La filosofía de Apple con sus dispositivos consiste en ofrecer una experiencia unificada. Software, hardware y servicios en perfecta sincronía. Esto es así también en sus ordenadores. Si bien en el pasado era posible instalar Windows o Linux de manera nativa y convivir con macOS, la llegada de los procesadores M1 o Apple Silicon han complicado esta tarea. Sin embargo, es tal el buen rendimiento de estos nuevos procesadores que podemos usar Windows y Linux de manera virtual.

En el pasado vimos que es posible instalar Windows 11 en un Mac con M1. Y el rendimiento es muy bueno. Tanto, que en su momento vimos cómo el rendimiento de Windows 10 virtualizado superaba su rendimiento nativo en dispositivos Surface. Con Linux también es así. Podemos seguir usando macOS y que éste conviva con Windows y e incluso instalar Linux en sus respectivas máquinas virtuales.

Para crear máquinas virtuales en un Mac con M1, actualmente contamos con la propuesta comercial Parallels y con la propuesta de código libre UTM. Esta última, además de ser gratuita, es muy fácil de usar. Y si necesitamos hacer algo fuera de lo habitual, podemos acudir a la línea de comandos, ya que está basado en QEMU, un software de máquinas virtuales muy completo.

Linux y ARM

Lo primero que podríamos pensar es que instalar Linux en un Mac M1 debería ser algo sencillo. Primero, porque macOS está basado en UNIX. Y segundo, porque hay multitud de distribuciones Linux que ya soportan la arquitectura ARM, en la que están basados los chips M1 de Apple. Pero en la práctica, es más complicado.

En primer lugar, Apple parte de que sólo le interesa macOS como sistema operativo de sus ordenadores Mac. Así que para ofrecer soporte para Linux, debería dedicarle tiempo y recursos. Hay desarrolladores de Linux que están trabajando en ello por su cuenta. Por parte de Apple, por el momento no hay nada oficial.

Así que la realidad es que para usar Windows o Linux en un Mac con M1 necesitaremos una máquina virtual. La buena noticia es que gracias al buen rendimiento de este procesador, usar máquinas virtuales no debería suponer un problema salvo usos concretos como la ejecución de juegos.

Linux en un Mac M1 con UTM

Decíamos que UTM es la manera más práctica de crear máquinas virtuales en un Mac con M1 para instalar Linux. El motivo es que es gratuita y de código libre. Es compatible con Macs Intel y M1. Es decir, puedes crear máquinas virtuales x86/x64 en Macs Intel. Y en el caso que nos ocupa, permite crear máquinas virtuales para sistemas operativos x86/x64 pero también ARM64. Sólo hay que precisarlo en la configuración de la máquina virtual, desde System > Hardware > Architecture.

Para ejecutar juegos, no es la mejor opción, ya que no emula GPU en Windows ni aceleración 3D mediante OpenGL o DirectX. Para ello, es mejor acudir a soluciones especializadas como CrossOver o la propia Parallels. Pero para ejecutar aplicaciones normales, UTM nos será de gran utilidad.

A nivel técnico, UTM emplea QEMU para funcionar. Pero como QEMU es difícil de manejar, mediante línea de comandos, UTM añade menús gráficos para crear las máquinas virtuales y personalizarlas. Precisamente, sólo tenemos que descargar UTM para nuestro Mac con M1, instalarlo y abrirlo. Crear una nueva máquina para instalar Linux es tan fácil como pulsar en el botón + para abrir el asistente de máquinas virtuales.

Como suele ocurrir con VirtualBox o Parallels, deberemos decirle a UTM qué sistema operativo vamos a emular con la opción Virtualize > Linux. Luego le indicaremos dónde está el instalador, normalmente una imagen ISO. Al usar Mac con M1, conviene usar la ISO compatible con arquitectura ARM. Luego indicaremos la cantidad de RAM que emularemos, CPU y espacio en disco. Para esto deberemos tener en cuenta los requisitos de cada Linux y/o la capacidad de tu Mac. Por ejemplo, en la página oficial de UTM, para Ubuntu 20.04 nos recomiendan 8 GB de RAM y 10 GB de espacio en disco. Finalmente, guardaremos esa configuración.

La primera vez que inicies esa máquina virtual, realizaremos la instalación de Linux. El proceso para instalar Linux en la máquina virtual es el habitual. El instalador reconocerá la máquina virtual como un equipo real y nos permitirá instalar ese Linux. En adelante, cuando iniciemos la máquina, obtendremos las ventajas de Linux como si lo hubiéramos instalado en el Mac de forma nativa.

Las ventajas de las máquinas virtuales

Por lo demás, UTM permite hacer ajustes a la configuración de la máquina virtual si algo no va del todo bien. Solo hay que apagarla y abrir la configuración. Añadir o quitar RAM o CPU, configurar una carpeta compartida, añadir más discos virtuales, etc. Y como toda máquina virtual que se precie, no necesitas apagarla. Puedes pausarla para así recuperarla de nuevo con más rapidez, clonarla para hacer cambios sin afectar a la máquina virtual original, etc.

Si tienes cualquier duda sobre el funcionamiento de UTM para instalar Linux o Windows puedes consultar su guía oficial. También es posible obtener instrucciones de instalación y otras particularidades para determinados Linux a través de su galería de ejemplos. Por ejemplo, la instalación de Ubuntu a través de su instalador ARM Server y posterior instalación de la versión de escritorio a través de la línea de comandos dentro de la propia máquina virtual.