue decidido por el grupo de personas que inició el proyecto; algo que claramente atentó contra el principio de la descentralización, el más importante del funcionamiento de una DAO.

Y si bien la decisión se revirtió, el daño ya estaba hecho. El precio del token original sufrió las consecuencias del caos interno en la organización, lo que también abrió la puerta a los especuladores que empezaron a comprarlo a mansalva esperando una recuperación. En tanto, muchos de quienes apostaron por recuperar sus aportes mediante reembolsos se encontraron con que no podían hacerlo porque el precio del gas (la tarifa que se paga por las transacciones en la red de Ethereum) era más alto que el monto donado inicialmente.

Claramente, lo de ConstitutionDAO es un caso que marca los extremos positivos y negativos que hoy presentan las DAO. Y también ocurre que las circunstancias detrás de su conformación han sido extraordinarias, potenciadas por el hacer sobre la marcha y sin una planificación.

El gran desafío es entender las herramientas a disposición

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Si bien la conformación de una DAO puede surgir de cualquier idea plasmada en un chat o red social que cuente con suficientes adeptos, existen muchas otras herramientas que se deben tener en cuenta. Y estamos hablando de utilidades que van más allá de cómo se maneja la distribución de los tokens o el sistema de votación.

Para interactuar más allá de la vida en la virtualidad, muchas organizaciones autónomas descentralizadas optan por un adoptar un "envoltorio legal". Eso puede ser una organización sin fines de lucro, o incluso una sociedad de responsabilidad limitada. Esto le da derechos y responsabilidades para interactuar con otras entidades que no actúan bajo el mismo formato.

Y también existe mucho software que se está volviendo trascendental para el día a día de las DAO. Si pensamos en obligaciones económicas, por ejemplo, este tipo de organismos deben pagar salarios y sus correspondientes impuestos; y para ello existen soluciones como Superfluid y Opolis, como las más conocidas.

Podríamos pensar que esta es la parte "aburrida" de las organizaciones autónomas descentralizadas, pero es parte del paquete. Para que el éxito de las DAO no sea efímero, sus integrantes deben comprender que existe un largo camino por transitar que es tan o más importante que el impacto inmediato. Por ello los casos de ConstitutionDAO y MakerDAO terminan siendo tan diferentes entre sí, a pesar de haber sido potenciados por la misma metodología.

Hoy las organizaciones autónomas descentralizadas son el furor del mundo cripto, pero su gran desafío será también ganarse un lugar fuera de él. Eso significará seguir desafiando las estructuras jerárquicas convencionales; y a su vez demostrarle al común de la gente cómo la descentralización ha llegado para cambiar su vida para bien.