El conflicto armado entre Rusia y Ucrania también podría jugar su parte en la escasez de chips. Es que ambos países tienen una importante injerencia en la provisión de materiales vitales para la fabricación de semiconductores; y si bien no hay una mirada homogénea sobre el tema, la guerra en Europa del Este podría convertirse en un nuevo factor que profundice la persistente crisis del sector tecnológico.

Reuters explica que Ucrania es el principal productor del gas neón que es crucial para los láseres destinados a la fabricación de chips. Y también provee más del 90% del neón que se utiliza en la industria estadounidense de semiconductores. Pero no solo eso: Intel importa aproximadamente el 50% de este gas desde Europa del Este; de todos modos, por ahora la firma estadounidense no anticipa mayores inconvenientes.

Pero la preocupación por cómo podría impactar la guerra de Ucrania en la escasez de chips va más allá de la provisión del neón. Rusia, por ejemplo, brinda alrededor del 35% del paladio que se utiliza en Estados Unidos; y si bien su uso no es exclusivo de la industria de los semiconductores, se lo implementa en la producción de sensores y memorias.

Por estas horas, las principales compañías que se dedican a la fabricación de componentes se mantienen expectantes pero tratan de llevar tranquilidad. Varias de ellas ya vivieron una situación similar —pero a otra escala— durante el conflicto de Crimea en 2014, que también afectó el precio del neón.

El impacto que la guerra de Ucrania podría tener sobre la escasez de chips

El posible impacto de la guerra de Ucrania sobre la escasez de chips se mira con distintos ojos según el país o la región. En Asia consideran que no será importante, o que directamente no existirá. El Ministerio de Asuntos Económicos de Taiwán le manifestó a Reuters que por el momento no existe un impacto directo sobre los materiales o las actividades de producción de semiconductores.

SK Hynix (Corea del Sur) indicó que cuenta con materia prima en cantidad y que no hay motivo de preocupación. ASE Technology (Taiwán) y Unisem (Malasia) también avizoraron un panorama sin mayores complicaciones a pesar del conflicto armado.

En Europa, en tanto, la mirada es un tanto diferente, aunque se busca no generar alarma. Desde los Países Bajos, ASML Holding, que trabaja con TSMC y Samsung, indicó que buscará nuevos proveedores para suplir la potencial caída en los suministros provenientes desde Ucrania. De todos modos, la diversificación no es sencilla cuando se habla de una industria como la de los semiconductores, que se encuentra desde hace tiempo bajo un estrés sostenido.

Todo parece indicar que la clave de esta historia estará en cuánto tiempo dure el conflicto armado entre rusos y ucranianos. Mientras más se extienda en el tiempo, más posibilidades puede haber en la disrupción de las exportaciones. Y si finalmente comienza a verse un impacto más profundo sobre la escasez de chips, el ojo no deberá estar puesto solo sobre la disponibilidad de componentes, sino también sobre su precio.

"Los fabricantes de chips no sienten ningún impacto directo, pero las empresas que les suministran materiales para la fabricación de semiconductores compran gases, incluido el neón, y paladio de Rusia y Ucrania. La disponibilidad de esos materiales ya es escasa, por lo que cualquier presión adicional sobre los suministros podría hacer subir los precios", indicó un representante de la industria japonesa a Reuters.

Un reciente informe del Departamento de Comercio de Estados Unidos se mostró pesimista en relación a la crisis de semiconductores. Las autoridades norteamericanas hablaron de que las industrias se encontraban en una situación muy frágil; y que la misma podría empeorar si por algún motivo se interrumpía la producción a nivel internacional.

Por lo pronto, el mundo mira lo que sucede con Rusia y Ucrania y cómo ello repercute a nivel humanitario. Sin embargo, tampoco se pierde de vista las posibles consecuencias en los niveles económico e industrial.