Mientras el ejército de Titanes Colosales avanza hacia la destrucción del mundo junto con Eren Jaeger transformado en Titán Fundador, hay cosas que atender en la Isla Paradis. Luego de varios episodios orientados a generar un clima de tensión y a explicar distintas cuestiones que antes no fueron tratadas, Ataque a los titanes vuelve hacia una de sus bases narrativas: el accionar de La Legión, a la vez que se siguen desarrollando tramas particulares en Ataque a los titanes.

Durante los capítulos anteriores, los focos estuvieron sobre Eren y su hermano Zeke, tanto en los conflictos bélicos como en los filosóficos. ¿Cuál es la mejor manera de parar la guerra? Unos tienen otra postura, otras la suya y, visto lo visto, está la de Eren: exterminar al resto del mundo para que su pueblo, el lugar donde creció, permanezca a través del tiempo sin murallas a su alrededor. La decisión plantea un giro de tuerca interesante en relación con los héroes más clásicos dentro del anime, porque desde un punto de vista no parece heróica y, desde otro, enfocado en el viaje particular del protagonista, tiene sentido.

Mikasa y Armin, los dos compañeros de Eren, se encuentran en un escenario de confusión. Ambos deben gestionar una situación imprevista, mientras decenas de titanes aún devoran a quienes estén a su alcance. Shingeki no Kyojin traslada el conflicto global detonado por Eren a uno un poco más particular. La historia, como en el comienzo de la serie, vuelve sobre lo que ocurre dentro de esas casas, en ellos callejones sometidos durante años al miedo a otros titanes, para profundizar en la transformación de algunos de los personajes secundarios.

Gabi, el demonio

Desde el comienzo de la primera parte de este final de temporada de Ataque a los titanes, Gabi ha sido clave. A partir de su estado emocional se puede filtrar el momento de la serie. También funciona como un efecto espejo en relación con Eren: ella es una versión femenina. Ambos son víctimas de la espiral de odio, muerte y manipulación en la que se vieron sumergidos.

Con el pasar de los capítulos, mientras Eren se consolida en la dualidad héroe/villano, Gabi va desmontando sus creencias culturales. La deconstrucción la ha llevado a un estadio en el que se fía de los suyos, sus compañeros de armas, pero no en su pueblo y ya no reconoce a los otros como demonios. Por el contrario, “Deshielo” dejó una frase clave en su proceso de transformación.

Luego de que Gabi salvara a Kaya utilizando un rifle anti titanes, la familia de Kaya arropa a Gabi como si fuera una más de ellos. El detalle, como ya ocurrió en otro episodio, muestra ante Gabi la humanidad de aquellas personas a las que consideraba demonios. Hay que recordar que Kaya es la hermana de Sasha, a quien Gabi mato cuando se subió al zepelin para llegar a la Isla Paradis. Entonces, se produce el siguiente diálogo: 

¿Por qué me cubriste?–, pregunta Gabi.
–¿Y tú por qué me salvaste, jugándote la vida, además?–, pregunta Kaya.
–No lo sé–, dice Gabi. 
–Intenté matarte. Soy un demonio, ¿no?–, le recuerda Kaya.
–No. El demonio soy yo–, dice Gabi.

Entre esas frases, la mutación de ambos personajes a través de Ataque a los titanes, víctimas de un conflicto a gran escala que ha marcado a múltiples generaciones. Luego de ese fraseo, los involucrados reconocen que en todos late ese punto de maldad y desprecio a otros que derivó en ese presente caótico. 

Shingeki no Kyojin: el regreso a las bases

Luego de la escena entre Gabi y Kaya, se produce una esa que podrían considerarse como clásica dentro de Shingeki no Kyojin: La Legión volviendo sobre los equipos de maniobras para enfrentar a los titanes que han tomado la ciudad, luego de que Zeke los convirtiera. Son tramos en los que el anime se rinde un homenaje a sí mismo, mostrando cuánto de la preparación funciona en estos escenarios y en donde cada uno de los personajes principales tiene un momento clave. 

Quizá el más importante dentro de ese collage sea el Armin con el comandante Pixis, transformado en Titán. Armin, quien se dejó guiar por él mientras aún era un niño, lo reconoce y comprende que lo mejor que puede hacer en ese momento es matarlo. Poner fin a ese estado y respetar las memorias compartidas. 

Durante buena parte de este final temporada, sumando la primera entrega y lo que va de la segunda, la serie se apartó de esta dinámica de La Legión, el equipo de maniobras y su accionar entre tejados. Buena parte de la historia de Eren, Mikasa y Armin se resume a su proceso de preparación para ser parte de ese grupo de élite que protege a los habitantes que estaban dentro de las tres murallas. 

Mediante ese proceso de iniciación, la serie fue tejiendo las amistades y personalidades. Ahora están en un punto de ebullición narrativa. Diversos acontecimientos fueron relegando ese accionar para dar paso a otras conductas. Volver a ello es, de alguna forma, traer de nuevo al espectador al origen de todo. Entre tanto, no se pueden ignorar a las decenas de Titanes Colosales que avanzan, mientras Eren, al menos su versión más genuina, sólo es una referencia llena de confusión para los suyos.